SOCIEDAD

El puente de reemplazo deberá ser reemplazado

El Bailey que unía Tartagal con el sur de Salta fue arrasado por el río Seco y dejó otra vez aisladas a 200 mil personas. El Bailey reemplazaba a un puente de concreto también destruido.

La región norte de la provincia de Salta volvió a quedar incomunicada. El puente metálico que se había emplazado en febrero pasado sobre la Ruta Nacional 34 en el cruce sobre el río Seco, en reemplazo del anterior que se lo llevó una torrentada, también fue arrasado por el agua. “Ni siquiera apareció, todavía está bajo el agua”, indicó a Página/12 Víctor Ola Castro, director de Protección Civil de Salta. Sin la posibilidad de cruzar el río, seis localidades –donde viven unas 200 mil personas– quedaron otra vez aisladas, sin conexión con el sur de la provincia ni con el país. Recién el miércoles o jueves podrían tener de nuevo un vado para que vuelvan a pasar los vehículos, “si es que no vuelve a llover”.

El puente Bailey duró poco, apenas 36 días. Provisto por el Ejército y colocado por Vialidad Nacional el 10 de febrero pasado, tras una espera de más de un mes, era el paso para vehículos en reemplazo del puente de material que se había llevado el caudal del río Seco el último día del año pasado. El Bailey tiene 40 metros de largo y colocado en su lugar soportaba un peso de 50 toneladas. Ahora aguardan que el agua baje y se deje ver.

La historia se repitió. Otra vez las lluvias en la zona de los cerros, al oeste de la provincia, fueron demasiado intensas y bajaron con fuerza. “Entre la madrugada del viernes y la mañana del sábado, en un lapso de siete horas, cayeron 240 milímetros en la naciente del río –explicó Ola Castro–, y alrededor de las 11 de la mañana el agua arrastró el puente.”

Así volvían al aislamiento las localidades de General Mosconi, Tartagal, Coronel Cornejo, General Ballivián, Salvador Mazza y Aguaray, además de otros pueblos en el departamento de San Martín. A la falta del puente debe agregarse la caída de torres que unían cables de electricidad y antenas de comunicación, por lo que ayer esos poblados todavía se encontraban sin energía ni teléfono. Otro de los servicios afectados es el de agua potable, porque las instalaciones de Aguas de Salta en Tartagal fueron dañadas por la tormenta y la planta potabilizadora quedó fuera de servicio.

El modo de cruzar de un lado a otro es con un tren que transita sobre el único puente que una y otra vez resistió los embates de la creciente. “El coche motor se reactivó para el paso de personas y para mercadería de porte manual. Pero el paso de peatones y de vehículos está totalmente cortado”, comentó el funcionario. “También se rehabilitó el puente aéreo”, señaló. Se trata de un helicóptero de la provincia con el que se llevan insumos a los hospitales de las zonas aisladas y se trasladan personas que no pueden ser atendidas en esos centros de salud, como sucedió ya con diez pacientes que necesitaban diálisis y fueron llevados hasta Orán.

Además se interrumpió el tránsito entre General Mosconi y Coronel Cornejo debido al desborde de la Quebrada de Galarza, donde ayer por la tarde los vehículos sólo podían utilizar una de las dos manos de la ruta. En el departamento de Orán varios productores rurales perdieron producciones enteras y permanecían en alerta porque se anunciaban más lluvias para la región.

Las fuertes lluvias provocaron también que se evacuaran a unas cincuenta personas en toda la provincia, debido a que varias viviendas quedaron anegadas por la crecida de algunos ríos. Incluso algunas, construidas muy cerca de la orilla, desaparecieron.

Según afirmó Ola Castro, “las tareas están orientadas a volver a construir un badén y a hacer transitable para vehículos el puente ferroviario. Recién dentro de 24 o 48 horas van a estar listos los pasos alternativos, si es que no vuelve a llover. Y tenemos que tener en cuenta que se esperan lluvias hasta fines de marzo”, indicó.

Menos optimistas eran en la Dirección de Vialidad Nacional, donde estimaron que “no se podría habilitar un badén antes del miércoles o jueves, si es que bajan las aguas”. A pesar de que ayer por la tarde en la zona el cielo ya se encontraba despejado, las maquinarias y los operarios de Vialidad esperaban que mejoren las condiciones para empezar su labor “porque la fuerte correntada no cesa, y gran cantidad de agua, lodo, árboles y piedras continúan pasando de oeste a este y no dejan trabajar”, argumentaban desde el organismo.

Trabajadores de Vialidad trataban de ubicar el puente Bailey, aunque no podrá ser reinstalado. Es que la correntada ensanchó el río en unos treinta metros –ahora tiene setenta–, con lo cual los estribos de apoyo ya no servirán. Una vez que descienda el nivel del río prepararán dos vados para volver a comunicar norte y sur de forma provisoria. La solución, dicen que definitiva, llegará con un nuevo puente de concreto, ya licitado, pero que estará terminado dentro de un año.

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La fuerza del agua socavó los bordes del río y ensanchó sus cuarenta metros hasta setenta.
 
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