SOCIEDAD › TRES JOVENES AHOGADOS Y UNO DESAPARECIDO ARRASTRADOS EN UNA ALCANTARILLA

Morir a dos metros debajo de la avenida

Los jóvenes tenían entre 20 y 25 años y jugaban a explorar las alcantarillas y los sorprendió la tormenta. En el ’98 otro joven fue tragado por un sumidero. El gobierno porteño descarta responsabilidades. La tormenta produjo anegamientos y cayeron casi medio centenar de árboles y una veintena de carteles y marquesinas.

Tres jóvenes resultaron ahogados tras ser arrastrados por un torrente dentro de una alcantarilla en el barrio de Belgrano, mientras “exploraban las alcantarillas”, según aseguró la policía; un cuarto que los acompañaba aún no fue hallado; calles anegadas, autos hundidos, cortes de luz (ahora por demasiada agua); la suspensión de vuelos del Aeroparque durante varias horas por la caída de un rayo en la torre de control; y otra caída, la del frente de una galería en pleno centro porteño que, de milagro, no provocó víctimas. Así de tremenda fue la noche del sábado y toda la madrugada del domingo pasado. Además, en Lomas de Zamora, la inundación dejó otro ahogado y en Gualeguaychú, un electrocutado. Para los que se interesen por estadísticas habrá que decir que cayeron 103 milímetros entre las once de la noche del sábado hasta las 12 de ayer. La mayor parte, desde la medianoche y hasta las 2 de la madrugada del domingo. Apenas dos horas. Dentro de ese horario, bastaron dos minutos para que la tormenta hiciera lo suyo. No es la primera vez que ocurre. César Di Spalatro, de 18 años, no era “explorador de alcantarillas”. Su final, si se quiere, fue más fatídico: fue chupado por una alcantarilla sin tapa, en Libertador y Agote, cuando bajó para empujar su auto. Ocurrió también en diciembre, hace ocho años.

Entre las 24 del sábado hasta las 2 del domingo, el diluvio no fue universal sino estrictamente porteño, quizá con extensión a la zona del conurbano. Llovió antes y siguió lloviendo después, pero la intensidad en esas escasas dos horas llegó al punto de lo trágico. Cuatro jóvenes fueron tragados a la altura del barrio de Belgrano y fueron arrastrados por la corriente por debajo de las calles porteñas. La versión oficial, proporcionada por Prensa de la Policía Federal, era tan inverosímil como posible: cuatro jóvenes que acostumbraban meterse en las alcantarillas por aventura.

“No fue un accidente –sorprendió el vocero de la Federal–. Eran unos jóvenes que se hacían llamar “La banda de los exploradores nocturnos” y se metían en las alcantarillas para recorrerlas como aventura. Recorrían hasta el arroyo Vega. Esta vez se metieron a eso de las 22.30, los agarró el pico de la tormenta y no pudieron salir.”

La identidad de los jóvenes no fue revelada. Los federales dijeron que uno de sus padres dio el dato de que acostumbraban a realizar esas aventuras por lo que las autoridades concluyeron que habían partido desde el mismo lugar. “Se metieron por una alcantarilla de Olazábal y Superí –reveló el vocero–. Ahí se encontraron sogas y herramientas que permiten suponer que no se trató de un accidente.”

Los jóvenes tenían entre 20 y 25 años. El primer cuerpo fue hallado por el cuerpo de buzos de los Bomberos en Blanco Encalada y Vidal, alrededor de las tres de la tarde; el segundo, a las 17, en Encalada y Miñones; el tercero, una hora y media después, en Encalada y Húsares. Según los relatos de los padres, los buzos continuaban la búsqueda de otro joven que los acompañaba. Las alcantarillas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo. Aunque no se trataba de un “niño explorador”, César Di Spalatro, de 18 años, fue literalmente tragado por un sumidero sin tapa en Libertador y Agüero, en diciembre del ’98, cuando su auto se detuvo por el torrente que inundaba la avenida y César bajó a empujarlo (ver aparte).

Más allá de la aventura de final trágico, la ciudad sufrió inundaciones y anegamientos en los sectores acostumbrados. Según un informe de prensa del gobierno porteño, se produjeron cortes de arterias por anegamientos en Olazábal y Cabildo, Alcorta y Salguero, Plaza y Congreso, Juan B. Justo y Camargo, Costa Rica al 4500, Serrano y Camargo, Murillo y Serrano, Córdoba y Humboldt. También en Necochea y 20 de Septiembre, en La Boca.

“A las 11.30 del sábado, el Servicio Meteorológico anunció el alerta para Capital –dijo a Página/12 el director adjunto de Defensa Civil, Claudio Schbib–. Empezamos a recibir lluvia a las 23. Hasta ese momento, se informó a todas las áreas.” Entre esas áreas figuran las empresas concesionarias del servicio de limpieza, que según el gobierno desarrollaron tareas de limpieza de sumideros y alcantarillas.

“Igual, fue mucha agua de golpe, casi 100 milímetros en un par de horas –señaló Schbib–. Ayudó que se había realizado la limpieza y también que el río estaba bajo. Eso permitió que el agua drenara en una hora. A las 7 de la mañana, aunque siguió lloviendo, ya la situación crítica había desaparecido y había lo que se conoce como anegamientos parciales.”

Entre las actividades de emergencia “se atendieron 45 árboles caídos (dos cayeron sobre vehículos y uno sobre una vivienda); se atendieron 20 carteles/marquesinas caídas y a punto de caer, y se trabajó también en una antena semicaída en el piso 11 de un edificio de la calle Gorostiaga al 1600”, según señaló un informe del gobierno porteño. También fue convocada la Guardia Urbana, que se dedicó a interceptar y desviar el tránsito de las zonas más comprometidas, por ejemplo, los pasos bajo nivel de Yatay y de Superí. En cambio, brillaron por su ausencia en el puente de Juan B. Justo, en su salida hacia el oeste, que quedó tapada por el agua y obligó a unos cien vehículos que avanzaban desde Santa Fe a dar marcha atrás encima del mismo puente y salir en contramano por la Juan B. Justo.

El temporal se desató, según informó el SMN “por una masa de aire caluroso y muy húmedo que interactuó con el frente frío que estaba en el centro de la provincia de Buenos Aires, generó áreas de lluvia y tormenta de variada intensidad con ráfagas de viento y granizo”.

De acuerdo con los técnicos del SMN, el alerta para Capital fue levantado el domingo a las 10 de la mañana. “Pero todavía se mantiene –sostuvo el vocero del SMN– para el sur y centro de la provincia de Corrientes; para Entre Ríos; centro y norte de Santa Fe; centro y norte de Córdoba; el Chaco; el este de Jujuy y de Salta, Santiago del Estero y Tucumán. por lluvias y tormentas.”

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Las calles porteñas volvieron a pasar por escenas venecianas pero sin góndolas, especialmente en Palermo, La Boca y Paternal.
 
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