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La variante trucha

El secuestro tiene un rating que ya no se puede creer. Ayer el dueño de una fábrica de herrajes se creyó una nueva víctima del flagelo cuando una voz masculina le dijo del otro lado de la línea que tenían al chofer de una camioneta de su empresa. “Primero me tranquilizaron sobre el estado de los muchachos, que eran mi hijo y mi sobrino, y me dijeron que pusiera mil pesos en un sobre”, contó Aníbal Netto, el hombre de clase media que pronto descubrió que su hijo no estaba en manos de nadie y continuaba manejando la camioneta hacia el destino que tenía fijado.
“No, acá está todo bien pa”, le dijo el chico desde el celular cuando lo llamó Netto. De todas maneras, el hombre volvió a recibir dos llamados pidiéndole “rescate” por sus empleados. Para entonces ya había avisado a la policía que puso en alerta a la brigada antisecuestros. Lo que quedó claro es que los falsos secuestradores llamaron al voleo cuando vieron a la camioneta por el camino de cintura a la altura de La Tablada. Como la camioneta tenía escrito el nombre de la empresa y los datos, fue muy fácil llamar al número que allí figuraba e intentar, sin secuestro, hacerse de unos mil pesos. Lo bueno que puede ser tener celular, en estos casos.

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