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Sábado, 12 de marzo de 2011

TEATRO › EMPIEZA HOY EL CICLO OPERAS PRIMAS, EN EL CENTRO CULTURAL ROJAS

“¡En Shakespeare hay carne!”

En su 5ª edición, el encuentro permitirá descubrir los primeros espectáculos realizados por jóvenes artistas. Los convocados en esta oportunidad son Silvia Giusto, Candela García Sciaroni y Matías Piñeiro. La idea es romper con las convenciones genéricas.

 Por Carolina Prieto

La quinta edición del ciclo Operas Primas comienza en el Centro Cultural Ricardo Rojas. Una nueva oportunidad para descubrir los primeros espectáculos escritos y dirigidos por jóvenes artistas vinculados con la escena y con otras disciplinas. Esta vez, el turno es para la actriz y coreógrafa Silvia Giusto, la también actriz Candela García Sciaroni y el cineasta Matías Piñeiro. Giusto presenta Irreal, una ficción ambientada en la trastienda de una galería de arte donde se cuecen aspectos oscuros del mercado de las artes plásticas. “Arranqué escribiendo sobre los celos de una pareja, pero había todo un submundo que hace tiempo me venía rondando, relacionado con el mercado del arte al que frecuento bastante. Suelo recorrer museos, galerías y leí sobre casos de falsificaciones y sobornos con sus tramas de suspenso como en las películas. Hasta que en una charla de galeristas me sorprendió que hablaran del tema de la falsificación como del ‘cáncer de la plástica’. Este trasfondo permeó el texto”, cuenta Giusto a Página/12. En la obra aparecen una pareja formada por una galerista y un artista con una situación amorosa poco clara y nada formal, dos coleccionistas, un médico y su hija adolescente. “Hay una mentira que todos cubren por conveniencia, a la que se acomodan para su provecho”, anticipa la creadora, que pulió el texto en el taller de dramaturgia de Mariana Chaud y además cuenta con varios trabajos como intérprete. Más que condenar el mercado que rodea al arte visual, Giusto se valió de ese marco para hablar de la falsedad del mundo adulto y profesional. “La que rompe ese aparente equilibrio es la nena de doce años. Se da cuenta de las mentiras y no se calla”, señala. La bailarina, que integró Iguanas, el grupo de danza contemporánea junto a Andrea Servera y Fabiana Capriotti, que creó Suerte rota, un impecable espectáculo danzado, y que actuó en Buscado de Agustina Gatto, El Rebenque Show y 29 poemas, ambas de Vivi Tellas, advierte la complejidad del panorama de las artes en general: “La plástica tiene un lado comercial con algunos personajes rufianes, pero a la vez en el teatro y en la danza no hay gente interesada en comprar obras y en estimular su circulación”.

En cuanto a la puesta en escena, Giusto se volcó por cierto clasicismo. “Tiene un registro naturalista. La escenografía, las luces, el vestuario son simples y poco ornamentados. Todo es bastante frío, correcto, crudo”, asegura sobre el concepto visual de la obra, que se relaciona con las apariencias que los protagonistas intentan sostener para tapar sus propias zonas oscuras. Irreal debuta hoy a las 21 y continúa los sábados 19 y 26 de marzo; el 9, 16, 23 y 30 de abril; el 7, 14, 21 y 28 de mayo, siempre a las 21, en la sala Cancha del centro cultural ubicado en Corrientes 2038.

Con sólo 25 años, Candela García Sciaroni escribió La vida boca arriba en una semana. Pero el clima caluroso, lento y pesado de la pieza se venía gestando en ella desde hace mucho tiempo. Criada en el pueblo de Saladillo, formada como actriz con Ricardo Bartis, Antonio Célico y Lorena Vega y como clown junto a Lila Monti y Diego Mauriño, tenía muchas ganas de retratar la vida en lugares chicos –algo que conoce muy bien– con sus tragedias cotidianas desde una mirada nada solemne. “Me interesan los ambientes algo opresivos, donde las personas viven situaciones drásticas, pero finalmente todo sigue y nada resulta tan tremendo”, apunta. Este fue el germen de la pieza, ambientada en un pequeño rancho del Tigre donde pasan la Navidad tres mujeres: madre, hija adolescente y amiga. “Se dicen cosas muy fuertes, hay bastante resentimiento, como si el amor adoptara formas bastante raras”, asegura la autora, que eligió contar este microdrama desde el punto de vista de las adolescentes. La sala Cancha respirará el típico clima de las casitas del Delta: sonido de chicharras y una plataforma elevada que sostiene una pequeña vivienda. “Lo que pasa en el interior se ve a través de una puerta y de una ventana”, comenta Candela, que les pidió a las intérpretes que se aprendan el texto y que a la vez trabajen a partir de improvisaciones para construir las relaciones ente ellas y los movimientos. Un humor delicado sobrevuela este melodrama en el que la figura del hombre está ausente: el padre las llevó al Tigre y las abandonó allí. Las funciones son esta noche, el 19 y 26 de marzo; el 9, 16, 23 y 30 de abril; y el 7, 14, 21 y 28 de mayo, siempre a las 23.

Hace tiempo que Matías Piñeiro (guionista y director de los largos El hombre robado y Todos mienten) tenía ganas de incursionar en el teatro. Cuando Matías Umpiérrez, curador del ciclo Operas Primas, lo llamó para sumarse, era el momento justo. “Estoy muy interesado en trabajar con los personajes femeninos de las comedias de Shakespeare y con el tema del amor. Hice un mediometraje, Rosalinda, que va a estar en abril en el Bafici, y estoy trabajando en un segundo episodio de esta serie: Viola y Olivia. Cuando Matías me invitó a participar, fue genial: se juntaron mis ganas y la posibilidad de probar en teatro este universo que me atrae tanto”, cuenta. ¿Por qué tal atracción? “Son mujeres de una fuerza tremenda: se visten como hombres, organizan las acciones y los destinos los demás personajes –explica–. Ponen en funcionamiento una suerte de artificio, de maquinaria teatral que quiero investigar.” Al igual que en sus películas, casi saturadas de diálogos, en Y cuando no te quiera, será de nuevo el caos, también predominan la palabra, los textos barrocos. Piñeiro apuesta a meterse con la convención del teatro isabelino, con la austeridad del espacio y el vestuario frente a la supremacía del verbo. Para confeccionar el texto, partió de cinco comedias del gran bardo: de cada una tomó un acto y, a su vez, de cada acto una escena en la que aparece el amor. Con estos fragmentos tejió una unidad en la que asoman distintas mujeres con sus experiencias y visiones sobre los vínculos románticos. “¡En Shakespeare hay carne! El amor no está idealizado, por el contrario, aparece en toda su complejidad y arbitrariedad”, advierte. Y reconoce: “Es un reto. Me metí con el más pesado de todos y nada de hacer copy page”.

Las actrices convocadas son Elisa Carricajo, Agustina Muñoz, Laura Paredes y Gabi Saidón. A cada una le corresponde un movimiento diferente con respecto al amor: la que ama, la que es amada, la que no es amada, la que duda amar. Las cuatro dentro de un rombo rojo de quince metros por cuatro, suerte de perímetro que las separa del público, instalado en gradas en cada una de las líneas de esa figura geométrica. Y nada de utilería: sólo la posibilidad de modificar el vestuario a la vista de todos. Es que el acento está puesto en el texto y en el tono de las actuaciones. “Es una línea difícil: no queremos un tono neutro, ni lento, ni solemne; tampoco acercarnos a la comedia del arte, ni instalarnos de lleno en el naturalismo”, señala el director, entusiasmado con la posibilidad de corregir la puesta en el devenir de las funciones. Al respecto, asegura: “El teatro es algo vivo. Te permite transformar el trabajo, perfeccionarlo, algo que en el cine es imposible”. Para conocer este atractivo experimento teatral hay que acercase a la sala Cancha los jueves 17 y 31 de marzo; el 7, 14 y 28 de abril y el 12, 19 y 26 de mayo a las 21.30.

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Candela García Sciaroni escribió La vida boca arriba.
 
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