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Jueves, 23 de septiembre de 2010

HISTORIETA  › EMPIEZA LA GRAN SEMANA SUELTA DE VIñETAS, IMPERDIBLE ENCUENTRO CON CREADORES DE COMIC

A partir de hoy, la ciudad está llena de cuadritos

Este año, la organización decidió tomar varios barrios de Buenos Aires para un encuentro que recorrerá la pujante actualidad del género, que empieza a pisar fuerte en las librerías y llamar la atención más allá de los círculos de conocedores.

 Por Andrés Valenzuela

Los eventos dedicados a la historieta suelen ser acotados. Reúnen en una sede toda su rutina. Toman su modelo de los estadounidenses, que transcurren en predios gigantes. En Argentina, el año pasado el Festival Internacional Viñetas Sueltas rompió esa lógica, aplicando la costumbre de algunas ciudades europeas, donde los festivales descentralizan sus actividades, enlazándose con galerías y centros culturales en torno del espacio central. En 2009 funcionó en el Recoleta. Este año, ya sin ese lugar, la propuesta se lanzó a invadir la ciudad. Si no hay una sede central, que haya una docena de espacios. Hoy comienzan los diez días de la Gran Semana Suelta de Viñetas: Palermo, Caballito, Chacarita, Constitución, San Telmo y el centro porteño albergarán, de un modo u otro, cuadritos argentinos e internacionales. La actividad incluye exposiciones, presentaciones de libros, dibujo en vivo, conferencias, clínicas de guión, un seminario para periodistas y hasta un congreso académico dedicado al noveno arte. La información completa puede encontrarse en la web de la organización (www.vinetas–sueltas.com.ar/), pero Página/12 ofrece a sus lectores un recorrido por lo más interesante que se podrá disfrutar durante los próximos diez días.

Gente seria

Gente seria hablando de dibujitos, como si tal cosa. Y en la Biblioteca Nacional, por si fuera poco. Invadiendo entre hoy y el sábado el edificio de Agüero 2502, como si tal cosa, para hablar de Oesterheld, El Eternauta, Mafalda, comic ruso, brasileño, español, político, educativas, históricas, peronistas, de mujeres, gauchesco, oriental, borgiana y un sinfín de temas más. Todo en tres días: el Primer Congreso Internacional Viñetas Serias nació como una humilde jornada para reunir a un puñado de académicos interesados en el noveno arte y que, al incorporarse a las actividades del festival, se transformó en un congreso de fronteras abiertas que superó toda expectativa, con ponencias en que participarán oradores de América y Europa, entre los que, naturalmente, predominan argentinos y brasileños.

Las charlas del congreso se estructuran en torno de distintos ejes: política, lenguaje, medios, historia de la historieta, autores, humor gráfico, Estado y Mercado, y el rol documental del comic. Aunque las mesas redondas estarán abiertas sólo a los asistentes (con inscripción previa), las charlas y conferencias centrales serán abiertas al público, con entrada libre, en el Auditorio de la Biblioteca y en la sala Julio Cortázar. Aquí disertarán Laura Vázquez Hutnik (directora del congreso), Marcela Gené, José Emilio Burucúa, Nicolás Kwiatkowski, Juan Sasturain, Enrique Alcatena, Oscar Steimberg, Carlos Trillo, el español Felipe Cava (invitado de honor de la Gran Semana Suelta), el norteamericano Peter Kuper (otro invitado internacional del festival) y los brasileños Waldomiro Vergueiro, Paulo Ramos, Nobuyochi Chinen y Patricia Borges.

El encuentro, declarado “de interés académico” por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, aspira a crear una red de investigadores que motorice más y mejores trabajos en el área. Se trata, además, del primer evento de estas características en la región.

Colgados de las paredes

Como cualquier lenguaje eminentemente visual, la historieta se presta particularmente a la exposición. No es casual, entonces, que esta Gran Semana Suelta de Viñetas cuente no con una, sino con ocho muestras que ocuparán distintos lugares de la ciudad. El primero en aparecer será el uruguayo Troche. Lo hará el domingo 26 de septiembre en Sótano Blanco (Av. Caseros 493, 1º A). Atención, porque su trabajo sólo estará colgado esa tarde. Al otro día, en el espacio Objeto A (Niceto Vega 5181, barrio de Chacarita) inaugurará su exposición Peter Kuper. La actividad continuará el martes, cuando los peruanos Renso y Amadeo González presenten Hermanos de Tinta en el Musetta Café (Billinghurst 894). El miércoles, en la Alianza Francesa del centro porteño (Av. Córdoba 946) arranca una muestra de historieta infantil con 28 artistas (incluyendo a un Gustavo Sala irreconocible para sus seguidores del Suplemento NO y la revista Fierro).

El 30 de septiembre, en Plataforma La Dársena (Mario Bravo 298), se inaugurará Documento(s): dimensiones de lo real en la historieta, una promisoria muestra en torno de la posibilidad de hacer de las viñetas un campo fértil para el documental. En el stand que el Centro Cultural Rojas tendrá en Expo UBA 2010 (en La Rural, Av. Santa Fe y Sarmiento), entre el 29 de este mes y el primero del próximo, distintos autores dibujarán carteleras en vivo e improvisarán una historieta gigante ante el público.

En la nueva sede del Centro Cultural de España en Buenos Aires (Balcarce 1150, en pleno San Telmo), el español Felipe Hernández Cava colgará de las paredes del ex Padelai una historieta inédita que realizó junto al dibujante argentino Sanyú. La apertura será cerca del cierre de la extensa semana dedicada al comic: el viernes 1º de octubre. Ese mismo día, a la noche, en la Galería LDF (Perú 711, 3º), se colgará de las paredes la producción femenina de Chicks on Comics, un colectivo internacional de artistas mujeres.

En la estantería

En los últimos años el mercado de la historieta empezó a abandonar la revista como soporte para refugiarse en el libro. Por durabilidad, por amplitud de posibilidades, pero también porque le permite acceder a un espacio donde lentamente va ganando posiciones: la librería. No es casual, entonces, que todas las novedades que se presentarán durante la Semana Suelta sean libros y que los escenarios para lanzarlos sean Hernández, Cúspide, Yenny y El Pasaje. Sólo una presentación no se realizará en una librería, sino en el Centro Cultural de España en Buenos Aires, y esto debido al apoyo financiero que ese lugar dio a la editorial involucrada.

Dentro de la producción anual y nacional de historietas, este es un mes particularmente productivo. Además de distintas revistas, saldrán al mercado más de una docena de títulos. No todos darán el presente en los próximos diez días, pero se sumarán varias novedades de los últimos meses, como El Hipnotizador (comentado en estas páginas el mes pasado), El infante Dante Elefante, de Javier Rovella, y Niko & Miko, del mismo autor, u Océano y Charquito, de Clara Lagos y Caro Chinaski.

Entre los recién salidos de imprenta vale prestarle atención a algunos en particular. El gran lienzo, de Diego Agrimbau y Gabriel Ippóliti, es uno. Se trata de la continuación de La burbuja de Bertold, obra ganadora del Premio Solano López a la mejor historieta nacional en la Feria del Libro de este año y también premiado internacionalmente. Otro a tener en cuenta es Acero líquido, la reedición de la serie que en los ’80 Quique Alcatena y Eduardo Mazzitteli llevaron adelante en la revista Skorpio y que hoy reaparece por el trabajo conjunto de LocoRabia y la editorial uruguaya Grupo Belerofonte. Y en historieta infantil tocará ver Apu, de Leo Arias. Tres libros de temáticas y estilos bien distintos, que constituyen sólo una muestra de la variedad que es posible encontrar hoy en las viñetas nacionales. Para estar al tanto de la minuta conviene agendar el sitio web del evento o prestar atención a alguno de los blogs que se hacen eco de sus actividades.

El desembarco del comic en las librerías supone una oportunidad para los editores. Detrás del acceso a esas bateas ven la posibilidad de llegar a un público mucho más diverso del que naturalmente entraría a una comiquería y con un mayor respeto por el material del que recibiría en un puesto de diarios, sometido a la hostilidad del clima. En los últimos meses, de forma lenta y despareja, empezó a aparecer más historieta en las librerías. No fue una transición sencilla. Hubo quejas de lectores por el modo en que los libros eran exhibidos: amuchados en algún rincón oculto o distribuidos sin ningún criterio de género o del lector pretendido.

La cuestión de fondo es que, como saben los comerciantes, para vender algo hay que saber mostrarlo. Puestos a encontrar soluciones, los organizadores del evento se juntaron con media docena de librerías y acordaron montar una vidriera dedicada a los cuadritos, con gigantografías de personajes argentinos y libros editados en el país bien expuestos. De modo que si entre hoy y el sábado 2 de octubre al entrar a su librería habitual ve dibujos raros, ya sabe: la historieta invadió la ciudad.

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