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Viernes, 11 de noviembre de 2016

HISTORIETA  › TRAS LOS FESTEJOS DE ANIVERSARIO, UNA NUEVA EDICIóN DE LA REVISTA FIERRO

Cuadritos que son caja de resonancia

Ya desde la soberbia portada de El Tomi, este número sirve como demostración de que las historietas son más que pura imaginación. Y abunda en material de alto disfrute como Zenitram, Al rey de Constantinopla y Cabaret de infierno.

Después de la edición especial con motivo de sus 10 años (con monumental homenaje a Carlos Nine), y de las múltiples charlas de sus autores incluso en ámbitos académicos, la revista Fierro regresa mañana a los kioscos con un conjunto de historias que el lector (atento y prevenido) leerá sin duda obligado bajo las coordenadas que impone la época. Porque Fierro no sólo es una revista de imaginación, sino el testimonio actual de una imaginación cuestionando a la realidad, para poder entenderla.

Esta idea de la historieta como caja de resonancia de lo que sucede por fuera de la página dibujada, puede ejemplificarse ya desde la portada de este mes, creación indudable de El Tomi. Allí una mujer dibuja a un hombre, así de simple, pero no sólo eso. Vale la pena demorarse en la alegoría. La necesaria transformación social del rol de la mujer a la que asiste la sociedad está aquí presente casi como un grito: la mujer rompió el cuadro, dejó de ser sólo el modelo frágil detrás de la mirada del hombre, ahora es ella quien toma la representación (los lápices en su mano son una señal) para adueñarse de su propio deseo, como debe ser. Así, la escena que propuso El Tomi muestra a una mujer en el instante de crear a un hombre, a imagen y semejanza de su propio deseo, casi como un espejo invertido de la idea dominante de occidente. El lápiz, costilla de la historieta, no es propiedad masculina, sino de quien se atreve a poner en funcionamiento el deseo creativo. Y esta idea es la que emerge de la lectura de su trabajo El Disparador: una mujer disfrutando de su sexualidad entre el hombre como modelo real y el hombre como modelo ideal.

En la misma sintonía avanza Al rey de Constantinopla, de Fernando Calvi, que regresa en esta edición en su sexta entrega. Anudando las líneas de la ciencia ficción y del relato psicológico, la historieta de Calvi se erige a partir de preguntas como ¿qué pasa cuando a una persona paranoica empiezan a confirmársele sus peores temores?, ¿qué hacer cuando la fantasía improbable de una invasión extraterrestre se vuelve probable, concreta e inminente? “Con el tono de la ciencia ficción paranoide de los años 50 –comenta el dibujante–, puedo jugar con el tono y, de paso, revisar de manera crítica los tópicos de este género; y en la línea gráfica revisitar a los dibujantes humorísticos de esa época, de Divito a Pepo, un estilo que puede parecer a contrapelo del relato angustioso y asfixiante que se cuenta. Pero es justamente esa tensión, esa fricción, lo que hace más inquietante el relato y lo aleja de mis series más plásticas publicadas en Fierro. Aquí recorro los tópicos desde el punto de vista de una protagonista que se vio todas películas, leyó los cuentos e historietas, y sin embargo lo mismo se enfrenta a la invasión y la conjura con sorpresa, miedo y rabia”. En Al rey de Constantinopla la realidad se cuela en cada cuadro: “Prefiero que nos gobiernen los marcianos”, dice uno de sus personajes.

Mientras que en Cabaret de Infierno de Lucas Nine, una huelga en los estudios Moroska hace arder los decorados del Averno animado, un grupo de futbolistas se disponen a cumplir con La promesa de Emilio Utrera. El fútbol y las supersticiones desembocan aquí en tiempo de clasificación para el Mundial. La historia de Utrera retoma la pésima suerte de la selección Argentina, en las últimas finales perdidas. “La idea surgió de tantas derrotas inolvidables –dice el autor– y, sobre todo, de aquella anécdota de 1986 cuando los jugadores campeones del mundo no regresaron a cumplir una promesa hecha a la Virgen en Tilacara. La maldición, parece, no se borraría más”.

Tanto peso real empuja a tierra al héroe criollo Zenitram de la dupla Sasturain–Quattordio, historia que se aproxima a su desenlace. La conspiración entre poder político y empresario amenazan con hacer desaparecer a único hombre que vuela sobre un Buenos Aires corrupto. El contenido de la revista incluye, además, la saga gangster La Ley Seca de El Marinero Turco; el humor con La Hija de Gustavo Sala y dos historias claves: Regalo de Navidad de Ippóliti y Agrimbau, que explora la manera en que el miedo (una noche de 1938 y en Chicago) hace estragos entre mafiosos de manoplas y corbatas, y al mismo tiempo cómo se filtra cuando los medios de comunicación siembran trampas. Y La Pandilla Salvaje del dibujante Rodrigo Luján con textos de Santiago Kutika, relato inspirado en traperías de Butch Cassidy y Sundance Kid, que no sólo viene a revisitar el western como género, sino a establecer paralelos con tropelías actuales.

Después de los merecidos festejos, no hay vuelta a la calma: Fierro continuará.

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