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Viernes, 21 de abril de 2006

UN RECORRIDO POR LOS PASILLOS

Para orientarse en una Babel borgeana

Por K. M.

Como todos los años, la Feria del Libro ofrece al visitante con ganas de recorrer sus pasillos una cantidad de material que a priori se presenta como inabarcable. Esta feria es más grande que la del año pasado, con 36.510 metros cuadrados en los que se distribuyen 1424 expositores. Más que acercarse a la idea de la Biblioteca de Babel borgeana, la experiencia de atravesar los gigantescos pabellones identificados con los colores primarios se acerca a la de una suerte de indigestión, donde el mercado editorial es el que ordena buena parte del menú. Claro que siempre hay lugar para el descubrimiento y también están los stands que no se focalizan en vender sino en transmitir un mensaje.

El 30º aniversario del golpe de Estado amerita este año varios espacios de reflexión. En el stand de Página/12 se recuerda la censura de la época, con un montaje que evoca los libros y revistas que debieron ser escondidos: títulos como Ejercicios de introducción a la matemática moderna, Pedagogía del oprimido de Paulo Freire, La torre de cubos de Laura Devetach o Las venas abiertas de América Latina, en una añosa edición de Siglo XXI, revistas Crisis o Primera Plana, aparecen desenterrados en una escena que simboliza el pasado y el presente. El stand del Ministerio de Educación de la Nación advierte en su entrada: “Alguna vez se naturalizó la muerte en la Argentina. La única manera de evitar que se repita la barbarie que instaló la dictadura hace treinta años es recordar y reflexionar permanentemente sobre nuestro pasado”. Bajo el lema 30 x 30.000, el Ministerio de Cultura porteño montó un auditorio donde se exhibe material fílmico, en parte inédito, y todos los libros sobre el tema. Además de las mesas-debate y presentaciones programadas cada día, hay visores para acercar el ojo y descubrir imágenes y textos alusivos.

En relación con el 30º aniversario del golpe, son varias las editoriales que durante el año lanzaron ediciones especiales, y en esta Feria aparece el marketing editorial en forma de carteles y bolsitas conmemorativas especiales. Un repaso por las novedades editoriales de este aniversario incluye reediciones de las décadas del ’80 o del ’90 que vuelven en formato de bolsillo: los cinco tomos de La voluntad, de Martín Caparrós y Eduardo Anguita ($ 125); Recuerdos de la muerte, de Miguel Bonasso; La sangre derramada, de José Pablo Feinmann, o Monte Chingolo, de Gustavo Plis-Sterenberg (todos a $ 24). Entre los libros de reciente aparición, hay títulos como Doble juego. La Argentina católica y militar, de Horacio Verbitsky (Sudamericana, $ 36) o La rebelión de las Madres, de Ulises Gorini (Norma, $ 45).

Los famosos descuentos promocionados en la feria no son parejos para todos. Por lo general se ofrecen rebajas del 10% por pago en efectivo para el público en general (igual que en casi todas las librerías) y un 20% para bibliotecarios, docentes y estudiantes. Pero hay excepciones: “Tratamos de ayudar a los estudiantes, pero los descuentos se hacen según el libro. Si llevan El dulce veneno del escorpión (el suceso editorial de la brasileña Bruna Surfinstinha, anunciado como Diario íntimo de una prostituta)... ¡No hay descuento!”, aclara el encargado del stand de Planeta, Raúl Robledo.

Por lo demás, las gangas más visibles son las mismas que las de las librerías de la calle Corrientes (y las librerías también). Stands como los de El Aleph y Dickens tienen títulos como El Agente de Joseph Conrad por $ 3, y ofertas del tipo “1 libro por $ 6, 4 por $ 20”. Más que para encontrar ofertas, la Feria es un buen lugar para el lector que llega tras una búsqueda específica. En el stand de Paidotribo, especializada en títulos sobre deporte, hay interesantes rebajas en libros importados, y por lo tanto caros. En Corregidor está todo el fondo editorial sobre tango a disposición. Y en Colihue se destacan los títulos relacionados con el teatro, con obras de dramaturgos como Alejandro Tantanian y un homenaje al centenario de la muerte de Henrik Ibsen, con dos traducciones del noruego.

El stand de las Madres de Plaza de Mayo es uno de los que ofrece mayores descuentos: allí todos los títulos tienen un 30% menos que el precio de tapa normal, y hay libros desde $ 1, como Massera, el genocida. Las novedades editoriales son Un país - 30 años. El pañuelo sigue haciendo historia, con ensayos, entrevistas y testimonios a cargo de Hebe de Bonafini, León Gieco, Víctor Heredia, Osvaldo Bayer, Adrián Paenza y Eugenio Zaffaroni, entre otros, y La vergüenza de todos, de Pablo Llonto, sobre el Mundial ’78. El invitado de este stand es la Embajada de Venezuela, que luce grandes posters con la cara sonriente de Chávez y la leyenda: “7 años... ¡Por ahora!”.

Consejo para el visitante novato: llevar calzado cómodo y evitar los fines de semana y el feriado del 1º de mayo, a menos que se quiera formar parte de las famosas “hordas del libro”. Consejo para el reincidente: aunque los stands de las editoriales más importantes están en los mismos lugares del año pasado (el sistema de distribución de los espacios, donde entran en juego la antigüedad y los metros utilizados, da prioridad a los grandes sellos), hay que tener paciencia para recorrer los stands laterales más pequeños, donde siempre hay sorpresas.

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La Feria abarca 36.510 metros cuadrados, 1424 expositores.
Imagen: Télam
 
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