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Viernes, 21 de abril de 2006

CINE › BAFICI UNA EXPERIENCIA DE MIRADA COLECTIVA SOBRE BUENOS AIRES

Once directores detrás de cámara

A propósito de Buenos Aires nació de la intención de once jóvenes realizadores de retratar la ciudad en diálogo con las imágenes de su pasado. “Nunca elegiríamos mostrar el Obelisco”, dicen de este ensayo.

 Por Julián Gorodischer

Once directores eludieron el retrato del shopping y la fiesta electrónica... se conectaron –en cambio– con su propia faceta de jóvenes/viejos y, sobre todo, planificaron una experiencia piloto sin precedentes en el cine argentino (¿o mundial?): filmaron una película (que no es un conjunto de cortos ni un relato meramente episódico) entre once: ¿caótico?, ¿variopinto?... Al menos no convencional, según la define el propio catálogo del Bafici que califica A propósito de Buenos Aires –una producción de la Universidad del Cine– como “una película insolente, cuya libertad expresiva es probable que irrite a muchos espectadores”. No se encontrará en este largometraje una historia lineal, sino un conjunto de fragmentos, que citan a la aguafuerte y el cuento corto, para poner en relieve el escenario: la Reserva Ecológica, la calle Corrientes, la Biblioteca Nacional... Más un ensayo sobre la ciudad a través del tiempo (en los textos de Arlt, en las fotos de Horacio Cóppola, en el presente) que una historia ficcional, A propósito... es la excusa para que Manuel Ferrari, Matías Piñeiro, Clara Picasso, Malena Solarz y Nicolás Zukerfeld, sólo cinco entre once esmerados buscadores de consenso, reflexionen sobre la Buenos Aires que frecuentan a diario. La filmaron bajo el foco melancólico que la contrasta con el pasado, frecuentaron bares y librerías de viejo. ¿Protestan contra la invasión de no lugares (shoppings, fiestas, aeropuertos) al excluirlos de una película que podría ser leída como un manifiesto urbano?

Manuel Ferrari: –Tratamos de incorporar el referente real, esos lugares que el cine argentino no frecuenta para que los personajes se situaran en espacios que el público reconociera (avenida Corrientes, la Reserva Ecológica, el Teatro San Martín, La Giralda). Nunca se trata de postales; todo lo contrario. No elegimos mostrar el Obelisco.

Matías Piñeiro: –No trabajamos con la idea del cliché: no es que tomamos un lugar emblemático para verlo de manera distinta. Acá elegimos la Reserva, la Biblioteca, eludiendo una mirada muy contemporánea: ni la fiesta electrónica ni el shopping. En cambio, no sé cuántas veces me tomé el tren para ir a Liniers, pero en la película lo hice. Hay lugares que ya conocemos y no nos interesaba filmar.

–¿Por qué La Giralda, Corrientes, el lago de Palermo y la Biblioteca Nacional, pero no Palermo Soho, Puerto Madero o la fiesta electrónica?

Malena Solarz: –Yo viví toda mi vida en Palermo Hollywood, pero no era la idea escribir sólo sobre lugares que nos representaran. Todo el tiempo alternábamos entre mostrar espacios o contar historias. En La Giralda no vimos al típico viejo bohemio; están los jóvenes que van a tomar café y nos permiten hacer un corte generacional.

M. P.:–No contamos postales, sino fragmentos de una ciudad que se construye por capas, una encima de otra, sin importar la tradición que se venía desplegando hasta el momento. Claro que los fragmentos no son inocentes; por algo somos once. Nunca fue nuestra idea fomentar un relato psicótico, ni caótico y por algo estamos nosotros once, un grupo de amigos, y no cualquiera. Al ser once, siempre habrá diferencias en las miradas; dirigimos más un fresco que un mosaico. La diferencia es que el fresco incluye un conjunto de situaciones particulares; el mosaico tiene algo más concluso como totalidad.

M. F.: –No quisimos filmar Palermo Viejo, porque no íbamos a estar en contra de la ciudad: no incluiríamos a una burguesía idiota haciendo compras. A estos jóvenes protagonistas (María Abadi, Ignacio Rogers, Milagros Gallo, Inés Efrón, entre otros) los espacios les resultan anacrónicos: deambulan por una ciudad cuyos restos no les son del todo contemporáneos. Pero, eso sí, no dejan de apropiárselos. No pretendemos hacer una película pedagógica sobre Buenos Aires, pero sí quisimos que estallen voces que no se suelen oír.

¿Cómo interpretar a “la irritante” A propósito de Buenos Aires? No se encontrará una historia lineal ni habrá un protagonista que la atraviesede principio a fin, sino una amalgama de peleas conyugales, reclamos de pareja en el escenario de la Reserva Ecológica, una persecución amorosa en plena avenida Corrientes, una pesquisa de un vecino cualquiera para comprobar la materialidad del fondo del lago de Palermo: los directores se dividieron los espacios, se impusieron no filmar lo que habían escrito, opinaron y presenciaron el trabajo de los otros, sobreimprimieron lecturas de Arlt y Macedonio Fernández, entre otros, hasta dar con un formato que, por su capacidad de acumulación, cierta inconexión entre sus partes y la versatilidad para admitir distintos géneros, se asemeja al género del pastiche (de voces en off, escenas actuadas, diálogos y paneos for export). Reaccionan contra el canon de la película coral, decidieron que no establecerían conexiones entre cada uno de los personajes de la película... Se rebelaron contra la figura más venerada en el campo de la creación: el autor. El proyecto colectivo no sería la ocasión para desplegar vanidades. “En verdad, ninguno de nosotros es todavía un autor”, admite Clara Picasso. “Nos impusimos no considerar deseos, pretensiones o inquietudes personales.”

Fragmentaria y disgregada, la ficción de A propósito... busca inspiración en la aguafuerte de Roberto Arlt, por extensión y por intención de hacer crónica urbana. La convoca no sólo al elegir la forma de sus pequeñas tramas de jóvenes en la ciudad, sino a través de la lectura en off de textos del autor. Pero, aquí, las unidades de relato no llegan a completar una historia breve; en cambio, son anuncios de un conflicto que no llegará, excusas para asociarse al entorno urbano de modo no arbitrario (la Reserva, por ejemplo, es la escena de la trampa). La voluntad de encontrar una coherencia argumental, según parece, correrá sólo por cuenta del espectador. “Once personas no podríamos hablar todas juntas, no lo intentamos –sigue Manuel Ferrari–; nos unimos tratando de generar una claridad. No es conveniente recordar quién hizo cada cosa; puedo detectar un núcleo o un personaje que escribí, pero puede que ni esté en la película. No es lo que importa.”

–¿Cómo aparece en la película la obra periodística de Roberto Arlt?

M. S.: –Esta tenía que ser una película en la que el fragmento tuviera una importancia especial: retoma de la aguafuerte ese formato de lo pequeño escrito sobre la ciudad. El escenario, además, aquí es central: en la calle Corrientes se origina una persecución y, como justo se estaba ensanchando la vereda, se ve una escena llena de carteles de peligro.

M. F.: –Uno puede saber a qué hora y en qué lugar están sucediendo las cosas en la mayor parte de la película. Los personajes mantienen una relación con el espacio que los obliga a ligarse, a perderse, a encontrarse: nunca la ciudad es un ente autónomo; los personajes entran a jugar en esas reglas.

M. P.: –Las imágenes actuales se combinan con materiales del pasado sin conformar una mirada melancólica, pero sí misteriosa. Nosotros no opinamos sobre la ciudad, no bajamos línea ni decimos que todo tiempo pasado fue mejor, no expresamos un deseo de volver el tiempo atrás: la ciudad no es ni mejor ni peor.

–¿Qué reflexión arquitectónica se desprende de A propósito de Buenos Aires?

M. P.: –Usamos textos que hacen referencia a Buenos Aires, de principios de siglo XX, y las fotos de los años ’30, haciendo un contrapunto con el presente. Vemos cómo Corrientes se angostó... contrastada con las fotos tomadas en el año ’36, cómo se mantiene, en el presente, aquel pasado....

Nicolás Zukerfeld: –Elegimos narrar desde la obra de autores literarios de principios del siglo XX, de las fotografías de Horacio Cóppola: sus imágenes plantean una mirada sobre una ciudad en construcción, que también aparece en la película. Es la idea de ciudad como conjunto de capas históricas superpuestas... espacio que siempre remite a un tiempo pasado, que contiene a personajes en movimiento. Tratan de correrse del tiempo que les tocó.

A propósito de Buenos Aires (de Manuel Ferrari, Clara Picasso, Malena Solarz, Nicolás Zukerfeld, Matías Piñeiro, Alejo Franzetti, Martín Kalina, Francisco Pedemonte, Andrea Santamaría, Cecilia Libster y Juan Ronco) se exhibe hoy a las 22.30 en el Hoyts Abasto.

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Apenas cinco de los once realizadores de A propósito de Buenos Aires.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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