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Martes, 21 de septiembre de 2010

MUSICA › LA CHICANA Y SU CICLO DE SHOWS EN EL TASSO

El tango como una exploración

El sexteto liderado por el guitarrista Acho Estol y la cantante Dolores Solá adelanta algunos de los temas que formarán parte de su primer CD doble, que recorre un amplio universo que va de Kurt Weill y Tom Waits a Charly y hasta el tango chino.

 Por Carlos Bevilacqua

La Chicana es algo parecido a un viaje. Más que apagar los celulares o no tomar fotos con flash, en las salas deberían recomendar ajustarse los cinturones. Es probable que la presencia de algunos instrumentos, armonías y arreglos alarmen al tanguero más purista. Aunque la primera vez sea tensa, el esfuerzo vale la pena. Porque las combinaciones de sonidos, como los viajes sabiamente encarados, abren la cabeza. Sin correrse del género típico, el grupo creado en 1996 por el guitarrista Acho Estol y la cantante Dolores Solá logró forjar un estilo muy particular. En sus cuatro discos se puede apreciar el sentido lúdico, moderno y a la vez canyengue con que abordan tangazos inoxidables de principios del siglo XX y las creaciones de Estol. Virtudes que se potencian en cada presentación en vivo, tal como pudo apreciarse en el arranque de un ciclo que los volverá a mostrar en el Tasso (Defensa 1575) este viernes y sábado a las 22.

Del trío original de guitarra, flauta y voz, que pronto derivó en quinteto con cantante, sólo quedan hoy sus dos fundadores. Pero con el mismo espíritu explorador, clave para entender la lógica de una formación que completan Patricio Bonfiglio (bandoneón), Pablo Clavijo (violín), Patricio Cotella (contrabajo) y Federico Tellechea (percusión). En sus shows, La Chicana mecha temas clásicos con algunos de los que integrarán un disco doble en preparación. Uno tendrá temas de Estol; el otro, covers diversos, desde tangos históricos hasta una canción de cuna de Tom Waits, pasando por Charly García, Kurt Weill, Os Mutantes y hasta un tango chino, cuya rareza da pie a la explicación de Acho: “Hace diez años, cuando fuimos a tocar a Shanghai por primera vez, compramos discos de canciones cabareteras chinas de los ’20 y ’30. El tango era una de las músicas de moda y encontramos unas cancionistas increíbles de voz muy aguda y algunos tangos de autores chinos”.

Los viajes y sus múltiples influencias son un tema recurrente. Más que una oportunidad de ganar mercados, son una forma de conocer otros universos musicales. Así fue como en Natal (Brasil) se enamoraron del forró, “música de la clase baja nordestina que tiene el rango social de la cumbia en Buenos Aires”, según definen. Pero de las 33 giras en catorce años de vida, Estol y Solá destacan la de Senegal 1998. “Allá la música está en todos lados, todo el mundo está tocando. Si salís con una guitarra podés estar todo el día tocando con diferentes personas”, cuenta Estol. “Es impresionante”, adhiere Solá. “Pareciera que todos son artistas. El que no está tocando está dibujando o realizando alguna actividad artística. Hay muy poco trabajo formal y la gente está en la calle todo el día. Es verdad que el calor lo permite, pero tiene que ver con la idiosincrasia. Hay una alegría, una sensualidad y un tejido social mucho más sano que en otros países. La pobreza es una realidad que no afecta la dignidad del ser humano, porque más allá de las carencias nadie ignora al otro.”

Como era de esperar, luego de aquel viaje la percusión empezó a tener mayor peso específico. “Trajimos muchos instrumentos y discos. Hay vendedores callejeros de música que andan con cajones llenos de casetes de música africana. Podés encontrar pop, que les sale bárbaro, pero también otros estilos, hasta llegar a lo más tradicional. De la música senegalesa actual, aproximadamente la mitad tiene muchos componentes arábigos y la otra mitad suena muy latina, a veces hasta cantada en un castellano aprendido por fonética”, cuenta él, habilitando la explicación de ella: “Eso tiene que ver con la influencia de la música cubana que se produjo después de la misión del Che al Congo, que si bien está más al sur, es un foco de irradiación cultural muy fuerte”.

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De las 33 giras que realizó en catorce años de vida, La Chicana quedó deslumbrada con Senegal en 1998.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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