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Jueves, 12 de abril de 2007

CINE › “JUVENTUDE EM MARCHA”, DEL PORTUGUES PEDRO COSTA

La melancolía de Cabo Verde

 Por Luciano Monteagudo

Casi en el final del Bafici llega por fin uno de sus films más radicales: Juventude em marcha, del portugués Pedro Costa, conocido en Buenos Aires gracias al Bafici 2002, cuando presentó una retrospectiva completa de su obra. Cineasta extremista y solitario, Costa –discípulo de Jean-Marie Straub y Danièle Huillet– vuelve aquí al mundo de Ossos y No cuarto de Vanda, sus dos films inspirados en el barrio de Fontainhas de Lisboa, donde solían vivir los inmigrantes de Cabo Verde, en condiciones de hacinamiento y de pobreza extrema. Fiel a sus personajes, a quienes no abandona desde hace diez años, Costa ha venido siguiendo el derrotero de esta gente con un procedimiento muy particular, que pone en crisis la frontera entre el documental y la ficción para trascender esos límites y proponer un espacio nuevo, atravesado por un lirismo áspero, austero, pero de una profunda belleza.

Filmada con una pequeña cámara digital y estructurada en largos planos-secuencia casi inmóviles, Juventude em marcha –un título tomado en préstamo a una vieja canción de la guerra de liberación del pueblo caboverdiano– sigue los pasos de Ventura, un hombre que parece una sombra de sí mismo, un fantasma. Viejo, cansado, pero aún erguido y elegante a pesar de su mirada extraviada, Ventura acaba de ser abandonado por su mujer y no puede sobreponerse a la destrucción de lo que era su mundo: la demolición de Fontainhas. Ahora el Estado lo provee de un departamento moderno, aséptico, blanco y vacío, como el que le tocó en suerte a Vanda, casada y con una hija después de haber superado su adicción a las drogas. Pero en su errar permanente, en su parca inquietud, Ventura expresa una inadecuación al mundo, el dolor y la melancolía que le provoca la diáspora de todos esos hombres y mujeres a quienes él no puede dejar de considerar sus hijos y a quienes espera poder albergar alguna vez en ese departamento que nunca consigue habitar realmente.

“A pesar de ser débiles, desposeídos o frágiles, toda esta gente comparte fuertes sentimientos de solidaridad y pertenencia a una comunidad”, dice el director acerca de Ventura y de Vanda. Su film también es una afirmación de esos mismos sentimientos, un ejemplo de fidelidad a unos personajes a los que –como pedía Tarkovski– logra esculpir para siempre en el tiempo.

Juventude em marcha se verá hoy a las 18 y mañana a las 14.15, en el Hoyts 10, y el domingo 15 a las 19.45, en el Atlas Santa Fe 1.

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