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Sábado, 3 de septiembre de 2011

TELEVISION › HBO ESTRENA HOY LA SUPERPRODUCCION CHILENA PROFUGOS

A los tiros tras la Cordillera

Para cuatro hombres, una fallida operación de narcotráfico terminará en una persecución bajo el fuego cruzado de la Justicia y la mafia: tal el nudo argumental de la notable miniserie trasandina, destacable por contenido y por el imponente escenario natural.

 Por Emanuel Respighi

Se suele afirmar una y otra vez que la televisión argentina es de una calidad superlativa respecto del resto de las industrias de América latina. Y que en materia de ficción es de las mejores del mundo. Dos máximas que nadie discute. Pero vale la pena ver cómo son las ficciones de otros países de la región para poder compararlas con las que se producen en el país. ¿Cómo será una producción de ficción realizada del otro lado de la Cordillera de los Andes, por ejemplo? Basta con sintonizar esta noche HBO para ver el debut de Prófugos (desde las 22), para contrastar unas y otras, y concluir que cuando hay una gran producción detrás, la televisión chilena no tiene nada que envidiarle a la argentina. Al menos eso es lo que se desprende del primer capítulo de la serie que gira alrededor de una fallida operación de narcotráfico, que desata una frenética y larga persecución a los responsables de la operación por parte de la mafia y de la Justicia.

Suerte de road movie en versión televisiva, Prófugos cuenta, básicamente, la desesperada huida de un grupo de narcotraficantes a lo largo de todo el territorio chileno. Con una fotografía bellísima surgida de los más de 4200 kilómetros de longitud del país trasandino, la serie de acción y suspenso tiene la virtud de estar filmada casi íntegramente en escenarios naturales. Rodada a lo largo de seis meses en formato de alta definición, la trama posee el plus estético de contar con imponentes paisajes de las ciudades de Iquique, Valparaíso, Santiago, Farellones, Puerto Montt, Cobresal y La Serena, hasta la zona de-sértica de Atacama, en la frontera con Bolivia.

Si bien el impacto visual de esos lugares bastaría por sí mismo para atrapar a cualquier televidente, Prófugos también posee una potente trama que se corresponde con la fotografía, y que se retroalimentan mutuamente en función de un nudo dramático cargado de acción. En este aspecto, el primer capítulo de la serie de trece cuenta con uno de los tiroteos en persecución automovilística más verosímiles que la televisión haya dado en el último tiempo. Adrenalínico y creíble. Y que por suerte buena parte del público podrá ver (repite mañana a las 22), ya que desde ayer HBO abrió gratuitamente su paquete premium a todos los abonados de todos los sistemas de TV paga, en una estrategia comercial que mantendrá hasta la madrugada del próximo lunes.

La historia de Prófugos arranca contando la historia de Vicente Ferragut (Néstor Cantillana), Tegui González (Benjamín Vicuña), Oscar Salamanca (Francisco Reyes) y Mario Moreno (Luis Gnecco), cuatro delincuentes que son contratados para transportar un cargamento de cocaína líquida por tierra, desde Bolivia hasta el puerto chileno de Valparaíso. Pese a la desconfianza y el recelo que se tienen unos a otros, todo marcha como estaba previsto hasta que en el momento en que están efectuando la entrega de la mercancía a los compradores europeos, en el puerto de Valparaíso, un tiro desde una azotea de-sencadena una violenta emboscada. A partir de ese momento, los cuatro prófugos comienzan una huida para salvar sus vidas sin saber exactamente quién los persigue, y con la sospecha que sobrevuela a cada integrante respecto de quién de todos ellos es el infiltrado del grupo, “el buche”.

Historia cargada de traición y deslealtad, que avanza sobre una red de ambiciones, intereses y corrupción policial y política, Prófugos presenta una suerte de subtrama que involucra a la familia Ferragut, un cartel de narcotráfico cuya líder está negociando su liberación de la cárcel a cambio de alguna cosa que se relaciona directamente con la historia principal. El único aspecto discordante que surgió del primer episodio, al que se debe dejar de lado para entrar en la convención ficcional, reside en la debilidad de sostener la posibilidad de que cuatro personas traspasen controles aduaneros y camineros con un camión sin levantar sospechas, cuando es sabido que el transporte de carga requiere de uno o dos choferes. Más allá de este forzado detalle, Prófugos cuenta con una gran producción, una bella fotografía, una historia muy potente y el plus de abandonar cualquier resquicio de lenguaje neutro, ese recurso deformante que durante años impuso el mundo globalizado. Cuatro aspectos que la convierten en una buena opción televisiva.

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Rodada a lo largo de seis meses en formato de alta definición, la serie se estrena hoy a las 22.
 
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