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Jueves, 26 de noviembre de 2015

TELEVISION › ARRANCA HOY LA SEMANA DE CINE DOCUMENTAL ARGENTINO

Una cámara para reflejar la realidad

La cuarta edición de la muestra realizada por la organización de documentalistas ADN se desarrollará entre hoy y el miércoles próximo en el Espacio Incaa Km 0 Gaumont. La temática social y política es uno de los sellos distintivos del encuentro.

 Por Oscar Ranzani

El documental argentino es el género que más creció en los últimos quince años. Así como en los 60 y 70 jugó un rol clave en el terreno político, cada vez son más las temáticas que abordan los documentalistas generando un amplio abanico no sólo de contenidos sino también de estéticas y miradas. Los realizadores nucleados en la Asociación de Directores y Productores de Cine Documental Independiente de Argentina –entidad más conocida por sus siglas: ADN– vienen generando desde hace cuatro años una herramienta para darle mayor visibilidad a sus trabajos audiovisuales. Y por cuarta vez consecutiva organizaron la Semana de Cine Documental Argentino. Esta edición de la muestra se desarrollará entre hoy y el miércoles próximo en el Espacio Incaa Km 0 Gaumont (Rivadavia 1635). Este año, además de presentar seis películas en carácter de pre-estreno, el ciclo contará con dos producciones especiales: Salud rural, dirigida por Darío Doria y Santiago, del gran documentalista brasileño Joao Moreira Salles.

La película de apertura será La Guardería, de Virginia Croatto, que se exhibirá hoy a las 20 en el Gaumont. La cineasta es hija de Armando Daniel Croatto y Susana Brardinelli. Su padre fue militante político y gremial, de la Juventud Peronista (JP), de la Juventud de Trabajadores Peronistas (JTP) y de Montoneros. Participó de la Contraofensiva, planificada por la organización armada. Fue asesinado el 19 de septiembre de 1979 en un hipermercado de Munro. Su madre fue militante de Montoneros. Tras el asesinato de su esposo, se exilió junto a sus hijos. Durante el período 1980-1983, Susana fue la responsable de La Guardería que albergaba a los hijos de los militantes montoneros que integraron la Contraofensiva, ubicada en La Habana (Cuba), y que tenía como objetivo preservar la vida de los niños. Susana y su familia volvieron a la Argentina en noviembre de 1983. Con 34 años, Virginia decidió contar en su ópera prima, La Guardería, cómo fue aquella experiencia.

Croatto admite que aun tiene recuerdos de aquella experiencia que vivió entre los cuatro y los ocho años. “Me acuerdo las cosas básicas: entendía qué era la muerte, que era lo que estaba pasando en la Argentina, las distintas explicaciones de eso”, sostiene la realizadora. “Había momentos en que jugábamos. En algún punto, fue para mí una historia feliz de cuidado colectivo, pero había momentos en que la tristeza existía porque algún papá no volvía o porque algunos nos enterábamos de que había desaparecido el padre de un compañero. Tengo recuerdos de algunas noches en que hablábamos de esto. Incluso entre nosotros explicábamos lo que venía pasando. Era una explicación interna entre niños. Y también con grandes, porque los adultos nos decían la verdad siempre.” La película cuenta con testimonios de personas que siendo niños estuvieron en La Guardería de La Habana y de otras que eran responsables del cuidado de los más pequeños. Lógicamente, Croatto también tiene guardado en su memoria el recuerdo del regreso a la Argentina. “Fue muy loco volver de Cuba, de vivir en un lugar colectivo en comunidad y llegar acá y no poder contar dónde habíamos vivido. Teníamos que mentir, ocultar lo que había pasado”, afirma.

El sábado a las 18 será el turno de Preguntas a un obrero que lee. En 1969, apenas pasado el Cordobazo, los trabajadores de la fábrica FIAT desafiaron a la empresa, echaron a la burocracia sindical y elevaron la lucha política contra la dictadura militar, transformándose en un hito de la lucha obrera y popular de los años 70. Cuarenta años después, Gregorio Flores, un dirigente obrero que participó activamente y escribió sobre la época, logró reunir a varios compañeros de entonces con el fin de multiplicar la memoria colectiva y abrir nuevos debates. Este es el argumento de Preguntas a un obrero que lee, de Hugo Colombini. El director conoció a Gregorio Flores por intermedio del hijo de un desaparecido.

Con una gran cantidad de material de archivo la película muestra un contraste entre pasado y presente con imágenes y audios de aquel tiempo y el relato actual de quienes fueron protagonistas de las luchas obreras. Pero en medio del rodaje, Flores falleció. “Por suerte, él había visto partes y yo lo fui a ver justo cuando había salido la aprobación del subsidio del Incaa. Pero fue un palo. Y fue todo un tema porque también nos apresuró a ver cómo terminar la película. ¿Cómo hacés con la muerte? La muerte es lo más real que hay. No sabíamos cómo filmarla. Entonces, está el homenaje de los compañeros, lo que nos dio un cierto plafond y hay mucha emoción en los propios compañeros, lo cual termina de darnos un final”, subraya Colombini.

El miércoles próximo a la 20 será el cierre de la muestra con la proyección de Escuela trashumante, de Alejandro Vagnenkos. La idea de este documental surgió después de que el cineasta leyó el libro Un maestro, de Guillermo Saccomanno. Allí cuenta la historia de Orlando “Nano” Balbo, quien fue a Huncal (Neuquén) a concretar un proyecto de alfabetización de adultos mapuches, tras regresar de su exilio en 1984. Balbo viajó con Pedro Vanrell y Alejandra Martínez, un matrimonio que se hizo cargo de la escuela primaria que había en Huncal. “El período lectivo de esa escuela era el mismo que tiene cualquier escuela de la ciudad de Buenos Aires: de marzo a diciembre. Pero allá hay una `pequeña’ diferencia: la gente hace invernada y veranada porque viven de sus cabras y de sus chivas. Y las chivas cuando no hay agua ni pastos se van. O sea que ellos tienen sus campos de invernada y de veranada. Es una comunidad trashumante, con lo cual la escuela también debía serlo”, cuenta Vagnenkos. La pareja modificó el calendario escolar y actualmente los chicos van a la escuela de Huncal durante la invernada y a otra escuela (que no es de material) en Cajón Chico durante la veranada. “Los tiempos de la escuela los marca la comunidad y no el reglamento escolar hecho en Buenos Aires en 1900. A partir de ahí se revierte el proceso de la escuela y comienza la historia más feliz: empieza a haber egresados y al día de hoy tiene 150 alumnos”, cuenta el cineasta, al tiempo que relata que la escuela nunca había tenido un egresado en setenta años de historia, en parte por el problema del calendario.

* Programación completa y horarios de proyección: www.adndoc.com.ar

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Hugo Colombini, Alejandro Vagnenkos y Virginia Croatto, tres de los directores participantes.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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