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Viernes, 19 de febrero de 2016

POLíTICA

Para la libertad

Mujeres de todo el país y de diferentes organizaciones políticas, sociales y sindicales se manifestaron esta semana por la liberación inmediata de Milagro Sala, que continúa detenida en una cárcel jujeña en lo que se considera un caso de violencia institucional y violación de los derechos humanos, pero con un tinte profundo y oscuro de odio de género.

 Por Roxana Sandá

“Estoy bien, es una falsa noticia.”

Claudia, la hija de Milagro Sala, escribió el chat con la velocidad de la desesperación una vez que la primicia de TN sobre su muerte por un ajuste de cuentas se viralizó en todo el país.

"Yo creo que inventaron esto xque mi mamá tiene tele en el penal y si veía algo de esto se moría o se mataba", concluyó sabiendo que el odio de clase, de género, de etnia podía seguir persiguiéndola a Milagro allí donde se encontrara, en la cárcel o en el fin del mundo. Porque las detenciones del 16 y el 26 de enero no bastaron "para cortarle los privilegios" a esa colla, hija abandonada, chica de la calle, lustrabotas, negra, pobre y marginal. Había que golpearla donde más le doliera y en el momento en que los que ordenaron su detención y los que la efectuaron suponían que comenzaban a quebrarla. Nunca entendieron nada, les gritaron las multitudes que colmaron rutas de todo el país este miércoles para reclamar por su libertad inmediata, aunque algún medio eligiera convidar con el hashtag "país sitiado". Las banderas de las organizaciones políticas y sociales que flamearon en el corte del Puente Pueyrredón demuestran que se necesita mucho más que el secuestro político de una líder popular para silenciarla. "Como si el encierro pudiera con ella", ironiza Rosario, una de las referentes del área de Educación de Tupac Amaru, ese universo enorme que empoderó a miles de jujeñxs.

"Jujuy tiene un componente tradicional conservador muy fuerte que se manifiesta en las maneras de percibir a las mujeres, y Milagro rompió con esto con mucha fuerza y atrevimiento", dice mientras permanece en el acampe de Plaza de Mayo. "Se planta como indígena y trabajadora contra los poderes hegemónicos. Como a Cristina, esa conciencia reivindicativa no se la perdonan." En la Tupac, agrega, la trama organizativa adquiere un nivel de compromiso que horroriza al poder. "El gobernador (Gerardo) Morales y sus funcionarios decían que las mujeres del acampe jujeño exponían a sus hijxs a situaciones de vulnerabilidad, y ésa es otra de las marcas del conservadurismo patriarcal, el no reconocimiento de la imagen de madre militante y su deshumanización."

La denuncia que los abogados Pablo Llonto, Damián Loretti y Elizabeth Gómez Alcorta presentaron esta semana ante la Justicia federal de Jujuy contra los dos magistrados y la fiscal que intervienen en la causa por "privación ilegal de la libertad" y "graves violaciones a los derechos humanos" no lo especifica pero deja entrever la presión y el hostigamiento que sufre Milagro en el penal donde se encuentra detenida. "Ella está fuerte -asegura Rosario-. Sabe que quieren disciplinar el campo popular, pero la están molestando. Tratan de humillarla, aunque está muy cuidada por otras presas."

La diputada nacional Myriam Bregman, del Frente de Izquierda (FIT), que acompaña las jornadas de lucha, sostiene que "la detención de Milagro Sala es extorsiva y netamente política. A nosotros también nos alcanzó el castigo del gobernador porque nuestra compañera, Natalia Morales, candidata a gobernadora por el FIT, fue despedida de su trabajo". Jujuy sería un laboratorio de cómo tratar la protesta social que según Bregman pretenden extender a todo el país “cuando sancionen el protocolo contra las movilizaciones. Morales amplió la Corte provincial y puso a familiares y amigos en los principales puestos judiciales del Estado. Son datos para analizar que están colonizando la Justicia de manera brutal porque quieren garantizarse sus propias mayorías".

Las organizaciones que participan del Foro de Mujeres por la Liberación de Milagro siguen sosteniendo las carpas de la Plaza para repudiar y exorcizar el hecho atroz de su detención. Carolina Lister, secretaria de Género de MILES, una de las agrupaciones que integran el Foro junto con la CTA, La Cámpora, Nuevo Encuentro, ATE, Descamisados, entre otros, resalta "la invención de causas en contra de cualquier norma de la democracia y de la libertad de expresión. Milagro es una luchadora popular y este gobierno no aguanta esas manifestaciones, menos cuando lidera una mujer. Les hacen el peor clic las cuestiones de género, sobre todo por el recuerdo de Cristina Fernández”.

Aquello inversamente proporcional a lo que la sociedad capitalista patriarcal espera de una mujer: ser dirigente política de una organización conformada por humildes para los humildes. Carolina Brandariz, secretaria de Géneros e Igualdad de Oportunidades de Ute/Ctera entiende esto sin medias tintas. "Milagro Sala conduce a jujeñxs que le depositaron la confianza por sus esfuerzos para mejorar las condiciones de vida de su clase, y no por obediencia a un poder formal. No se doblegó ante el techo que les quisieron poner los sectores privilegiados a los sueños. No obedeció a la estigmaticación que reproducía una minoría que buscaba denigrarla por su condición de indígena y de mujer. De algún modo representa el mejor de los aciertos de todo este proceso: una organización de humildes conducida por una mujer humilde que desafían al coloniaje cultural y construyen y defienden derechos en pie de igualdad."

Esta vez, como tantas, las mujeres desafiaron las consignas para reinventarlas en una coyuntura que pateara el tablero. Se aclararon aún más las gargantas que siempre fueron poderosas. La vigilia es de espera en alerta para derribar tanta descalificación, insulto y calumnia cuando se levanta cabeza para combatir injusticias y discriminaciones. "Por ser mujer es que Milagro conmociona. Por su irreverencia ante los poderes, por su forma de decir y de hacer, de visibilizar una realidad que busca transformar, por la continuidad de su lucha y la seguridad de su no capitulación", concluye Susana Sanz, del Frente de Mujeres del Movimiento Evita Capital. "Representa una forma de lucha y un modelo a seguir para aquellxs que se sienten atacadxs en sus convicciones. Y eso a los poderes establecidos les desata temor e irritación, pero sobre todo un odio profundo."

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