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Viernes, 22 de abril de 2011

VIOLENCIAS

LA PREVENCION EMPIEZA POR EL HOSPITAL

En España, una mujer que acude a un médico por dolor de cabeza, lesiones vaginales, depresión, trastornos de la alimentación o vómitos no es tratada sólo por su síntoma. El sistema de salud tiene, desde el 2007, un protocolo para detectar y actuar frente a la violencia de género impuesto por el Ministerio de Sanidad que genera que los/las profesionales tengan que indagar si una mujer es maltratada antes de diagnosticarla o darle el alta. Una forma de prevenir el origen del malestar y no sólo poner curitas que tapen el problema de fondo.

 Por Luciana Peker

Si una mujer llega a un consultorio y cuenta que está deprimida, el psiquiatra no debe recetarle psicofármacos que la callen sin antes preguntarle si es maltratada, ignorada o controlada en su casa. Tampoco si ella presenta lesiones, no puede respirar bien o tiene vómitos constantes corresponde que exclusivamente observen los efectos de su malestar sin indagar sobre los orígenes del dolor, que muchas veces remiten a la violencia de género.

El 28 de diciembre de 2004, en España, se creó la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género que, entre otras cosas, determinó que se genere una detección precoz y búsqueda activa de casos. Para eso, el Ministerio de Sanidad redactó, en 2007, un “Protocolo común para la actuación sanitaria ante la violencia de género” (ver recuadros) que busca que el sistema de salud no sea una puerta giratoria por donde pasan (sin ser atendidas a fondo) las mujeres y que las víctimas de violencia de género no toquen fondo.

“La violencia de género es un problema de salud pública. Por eso, el sistema sanitario le da mucha importancia”, resalta Rosa María López Rodríguez, coordinadora del Observatorio de Salud de la Mujer de España. “Con todos los representantes de todas las comunidades autónomas se generó un protocolo con síntomas de sospechas para que el profesional pueda detectar si tiene adelante un caso de violencia, con todos los impactos que tiene la violencia en la salud: depresión, dolor de cabeza, colon irritable... El objetivo es ver si detrás de esos signos existe violencia de género y evaluar qué intervención se puede hacer y si corre peligro la vida de la mujer”, apunta la experta invitada a la Argentina por el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable del Ministerio de Salud de la Nación.

¿Cómo fue la reacción de los/las médicos/as ante un protocolo que los obliga a estar atentos a su paciente más allá de los signos evidentes?

–Es muy importante que los profesionales de la salud no se sientan desvalidos. Por eso, generamos un protocolo con indicadores claros. Y ahora descubren que antes daban una medicación y no respondía porque el problema de fondo podía deberse a la violencia.

¿Cuáles son los próximos desafíos?

–Ver qué está pasando con las hijas e hijos de mujeres víctimas de violencia de género. No se trata de niños maltratados sino de chicos y chicas que sufren en su salud por la violencia que reciben sus madres. Además, atender a los tres sectores más vulnerables: las embarazadas, las migrantes (que se encuentran más solas) y las víctimas de explotación sexual.

¿Qué pasa con la violencia psicológica, que es más sutil y difícil de detectar?

–En España es nuestro mayor problema. La violencia de género no respeta clase social ni profesión porque parte de la desigualdad y del poder de uno de los dos sobre el otro. El proceso va minando la autoestima y generando otros síntomas. El médico de atención primaria tiene los indicadores de sospecha. Lo lógico es que intente hablar con la mujer para que vaya a los servicios de salud mental y ella vaya reconociendo su situación.

¿Cuál es el beneficio de reconocer la violencia?

–En principio, sacar los medicamentos que son para los síntomas o, si es necesaria la medicación, poder recurrir a grupos de apoyo o trabajos psicológicos. Hay experiencias en algunos ayuntamientos en que la mujer va mejorando, incluso, sin dejar al maltratador. Y al cabo del tiempo, que pueden ser años, llega a tomar la decisión de salir de la situación en la que está metida.

¿Es un modelo trasladable a la Argentina?

–Los modelos no se pueden trasplantar, pero creo que el papel importante que tiene el profesional de la salud para que la mujer se sienta apoyada es extrapolable a cualquier sistema sanitario y logra mejorar la vida de las mujeres.

Indicadores que deben tener en cuenta los médicos cuando atienden a una paciente para detectar si es víctima de violencia de género

  • Lesiones frecuentes.
  • Abuso de alcohol u otras drogas y de medicamentos (sobre todo psicofármacos).
  • Ausencia de control de la fecundidad (muchos embarazos o embarazos no deseados o no aceptados).
  • Presencia de lesiones en genitales, abdomen o mamas durante los embarazos.
  • Dolor pélvico, infecciones ginecológicas de repetición, falta de orgasmos.
  • Historia de abortos repetidos o hijos con bajo peso al nacer.
  • Insomnio, depresión, irritabilidad, ansiedad.
  • Trastorno de estrés postraumático o de la conducta alimentaria.
  • Intentos de suicidio.
  • Baja autoestima y agotamiento psíquico.
  • Dolor crónico.
  • Cefalea o mareo.
  • Molestias gastrointestinales (diarrea, estreñimiento, vómitos, etc).
  • Molestias pélvicas.
  • Dificultades respiratorias.
  • Existencia de períodos de hiperfrecuentación y otros de abandono con largas ausencias al sistema sanitario.
  • Incumplimiento de citas o tratamientos.
  • Uso repetitivo de los servicios de urgencia.
  • Frecuentes hospitalizaciones.
  • Aislamiento familiar y social.
  • Dependencia física o económica.
  • Dificultades laborales o desempleo.
  • Dificultades de formación o de ascenso en el trabajo.
  • Situaciones de exclusión social (presas, mujeres en situación de prostitución, indigentes, etc).

Preguntas para determinar la gravedad de la situación y el tipo de violencia

  • ¿Su pareja la empuja o agarra?
  • ¿Su pareja la golpea, le da bofetadas o cualquier otra agresión?
  • ¿Le grita o le habla de manera autoritaria?
  • ¿La amenaza con hacerle daño a usted a su hija/o/s u otras personas o a los animales domésticos?
  • ¿La insulta, ridiculiza o menosprecia a solas o delante de otras personas?
  • ¿Se pone celoso sin motivo?
  • ¿Le impide o dificulta ver a su familia o amistades?
  • ¿La culpa de todo lo que sucede?
  • ¿Le controla el dinero y la obliga a rendir cuentas de todos los gastos?
  • ¿Le impide trabajar fuera de su casa o estudiar?
  • ¿La amenaza con quitarle los hijos/as si lo abandona?
  • ¿Ignora sus sentimientos o su presencia?

Qué hacer frente a una víctima de violencia de género

  • Hacer sentir a la mujer que no es culpable de la violencia que sufre.
  • Creer a la mujer, sin poner en duda la interpretación de los hechos, sin emitir juicios, intentando quitar miedo a la revelación del abuso.
  • Ayudarla a pensar, a ordenar sus ideas y a tomar decisiones.
  • Alertar a la mujer de los riesgos y aceptar su elección.
  • No dar la impresión de que todo se va a arreglar fácilmente.
  • No criticar la actitud o ausencia de respuesta de la mujer con frases como “¿Por qué sigue con él?” o “Si usted quisiera terminar la relación, se iría de su casa”.
  • No dar falsas esperanzas.
  • No desvalorizar la sensación de peligro expresada por la mujer.
  • No recomendar terapia de pareja ni mediación familiar.
  • No prescribir fármacos que disminuyan la capacidad de reacción de la mujer.
  • No utilizar una actitud paternalista.
  • No imponer criterios o decisiones.
Fuente: “Protocolo común para la actuación sanitaria ante la violencia de género”, Ministerio de Sanidad de España, 2007.

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Rosa María López Rodríguez
 
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