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Viernes, 5 de abril de 2013

VIOLENCIAS

Ruido blanco

Ya se cumplieron 8 años desde que Florencia Penacchi desapareció y algunos menos desde que la Justicia dejó de buscarla. Trabajadora y estudiante universitaria, lo último que se sabe de esta joven que ahora tendría 33 es que fue a buscar cocaína a un boliche de Palermo. Ese hecho, dice su hermano Pedro, la convirtió en vulnerable a las redes de trata y rebajó su categoría de víctima. Pero no sirvió para que la fiscalía investigara a las personas que le vendían la droga.

 Por Por Luciana Peker

Pedro Penacchi despliega las fotos de su hermana; en el papel, ella sonríe, abraza, brinda. Está tan linda en las fotos, es tan fuerte su presencia. Pero su presente es una pregunta abierta: ¿Dónde está Florencia? Tenía 25 años cuando desapareció, el 16 de marzo del 2005. Nunca más se supo algo de ella. La causa judicial y la investigación policial están paralizadas. La buscan en redes de trata de personas. ¿La buscan?

Su hermano Pedro vivía con ella cuando desapareció y no puede vivir sin ella, sin saber qué pasó. Los dos se vinieron juntos a Buenos Aires. Ella estudiaba Ciencias Económicas en la Universidad de Buenos Aires y trabajaba en el Instituto de la Vivienda. Vivían juntos y él, hasta ahora, es quien se sigue ocupando de comandar su búsqueda.

¿Qué pasó antes de la desaparición de Florencia?

–La madrugada del 16 de marzo del 2005 estaban reunidos con compañeros del trabajo porque una compañera se iba a Corea. Nos peleamos por un despertador. Me iba a dormir. Ella intentó contactar a una persona. No pudo. Para mí era el tranza. El tema era que marcaba mal el teléfono.

¿Qué responsabilidad le asignas al tranza que ella llamaba?

–Yo creo que ella estaba entrando en un tren de consumo de cocaína muy grave, pero eso no se veía. Ni yo ni los compañeros de trabajo, ni de la facultad notaban algo. Pero cuando vimos la lista de llamados, en febrero de ese año, nos dimos cuenta de que no era sólo un domingo, sino también un martes o un jueves. No tomaba sólo los fines de semana, iba más allá de un consumo social. No descarriló delante de nadie, si no la hubiéramos ayudado. Un testigo dijo que vio a Flopy comprando en tal lugar y coincidía con la llamada. Pero al fiscal (Marcelo Retes) eso no le alcanzó. Hemos intentado todo para tratar de agarrar a estas personas, pero no...

¿Por qué creés que el tranza tiene que ver con la desaparición de Florencia?

–Primero, están íntimamente ligados los negocios de trata de personas y la distribución de drogas. Pero el tema es que si se hubiera muerto ahí nunca apareció el cuerpo. Y nosotros sabíamos que no se había ido por voluntad propia. Acá no faltaba ni un calzón, ni la guita básica para comprarse un almuerzo, ni el documento. Mi sensación era que se había ido abajo a comprar cigarrillos. En realidad se fue hasta ese lugar a buscar al tipo porque ella creía que no la atendían y en realidad era que estaba marcando mal.

Fue a un boliche...

–Sí, el boliche se llamaba Confusión, en Scalabrini Ortiz y Honduras. Ya el lugar pasó varias mutaciones. El fiscal dijo: “En un lugar a la noche hay mucha gente”. Sí, pero esto pasó al mediodía. Las últimas llamadas de Flopy son al trabajo, al mediodía, diciendo que no se sentía bien y que se iba al Hospital Fernández. Probablemente no se sentía bien, pero era porque no había dormido. Ella esa mañana tenía que ir a la facultad y faltó. Yo creo que la idea de ella era conseguir un poco más para levantar y de ahí volver acá (su casa) e irse al trabajo, y cuando vio que no llegaba, llamó y dijo que no se sentía bien. A las 11.45 me llamó a mí y me preguntó si alguien la había llamado. Yo le dije que no.

¿Por qué suponés que no le pasó otra cosa y que fue llevada a una red de trata de personas?

–Había mucha repercusión mediática. Se buscó mucho el cuerpo de ella...

Sin embargo la investigación nunca apuntó en ese sentido.

–Porque no tenemos pruebas sólidas, como testigos que puedan declarar que la vieron en tal prostíbulo. Pero tampoco investigan otra teoría. A Florencia no se la tragó un pozo. Nosotros en principio pensamos que había tenido un problema de amnesia.

Pero no...

Siempre llamó la atención cómo se habían llevado a una joven universitaria...

–Más allá de educación y nivel social, hay que estar ahí con esa gente (de las redes de trata). De hecho, cuando empezó esto había un personaje de la radio que estaba chocho porque era la chica que estudiaba y trabajaba y era una víctima muy Axel Blumberg. Pero cuando se supo que tenía que ver con la cocaína ya no era la chica perfecta, sino “por algo será”, no era tan indignante.

¿Vos creés que hoy Florencia está en una red de trata?

–Yo creo que en su momento sí. Hoy no sé cómo está Florencia. No podría poner las manos en el fuego. Pero yo así no me puedo quedar sin la verdad. Y si tenemos la mínima noción de que puede estar en algún lugar hay que buscarla.

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