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Viernes, 21 de junio de 2013

CINE

Africana mía

Tres films que permiten un acercamiento a la historia contemporánea africana con la violencia como eje: la colonizadora, la de la esclavitud y la resistida en la época poscolonial.

 Por Rosario Bléfari

En 1789, con la Revolución Francesa estallando en Francia, una niña nace en un pueblo de la actual Sudáfrica. Huérfana, es vendida a un comerciante para trabajar de niñera en Ciudad del Cabo. Algunas crónicas dicen que fue un médico inglés quien la engañó con falsas promesas para llevarla a Europa, otros dicen que fue llevada como esclava. Lo cierto es que Saartjie Baartman llegó a Londres a los 21 años y comenzó a ser exhibida en pleno centro, anunciada como la Venus hotentote –nombre bastante despectivo asignado al pueblo khoikhoi de donde era, ya que hottentot es tartamudo en holandés–. Se la presenta en público casi desnuda, bailando y tocando instrumentos africanos. Los londinenses se fascinaban con el tamaño de sus nalgas y con los genitales de Sarah, que les resultaban extraños y grandes. La Asociación Abolicionista Africana llegó a pedir su liberación pero no se pudo probar que fuera un caso de esclavitud porque Sarah, así se la conocía, vaya a saber en qué condiciones declaró que se quedaba con la mitad de las ganancias. Cuando decayó el interés acabó siendo vendida a un domador de fieras, en 1814, que la llevó a Francia para exhibirla como uno más de sus animales. Allí, Sarah llamó la atención de los científicos. Uno de ellos, Georges Cuvier, la examinó en el Museo de Historia Natural y fue exhibida públicamente en el Jardin des Plantes, junto a animales y plantas. El estado general de Sarah fue deteriorándose rápidamente a medida que mermaba el interés de los depredadores. Se cree que tuvo que dedicarse a la prostitución para sobrevivir y a los 25 años, víctima de una infección o de la sífilis, murió. Era 1815. Hicieron un molde de yeso de su cuerpo para exhibirlo en el Museo de Historia Natural parisino y pusieron su cerebro y sus genitales en formol hasta que en 2002 Nelson Mandela logró la repatriación de los restos, tras largas negociaciones con Francia.

El director francotunecino Abdelatif Kechiche llevó esta historia al cine basándose en parte en el libro de Barbara ChaseRiboud, La Venus hotentote, aunque allí la autora asegura que la joven se casó con el médico inglés y que fue a Europa con el sueño de convertirse en una bailarina famosa. La actriz cubana Yahima Torres interpreta a la Venus negra, un personaje sometido y humillado pero que se reserva, como único lugar privado, sus verdaderos sentimientos y motivaciones en una situación de esclavitud doble, como mujer y como negra, en medio de un mundo donde comienzan a asomar libertades e igualdades, pero que se niega a abandonar su tendencia despótica y egoísta, la misma que rigió con una u otra cara, el destino del continente negro, siempre avasallado por el hombre blanco desde la fe en su omnipotencia económica e intelectual.

En la sexta edición del ciclo de cine Africa x Africa se puede ver Venus negra y dos hallazgos que dan cuenta de la potencia colonizadora y la violencia que se despunta con la historia de Sarah: Pequeño Senegal (2001), la película de Rachib Bouchareb, la búsqueda de un africano de sus antepasados esclavos en Estados Unidos, y Tabataba (1987), de Raymond Rajaonarivelo, que se enfoca en la insurrección y represión en Madagascar en 1947.

Museo Etnográfico, Facultad de Filosofía y Letras, Moreno 350. Entrada libre y gratuita. Más info: museoetnografico.filo.uba.ar

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