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Viernes, 18 de julio de 2008

La herida Narcisista

 Por Alfredo Grande *

Freud enseñó que el Yo es la prolongación mental de una superficie corporal. La Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) es una denominación preferible a la de aborto porque ésta tiene una fuerte carga negativa. Si bien la consigna “aborto legal para no morir” intenta prevenir el daño que va más allá de lo necesario, las trincheras de la cultura represora siguen llenas de “minas personales” que hacen explotar de culpa a las mujeres. ¿Qué pasa con los varones? Si la maternidad es una evidencia de los sentidos, el embarazo inicialmente no implica percepción alguna. Si los ojos no lo ven, el corazón no lo siente ni lo representa la mente. Esto iguala a la mujer y al varón: no hay percepción consciente de la concepción. Con pecado o sin pecado, siempre la concepción es sin representación. Lo que hay para los dos es una afectación compartida.

Por lo tanto el varón solo está afectado por la interrupción del embarazo desde su vínculo amoroso con la mujer que no desea matar al bebé, pero que desea no desear ese embarazo. Matar el deseo no es lo mismo que el deseo de matar.

El varón acompañará a la mujer en ese tránsito. Cuidando el cuerpo de la mujer, el varón sostiene el Yo de ambos. El varón que desea un hijo por fuera del deseo de la mujer, la utiliza en forma consciente o inconsciente como máquina reproductora. En este caso, la interrupción podrá sangrarlo por la herida de su narcisismo de macho desairado. Y por el contrario, la pareja que tiene un embarazo contrariado encontrará en el vínculo amoroso la fuente permanente de nuevos deseos, hasta que la vida los separe.

* Médico psiquiatra. Psicoanalista. Cooperativista.

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