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Lunes, 23 de mayo de 2005

FúTBOL › EN BOCA SE DESTACARON ABBONDANZIERI Y LOS DELANTEROS; EN RIVER SOBRESALIO GALLARDO

Se lo ganó de un arco al otro

De una punta a la otra, Boca encontró sus picos de rendimiento, aunque nunca terminaron de superar claramente a lo que le opuso River en la cancha. Lo que el visitante fabricó en el mediocampo no terminó de plasmarse en el ataque, una zona en la que el equipo local terminó haciendo la diferencia, tanto con los delanteros titulares como con los que entraron después.

Por Ariel Greco

Para encontrar los picos de rendimiento más altos de Boca hay que ubicarse en los extremos de la formación. Por un lado, Abbondanzieri fue una pieza clave para que el equipo de Benítez celebrara la victoria. Y del otro, la tarea de sus delanteros, Barros Schelotto, Palermo y hasta Delgado con su ingreso, resultó la pata restante en la que se apoyó el triunfo. El arquero tuvo una actuación despareja, con varios errores en las salidas y una duda enorme en el gol de River, pero lo compensó con tapadas sobresalientes y terminó quedando con un saldo muy favorable. En el primer tiempo salvó dos entradas de Farías en el área chica. En el segundo, la víctima fue Sand, a quien le sacó dos mano a mano fundamentales. Ya en el descuento, Abbondanzieri volvió a lucirse al taparle al correntino un cabezazo que significaba el empate.
Los atacantes también cumplieron con su labor, pese a no ser bien asistidos, y demostraron su importancia en este tipo de partidos. Barros Schelotto se movió con inteligencia para generar faltas y logró el primer gol con un derechazo poco ortodoxo tras una buena habilitación de Palermo, que le bajó la pelota de cabeza a contrapierna de la defensa. El centrodelantero sólo contó con una ocasión clara para marcar, pero su sutileza se fue por muy poco afuera. Luego fue eficaz para aguantar la pelota y bajar a colaborar con las demás líneas. Palacio tuvo poco tiempo y sólo se dedicó a buscar infracciones.
Por el contrario, lo peor de Boca se vio en el mediocampo, donde fue plenamente superado durante casi todo el partido, salvo cuando aparecieron en la cancha Ledesma y Delgado. Pero hasta ese momento, todo había sido confusión, desorden e imprecisiones. Por derecha, Cagna no encontró su lugar y no acertó a controlar las apariciones de Zapata y Mareque. Levantó un poco en el segundo tiempo. Del otro sector, lo de Vargas fue todavía peor. Lento, sin reacción y llamativamente impreciso, el colombiano fue el jugador más flojo de la cancha. Hasta falló en el cierre del gol de River porque perdió la marca de Lucho González. También lució desconocido Guglielminpietro, que nunca pudo erigirse en el conductor que su equipo necesitaba. Sin movilidad, fue absorbido por la marca de los volantes de River.
El más parejo de los del medio fue Gago, que se mostró criterioso, pero que muchas veces peleó en inferioridad frente a los volantes rivales. Se ocupó bastante de Gallardo, pero cuando el conductor de River lo sacaba de posición tuvo problemas para ubicarse. Con los ingresos de Ledesma y Delgado, Boca levantó su rendimiento. El juvenil aportó dinámica por izquierda y ocupó mucho mejor el carril que Vargas. Delgado entró muy movedizo e hizo pesar su habilidad y pegada, primero con un zurdazo que salvó Costanzo y luego con el tiro libre por arriba de la barrera que significó el triunfo boquense.
En el fondo, el más acertado fue Calvo, que tras un comienzo dubitativo luego se fue afirmando hasta terminar entre los mejores rendimientos del equipo. Fue una alternativa válida para mandarse al ataque y a él le cometieron la falta previa al gol. En el otro sector, lo de Alvarez fue aceptable, sin errores graves, pero tampoco con una participación relevante. Schiavi fue la bandera de la actitud, aunque también se mostró desprolijo y cometió varias falencias, como en el gol de River. Morel Rodríguez tampoco fue demasiado solvente, aunque a su favor hay que decir que pudo cruzar muy rápido a ambos costados. Además, a los dos centrales le costó mucho controlar a Sand.

Por Adrian De Benedictis

A pesar de haber acumulado la tercera derrota consecutiva en el campeonato, River no fue superado futbolísticamente por su clásico rival. Y entre los jugadores que más se destacaron en el duelo de ayer, Marcelo Gallardo y Javier Mascherano sobresalieron por sobre el resto de sus compañeros. Entre los mayores inconvenientes que sufrió el equipo visitante, los desajustes defensivos y la falta de un acompañante claro para el enlace Gallardo fueron los más evidentes.
El número diez de River se proyectó rápidamente como el conductor, y fue el encargado de generar juego ofensivo para su equipo. Además, se adueñó de todas las jugadas con pelota detenida, para tratar de generar peligro aéreo. El volante también controló la pelota durante el segundo tiempo, y River sintió su ausencia cuando fue reemplazado a los 28 minutos por una lesión. Se mostró fastidioso con el árbitro y recibió una tarjeta amarilla.
El otro que mantuvo un nivel regular fue el volante central, quien cortó el circuito rival quitándoles la pelota a los volantes de Boca, y luego distribuyéndola con precisión. Con ese panorama, tuvo tiempo para aportar en ataque con habilitaciones a los delanteros.
En segundo orden se posicionan varios futbolistas. El volante Víctor Zapata se mostró como una opción de salida por la izquierda, y exigió mucho al juvenil Alvarez. En el final del primer tiempo pudo haber convertido de cabeza, pero careció de dirección. Su gran aporte fue lanzar el centro que terminó en el empate de River, a los 39 segundos de la segunda parte.
El arquero Costanzo resolvió con acierto las aproximaciones de Boca, y no tuvo errores en los goles del ganador. Primero le tapó un mano a mano a Barros Schelotto, y luego se anticipó a Palermo en un envío desde la izquierda. Sólo se complicó con un tiro de Delgado, que alcanzó a rechazar, molestado por el sol. El central Gerlo fue el más firme de la última línea. Se mostró seguro en la marca, y controló bien a Guglielminpietro cuando se movió por ese sector. En los duelos personales con Palermo no tuvo problemas.
Mareque se fue afirmando con el transcurso del juego, y resultó criterioso cuando se lanzó en ofensiva. En el segundo tiempo tuvo inconvenientes para marcar a Ledesma y Delgado, quienes se juntaban por ese lado. Se fue lesionado en el final del encuentro. El otro lateral, el uruguayo Diogo, comenzó el partido con mucho despliegue, y participó de la primera llegada con peligro de River. Pero lentamente fue perdiendo incidencia: llegó tarde a la marca de Palermo en el gol de Barros Schelotto, y luego se complicó cuando Calvo se desprendió por esa franja.
Si bien convirtió el gol del empate, González aún no pudo recuperar su verdadero nivel. River necesita que aparezca para aportar claridad en el campo rival y combinar más con Gallardo. Tampoco cumplió una actuación para resaltar el defensor Ameli, hostigado por el público local. Se mostró inseguro en las entregas, y un error suyo casi termina en gol de Palermo. En el final se movió como delantero para intentar llegar a la igualdad.
Los delanteros de River no tuvieron una buena tarde. Tanto Farías como Sand perdieron muchas chances para convertir, y transformaron en figura a Abbondanzieri. River pudo haber ganado si ellos hubieran tenido más lucidez. Patiño ingresó por Gallardo y apenas remató una vez al arco, y Salas tampoco tuvo gravitación. Domínguez estuvo segundos en la cancha.

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Gallardo intenta escaparle a la marca de Gago. El conductor de River no lucio pero fue de lo mejor de su equipo.
 
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