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Lunes, 17 de noviembre de 2008

FúTBOL › FRENTE A INDEPENDIENTE ROMPIó UNA RACHA DE TRECE PARTIDOS SIN VICTORIAS

River encontró orden y el triunfo

El interino Rodríguez acomodó algunos detalles y le bajó un cambio al equipo, que se aprovechó de la desesperación del conjunto rojo. Falcao anotó el gol de la victoria con un cabezazo en el segundo tiempo, tras un corner de Abelairas.

 Por Ariel Greco

Ahora, con el resultado puesto, resulta lógico. Si había un rival con el River podía ilusionarse con cortar esa racha diábolica –Bambino Veira dixit–, que ya se extendía a trece partidos sin triunfos, precisamente era Independiente. Es que para encontrar una victoria del conjunto de Avellaneda en el historial entre ambos había que remontarse a más de diez años (20 de septiembre de 1998) y a 20 partidos: 2-1 del entonces equipo de Menotti sobre el de Ramón Díaz, con Javier Castrilli de árbitro.

Del otro lado, claro, también había esperanzas. Si existía una posibilidad para romper su propia racha diábolica, también era ayer. No siempre se encuentra a un River último, con un entrenador interino y con jugadores muy lejos de su verdadero nivel. Pero ni así pudo Independiente. Pese a la supuesta debilidad del rival, el equipo de Santoro tiene tal confusión que es casi imposible que pueda aprovechar la ansiedad del adversario. El desesperado es Independiente.

Está claro que Gabriel Rodríguez no es mago ni que Diego Simeone era el culpable de todos los males de River. Pero ayer se pudo ver la mano del interino en un par de detalles que sirvieron para que el conjunto de Núñez mostrara signos de mejoría. No hubo revolución táctica, ni nada parecido. Más bien todo lo contrario. Con un 4-4-2 sencillito, sin complicaciones, con dos laterales que se preocuparon más por cuidar su sector que por atacar, con Ahumada pegado a los dos centrales y con poco más, River encontró orden. Ni más ni menos que eso. Ante un equipo acelerado, que venía pasado de vueltas, Rodríguez le transmitió tranquilidad. Siguiendo con la comparación automovilística, le bajó un cambio.

Y allí radicó su mayor mérito. Sin la verticalidad que proponía Simeone, River tuvo pausa. Supo que no necesitaba atacar en todos los avances, que podía frenar la jugada y volver a empezar, que si tocaba lateralmente, la defensa de Independiente se desordenaba. Con esos argumentos puestos en práctica, River tuvo cuatro mano a mano para colocarse en ventaja en el primer tiempo. Sin embargo, la excelente tarea de Assmann le impidió irse en ventaja al descanso.

Del otro lado, Independiente le facilitaba todo. En defensa, amagaba con tirar el achique, pero sin presionar a los lanzadores. De esa manera, con un simple toque lateral, River desarticulaba cualquier intento. Bastaba con acertar el último pase para dejar a un compañero con pelota dominada frente a Assmann. Y en ataque, resultaba llamativo el egoísmo que mostraron los delanteros, incapaces de pasarse bien la pelota. Cada uno sentía que la maniobra la debía terminar él, sin importar si había un compañero mejor ubicado. Por eso, todos los intentos de Independiente morían en un remate desde lejos. El más cercano fue uno de Montenegro, que se estrelló en el palo izquierdo de Vega. En los restantes disparos, el arquero siempre respondió con solvencia.

La otra gran diferencia con el equipo de Simeone de la última etapa fue la fortuna. Cuando ya no dominaba y había sufrido el tiro en el palo de Montenegro, River se puso en ventaja. Falcao, que había dilapidado tres mano a mano con Assmann, les ganó a todos ante un corner de Abelairas y estampó el 1-0 con un cabezazo alto. Era merecido por lo que había hecho antes, pero la suerte le jugó a favor para lograrlo cuando había perdido el control de juego.

Con la desventaja, Independiente terminó de desesperarse. Por más que los ingresos de Patricio Rodríguez y, sobre todo, de Luna le aportaron más claridad en tres cuartos, en los últimos metros siguió la ceguera. Hasta sus hinchas entraron en la confusión. Mientras un sector de la popular insultaba a los jugadores, el resto de la cancha lo tapó con cantos de aliento. Así se llegó al final. Con River festejando el corte de su racha diábolica. La de Independiente, parece no tener fin.


Estadio: Racing.

Arbitro: Federico Beligoy.

Goles: 65m Falcao (R).

Cambios: 56m M. Díaz (6) por Flores (R); 64m Luna por Higuaín (I), 72m Gandín por Mareque (I); 75m Barrado por Salcedo (R); 77m P. Rodríguez por Pusineri (I); 88m A. Ríos por Falcao (R).

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Falcao falló tres mano a mano con Assmann, pero ganó de cabeza y anotó el gol del triunfo.
Imagen: Télam
 
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