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Lunes, 27 de abril de 2009

FúTBOL › EL BOCA MULETTO JUGó MUY MAL Y PERDIó 2-0 CON CENTRAL EN ARROYITO

Sufre una crisis de identidad

Sin los titulares y con juveniles que no estuvieron a la altura de las circunstancias, el equipo de Ischia volvió caer en el Clausura y no muestra síntomas de crecimiento. Los rosarinos se impusieron con tantos de Danelón y Moreno y Fabianesi, de penal.

Las glorias de Boca, que siguen a la búsqueda de más gloria para el club, no vinieron a Rosario. Los ilustres ya son grandes y deben elegir los partidos que juegan. El objetivo está en la Libertadores. Pero el precio al sueño internacional posterga la transición entre generaciones, dejando a los juveniles con más responsabilidades de las que pueden asumir, y abriendo así el escenario a una crisis de identidad deportiva que tiene a Carlos Ischia en el flanco de las diatribas, algunas de las cuales no les llegan porque el jueves el xeneize la tendrá fácil ante el Táchira para llegar a los octavos de la Copa.

Entre los veteranos exitosos y los juveniles que buscan hacerse un lugar en el fútbol, quedó el Boca de Carlos Ischia. Los que ya tienen historia y títulos, deben elegir qué partidos jugar. Para el juego de ayer, post empate con River, el técnico eligió poner en cancha a la formación suplente. Pero esos juveniles demostraron que no son suplentes solamente porque delante de ellos hay ídolos de la gente.

Abbondanzieri e Ibarra fueron los veteranos elegidos para apuntalar a los chicos. Ellos no transmitieron serenidad, más aún el defensor fue de lo más flojo de un Boca que tuvo muchos problemas de coordinación defensiva, careció de desequilibrio en Chávez y Noir, y protagonismo aéreo en Viatri. En los 90 minutos de juego, el visitante tuvo un sólo tiro al arco: Noir tomó la pelota de un lateral por la izquierda, se balanceó hacia la derecha, remató y encontró a Broun desviando el tiro.

El resto fue de Central, que si bien era el equipo angustiado por la necesidad del resultado, jugó con serenidad, mientras los chicos de Boca caían en sus inseguridades. Claro que todo se descomprimió cuando Ezequiel González salió de contra tras un tiro de esquina de Boca, eludió a Ibarra y abrió para Zelaya, quien sacó un centro bajo y cruzado que dejó a Danelón marcando el primero sobre el segundo palo luego de que Krupoviesa se llevara por delante a Abbondanzieri, como a veces hace con la pelota.

La línea de cinco defensores parada por Ischia fue la peor decisión. Porque los tres juveniles centrales jamás coordinaron, convivían con el ridículo, contagiando vulnerabilidad, la que llevó a Sebastián Alberto Battaglia –primo de Sebastián– a derribar a Ezequiel González en el área, infracción aprovechada por Moreno y Fabianesi con un derechazo cruzado desde los doce pasos.

Ingresaron Gracián, Mocuche y Gaitán, sin que ninguno de ellos pudiera remendar la imagen del equipo. Por si quedaban dudas, Boca se amarra al sueño de la Libertadores con sus glorias aún en vigencia. Todo seguido de cerca por Carlos Bianchi, que ayer presenció el juego en el Gigante de Arroyito, para poner su sombra aún un poco más cerca a la figura de Ischia.


Estadio: Central.

Arbitro: Juan Pablo Pompei.

Goles: 26m Danelón (C) y 44m Moreno y Fabianesi (C), de penal.

Cambios: 43m Mouche por Noir (B); 45m Gaitán por Muñoz (B); 54m Gracián por S. A. Battaglia (B), 59m Zarif por Danelón (C); 74m Méndez por E. González (C); 82m Escobar por Moreno y Fabianesi (C).

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Una montaña de jugadores para celebrar uno de los goles de la victoria.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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