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Lunes, 2 de noviembre de 2009

FúTBOL › EL EQUIPO DE ASTRADA, QUE VENíA DE GANARLE A ARGENTINOS, PENó CON LANúS EN EL MONUMENTAL

La mejoría de River duró apenas unos días

Buenas intenciones le sobraron durante todo el partido, pero el fútbol le faltó después de que Velázquez señalara el único gol, apenas pasada la media hora. No supo qué hacer con la pelota y le fue imposible remontar el marcador.

 Por Daniel Guiñazú

La meneada recuperación de River duró tres días. La ilusión de volver a ser que despuntó después de la victoria del jueves ante Argentinos en La Paternal se marchitó tras la derrota de ayer frente a Lanús en el Monumental. El River que le gusta a la gente se terminó con el golazo que Maximiliano Velázquez convirtió, a la salida de un tiro libre, a los 31 minutos. Hasta allí, más o menos lo había apretado a Lanús, más o menos había llegado al arco de Marchesín, y más o menos había satisfecho a los hinchas que se le atrevieron a la tarde lluviosa.

Después del pelotazo que Velázquez clavó en el fondo de la red de Vega, las pocas virtudes se esfumaron, los muchos defectos retornaron a la superficie, y todo volvió al punto de partida. A River volvió a costarle demasiado generar el fútbol que desembocara en situaciones de peligro. Y el fondo –sobre todo cuando, en los 34 minutos finales, Leonardo Astrada armó línea de tres con Matías Almeyda como líbero– dio ventajas que si Lanús hubiera aprovechado, habría estirado la diferencia bastante más allá del 1-0 final.

Ariel Ortega se autoexcluyó del partido el sábado por la noche (¿seguirá jugando o será una más de sus repetidas crisis personales?). Y su ausencia volvió a hacerse sentir pese a que no venía jugando bien. A Marcelo Gallardo, Diego Buonanotte y al chiquilín Mauro Díaz que entró en lugar de Villagra no se les cayó una idea que valiera la pena. River fue hacia adelante. Pero chocó siempre y no atacó casi nunca. Un repaso por los apuntes del cronista permite fundamentarlo.

En el primer tiempo, con un dominio masivo de la pelota y los espacios, River sólo pudo llegar tres veces, con dos zurdazos de Buonanotte y un derechazo de Gallardo, todos desde afuera del área. Y en el segundo tiempo, pese a la desventaja, llegó menos aún: apenas quebraron la monotonía un zurdazo de Buonanotte y un derechazo de Gallardo que Marchesín mandó volando al corner. Desde el banco, Astrada hizo sus movidas: puso a Rosales por Bou, a Mauro Díaz por Villagra y a Ríos por Gallardo. Pero el problema no estuvo en la falta de un delantero de peso. Tampoco en las dos líneas de cuatro que Lanús paró para cuidar su ventaja.

El tema es que River no sabe qué hacer cuando tiene la pelota. Están Gallardo y Buonanotte, pero las musas de la inspiración hace rato que los han abandonado. Y como al resto del equipo no le sobra la jerarquía, entonces resultó lógico que River haya vuelto a perder y que aquella esperanza de recuperación haya durado lo que duró: apenas tres días.


Estadio: River.

Arbitro: Luis Alvarez.

Gol: 31m Velázquez (L).

Cambios: 46m, Rosales (4) por Bou (R); 56m, M. Díaz (5) por Villagra (R); 67m, Pelletieri por Aguirre (L); 72m, Ríos por Gallardo (R); 74m, Salcedo por Menéndez (L); 90m, Pizarro por Blanco (L).

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Grana lo abraza a Viera, mientras Mauro Díaz y Cabral no entienden lo que está pasando. River volvió a perder y a decepcionar.
Imagen: Télam
 
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