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Lunes, 30 de agosto de 2010

FúTBOL › LOS JUGADORES DE BOCA LE RINDIERON UN HOMENAJE A SU ENTRENADOR

Sólo les faltó hacer un par de rabonas

Si la continuidad de Claudio Borghi dependía de un gran triunfo y una buena actuación, salió todo redondo: Boca superó a Vélez en todos los terrenos. Convirtieron Battaglia y Viatri. Descontó Silva, el mejor del cuadro de Liniers.

 Por Juan José Panno

¿Adónde va, Borghi? Venga para acá, quédese acá, mi viejo, y no vuelva a amenazar con renuncias con las que suelen solazarse los insoportables resultadistas y disfrute del extraordinario homenaje que le hicieron los jugadores, ganando como ganaron este partido de ayer. Porque usted habrá notado que no hubo grandes expresiones de apoyo, ni estridentes declaraciones durante la semana, pero a la hora de la verdad los suyos (los que ya estaban y los que usted pidió) dejaron el pellejo en la cancha y eso es lo que cuenta. Habrá visto también que la Bombonera estaba a tope, que la gente quiso ser protagonista y les mandó mensajes claros a esos jugadores. “Huevo, huevo, huevo, Boca, Boca, Boca...”, cantaron recordando a Giuntas y Chichos Sernas de otros tiempos. Y habrá visto cómo esos hinchas retribuyeron con gritos de profundo fervor la entrega conmovedora de los de abajo. Pero también (y aquí está un dato esencial) devolvieron con intensos aplausos los buenos momentos de juego (y hasta de tiqui-tiqui), que también los hubo. Y esto habrá que interpretarlo como un hecho auspicioso para lo que usted pretende y lo que pueden llegar a capitalizar los hinchas de Boca y los amantes del buen fútbol, más allá de las camisetas, si se repitieran actuaciones como la de ayer.

Porque Boca, seguramente usted coincidirá, contra Godoy Cruz había jugado un tiempo, contra Racing 20 minutos, contra All Boys un cuarto de hora y contra Vélez no bajó nunca el nivel de compromiso, entrega y alto rendimiento individual.

Fue tan buena la actuación que produjo Boca que el puntero, y seguramente el equipo más armado del campeonato, nunca le encontró la vuelta al juego y recién dio claras señales de vida en los cinco minutos finales, luego del descuento del incansable pelado Silva. Boca lo borró a Vélez, como ni usted mismo lo hubiera imaginado. Si se pretende explicarlo todo desde el planteo táctico, usted sabe bien que se va a errar el vizcachazo.

No fue por falla de pizarrón que Boca perdió con Racing y All Boys; tampoco por aciertos tácticos que dominó a voluntad a Vélez. Lo que tuvo Boca fue el coraje que reclamaban los hinchas, voluntad de fierro para presionar en todos los sectores de la cancha, decisión para pelear cada pelota dividida e inteligencia para administrarla, una vez recuperada.

En la difícil confección de la lista de destacados hay que empezar por Battaglia, que ya había insinuado su regreso la semana anterior y que esta vez asumió el mando de la zona central con gran autoridad. Quitó mucho, jugó la pelotita siempre redonda, metió un sombrero, marcó el primer gol y lo único que le faltó fue una rabona para el homenaje completo. Chávez fue otro de los que respondieron al voto de confianza y se hizo cargo de la creación con la importante ayuda de Giménez, que se manejó muy bien sobre el carril izquierdo. Clemente (que metió, corrió y aportó como en los mejores tiempos) y Viatri, que fue decisivo cuando se tiró unos metros atrás. La línea de tres también tuvo un correcto desempeño. Lo único que le faltó a la actuación de Boca fue el gol de Palermo.

Con el 2-0, con Vélez entregado después de los tres cambios ensayados por Gareca, se le pudo dar. Y sí llegó, en cambio, el descuento, y algunos minutos de zozobra en el fondo boquense. Hasta pudo empatar Vélez (se sabe lo ilógico e imprevisible que puede ser el fútbol), ya en el descuento. Y si Vélez empataba, ¿qué? ¿Había que borrar todo lo demás? ¿Había que escuchar a los estúpidos que le preguntarían si no tenía pensado renunciar?

Por eso, Borghi, no les dé ningún pasto a las fieras, no amenace más, disfrute del triunfo, de la actuación de Boca, de un gran espectáculo y de lo que puede venir.

El fútbol argentino –más allá de Boca– necesita que los tipos como usted defiendan los puestos de lucha.


Estadio: Boca.

Arbitro: Gabriel Favale.

Goles: 36m, Battaglia (B); 67m, Viatri (B); 85m, Silva (V).

Cambios: 58m, Cristaldo (6) por Fernández (V); 68m, R. Alvarez por Moralez (V) y Bella por Martínez (V); 80m, Escudero por Chávez (B).

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Battaglia, autor del primer gol de Boca, asumió el mando de la zona central con gran autoridad.
Imagen: Télam
 
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