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Lunes, 10 de enero de 2011

FúTBOL › EL REGRESO DE DIEGO VALERI

“Irme fue un error”

La experiencia en Europa duró menos de lo esperado. Diego Valeri, quien supo brillar hace apenas dos años con la camiseta de Lanús, en el Viejo Continente no logró desplegar su calidad y decidió regresar al país. Lejos quedaron los malos pasos en Porto de Portugal y el Almería español. Nuevamente en el conjunto de la Zona Sur, el mediocampista tiene una explicación para esa tendencia que se repite entre los futbolistas que no encuentran el rumbo en los grandes equipos europeos y prefieren pegar la vuelta a Argentina. “La mayoría piensa que lo mejor para triunfar es irse muy joven a Europa, y entonces se va ante la primera posibilidad. Es un error, porque después se termina pagando muy caro y vuelve sin pena ni gloria”, señaló, en diálogo con Líbero.

Campeón con Lanús en el torneo Apertura 2007, Valeri se erigió como una de las figuras de ese plantel que dirigió Ramón Cabrero y luego continuó por la senda positiva de la mano de Luis Zubeldía. Aquel equipo que se alzó con un título local por primera vez en la historia del club, mostró un estilo de juego dinámico en el que se destacaron varios pilares. Quizás, además del oriundo de Valentín Alsina, los de mayor renombre fueron Lautaro Acosta y el goleador correntino José Sand.

Así llovieron ofertas y surgió la posibilidad de continuar su carrera en el exterior. El volante prefirió esperar y asentarse un poco más en Primera División. Recién en 2009, Porto vino por él. La idea del conjunto luso era reemplazar a otro argentino, Luis González, quien había sido transferido al fútbol francés. Y esa chance no la dejó pasar. “Cuando obtiene un campeonato y ya hay objetivos que no se pueden superar, el jugador cree que el próximo paso es demostrar lo mismo fuera del país. Eso intenté y lamentablemente no me fue bien”, aseguró Valeri.

Es que en Portugal perdió ritmo dentro de la cancha. Desde Lanús lo cedieron a préstamo en una cifra record. Porto pagó 2.250.000 de euros por dos años. Con una salvedad: existía una cláusula que indicaba que si el jugador estaba presente al menos un tiempo completo en 30 partidos, el equipo debía hacer uso automáticamente de la opción de compra por alrededor de siete millones de euros. Pero sólo disputó 25 encuentros entre Copa de la Liga, torneo local y Champions League. “No encontré mucho respaldo. Necesitaba continuidad para que mi juego se luciera y se hacía difícil en ese entorno. Por eso cuando nació la chance de pasar a otro club, no la desaproveché”, comentó en relación con su traslado a España para vestir la camiseta de Almería. Pero el nuevo préstamo en julio pasado trajo la misma conclusión: 12 partidos y ningún gol. Evidentemente, los datos avalan su regreso.

“El mayor problema es que no se tiene paciencia para madurar y eso lleva a que muchos fracasen. Las presiones económicas son un motivo para decidirse y después termina siendo perjudicial. En mi caso hubiese sido mejor quedarme en Lanús un tiempo más para seguir creciendo. Pero llega un momento en que ese tema deja de importar en el entorno del fútbol”, remarcó.

En 2011 buscará revancha. La vuelta al elenco del Granate que conduce Gabriel Schurrer implica la necesidad de recuperar la calidad que solía tener con la pelota en sus pies. Aun así, de aquel equipo campeón hace más de tres años sólo Agustín Pelletieri quedó entre los once titulares. El volante central es otro que intentó mejor suerte en Europa hace un par de temporadas, y debió regresar. Su paso por el fútbol griego no fue exitoso y prefirió retornar donde sí lo había sido. Ese también es el objetivo de Valeri.

“Es una enorme motivación volver a la Argentina. Espero que las cosas se den de la mejor manera. La idea es recuperarme del desgaste que significa un período en Europa. Tal vez sea un impulso para una próxima oportunidad. Hay que saber esperar el tiempo justo para no fracasar. Eso deberían tener todos los jugadores en mente”, analizó.

A quien no volverá a tener como compañero, al menos por el momento, es a Sebastián Blanco, quien fue transferido al Metallist ucraniano. En principio, el ex diez de Lanús había rechazado la propuesta, pues suponía que lo retrasaría en la carrera a la Selección Nacional con miras a la Copa América que comienza en julio. Igual se decidió y partió.

Valeri, ni lerdo ni perezoso, cambió el panorama y se abrió camino al andar en la convocatoria del entrenador Sergio Batista. “Estar más cerca proyecta a cualquiera que demuestre condiciones para calzarse la celeste y blanca. Sería algo muy lindo y espero hacer todo bien para que, en julio, estar en la Selección deje de ser sólo un sueño”, concluyó.

Entrevista: Matías Quercia.

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