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Lunes, 28 de abril de 2014

FúTBOL › CON RIQUELME COMO FIGURA, BOCA HIZO UN MUY BUEN PARTIDO Y SUPERó 4-2 A ARSENAL

Volvió a jugar en el patio de su casa

En plena discusión por la renovación, el capitán boquense convirtió un penal y condujo al equipo a una victoria cómoda. Los hinchas lo mimaron con sus aplausos y el cantito “Riquelme no se va”. Erbes, Colazo y Gigliotti, también de penal, marcaron los otros tantos.

 Por Adrián De Benedictis

El estado de placer cuando se consigue el fin provoca más satisfacción si es acompañado por el camino deseado. Y el fútbol suele otorgar señales claras en ese sentido. El veredicto del público también es un atenuante para considerar. En el caso de Boca, el equipo ofreció ayer un juego convincente que le permitió superar a su rival (Arsenal) con contundencia, pero no sólo por los goles convertidos sino por un desarrollo que lo tuvo como dominador absoluto. La mejor producción llegó cuando quedan tres fechas para el final; aunque si bien la intención de saltar a la cima es lejana, al menos lo exhibido puede ser el inicio de un estilo que hacía tiempo se le venía reclamando.

La bandera de Boca volvió a ser su capitán, Juan Román Riquelme, y a partir de él el resto se fue contagiando de su forma. Incluso hasta el propio Grana, uno de los más cuestionados, recurrió a acciones a las cuales no estaba acostumbrado. El estratega tuvo precisión, inteligencia, y hasta mostró esfuerzo físico para recuperar algunas pelotas. Como él es justamente uno de los puntos conflictivos respecto de su continuidad, a nadie se le ocurrió no ovacionarlo para conseguirla. “Riquelme no se va”, fue el grito más escuchado en todo el estadio.

La noche no fue una más para el ídolo, quien convirtió un gol de penal por una mano de Marcone, repartió asistencias para dejar al resto con la chance de marcar, y dio algo de magia cuando hizo pasar la pelota de un pie al otro dejando en ridículo a dos jugadores de Arsenal. Sorpresivamente, el adversario lo dejó que se mueva con libertad en la mitad de la cancha, y eso fue lapidario para los de Sarandí.

Los goles de Boca fueron cuatro, pero pudieron ser muchos más. El arquero Campestrini e imprecisiones en la definición lo evitaron. En total, el equipo tuvo 12 situaciones para convertir, algo que le costaba mucho generar. Erbes, picando la pelota sobre el arquero cuando se jugaban 54 segundos; Colazo, cabeceando casi abajo del arco; y Giglio-tti, con otro penal, completaron el resultado.

A diferencia de los últimos cuatro partidos, Boca recibió goles en su arco, y los dos (uno de Echeverría y otro de Furch) fueron por desatenciones defensivas. En el segundo, Insúa y Orion no se decidieron a ir a buscar la pelota y el ex San Lorenzo lo aprovechó.

Arsenal no muestra su habitual solidez en la última línea, y encima cuando el técnico Palermo les pedía a los jugadores que salieran de su campo, éstos mantenían la postura de esperar en ese terreno. El último puesto en la tabla no es casualidad.

El ganador continúa en la búsqueda de un lugar en la Copa Sudamericana (en este momento lo está logrando), y se lamenta porque este fútbol tardó tanto en aparecer. Lo tendrá que sostener de aquí al futuro para aspirar a lugares más relevantes. El primer paso que dio, al menos, fue muy positivo.


Estadio: Boca.

Arbitro: Diego Ceballos.

Goles: 54m Erbes (B); 16m Echeverría (A); 45m Riquelme de penal (B); 54m Colazo (B); 85m Gigliotti de penal (B); 89m Furch (A).

Cambios: 60m Cardozo (4) por Rolle (A) y Carrera (4) por Zuculini (A), 69m Ledesma por Erbes (B), 78m Sperduti por Marcone (A) y Acosta por Riquelme (B), 86m Riaño por Martínez (B).

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Riquelme festeja su gol de penal ante la tribuna local. El volante fue la gran figura del equipo.
Imagen: Julio Martín Mancini
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