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Lunes, 25 de enero de 2010

CONTRATAPA › EL FúTBOL DE PRIMERA ARRANCA SIN FúTBOL DE PRIMERA

Ni pena, ni gloria

 Por Daniel Guiñazú

Durante 25 años, millones de argentinos ordenaron sus domingos futboleros para terminar sentados a las 22 delante del televisor: Fútbol de Primera era la cita obligada, el cierre perfecto, el único lugar posible para empezar a ver los partidos, los goles, las jugadas polémicas, las declaraciones explosivas. Pero ya no. Fútbol para Todos y la liberación de las imágenes impactaron de plano a la nave insignia de Torneos y Competencias. Tanto que para el torneo Clausura que arrancará el próximo fin de semana no estará en el aire. El programa por antonomasia del fútbol argentino, el ciclo deportivo más exitoso de la historia de la televisión nacional, fue levantado de la pantalla de Canal 13 por sus bajos ratings, que terminaron apenas por encima de los dos puntos.

En verdad, Fútbol de Primera perdió sustento cuando los goles y los compactos de los partidos pudieron empezar a pasarse sin las restricciones draconianas que TyC impuso a lo largo de un cuarto de siglo. Ahora nos enteramos de que el atractivo esencial del ciclo conducido por Enrique Macaya Márquez nunca estuvo en la estética cuidada y novedosa, en las escenografías suntuosas y futuristas, en los clips trabajados con criterio cinematográfico, en la tecnología puesta en juego en las transmisiones, o en las dieciséis o más cámaras que llegaron a desplegarse en una cancha para que nada pudiera escaparse al ojo del televidente.

Si Fútbol de Primera fue lo que fue, se debió sólo a una sencilla razón: era el único programa que podía poner en el aire, antes que ningún otro, el resumen de la fecha. Cuando la política metió sus narices y acabó con su reserva de mercado, cuando los telespectadores dejaron de ser rehenes y volvieron a ser telespectadores, en suma, cuando dejó de ser monopólico y tuvo que salir a competir en pie de igualdad, Fútbol de Primera se desplomó sin remedio hasta forzar su abrupta salida de las grillas de El Trece.

Parecen haber quedado muy alejados aquellos días en los que “cuando hacíamos 25 puntos (de rating), nos reuníamos para ver lo que estábamos haciendo mal”, según contó alguna vez un importante productor del programa. De hecho, las mediciones de los últimos tiempos, antes de que irrumpiera Fútbol para Todos, se habían estabilizado en una media de entre 14 y 18 puntos que, sin ser malos, tampoco revelaban el esplendor de otras épocas, cuando no se bajaba de los 25. En este caso, Fútbol de Primera fue pagando de a poco el precio de la propia voracidad de TyC, que de televisar tres partidos en vivo (uno el viernes, uno el sábado y el clásico del domingo), pasó a transmitir los diez de la fecha.

A las diez de la noche del domingo, entonces, poco nuevo había para mostrar y para decir, más allá de que aparecieran cámaras que no se habían visto en la emisión en directo, o que el Telebeam sancionara si un gol había sido conquistado o no en off-side. Por eso, el rating fue decayendo suavemente, pero sin que jamás pudiera imaginarse semejante caída a pique que lo condenó a la desaparición.

Acaso para subsistir, Fútbol de Primera pudo haberse reinventado como un programa de debate o entrevistas al cierre de la jornada. Pero la propia programación de las fechas le impidió la posibilidad. Muchas veces, en el último torneo Apertura, los punteros o el partido más importante arrancaban jugando a las 21.30, con lo cual el programa estaba en el aire mientras se jugaba el último encuentro. En busca de audiencia, se retrasó su comienzo a las 23, pero la suerte ya estaba echada y ni siquiera los refuerzos periodísticos dispuestos para apuntalar la sobria conducción de Macaya Márquez bastaron para reflotar la nave.

Así, pues, se cierra la historia de este icono del periodismo deportivo televisivo que arrancó en 1985 por Canal 7 con sólo tres partidos por jornada, que tuvo un paso descuidado por Canal 9 entre 1990 y 1992 (cuando Alejandro Romay partió el programa en dos, insertándole en el medio a Mario Pergolini con su Hacelo por mí) y que despegó definitivamente a partir de 1993 cuando el programa llegó a Canal 13 y un grupo de inquietos productores liderados por Juan Cruz Avila, el hijo de Carlos, el productor general del envío, José D’Amato y el director de cámaras Juan Loschiavo definieron una imagen y una estética de transmisión que se extiende hasta nuestros días.

Quedan atrás doce Martín Fierro al mejor programa deportivo del año, un Martín Fierro de Oro en 1999 como el mejor programa de la televisión argentina y una arrolladora maquinaria de producción que parecía invencible. Pero nada es para siempre. Y lo que parecía que nunca iba a terminar y siempre iba a estar rodeado del mayor de los éxitos, un día se terminó. En silencio, sin mucho ruido. Algo llama la atención de todo este final: nadie parece lamentarlo demasiado. Ni el propio Macaya, quien ya no estará más dando las buenas noches puntualmente a las 22 de cada domingo de fútbol en la Argentina.

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