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Lunes, 24 de enero de 2011

CONTRATAPA › LA INSóLITA HISTORIA QUE INVENTó LA NúMERO UNO DEL MUNDO

El canguro de las patas cortas

Para desmentir que sus conferencias de prensa fueran aburridas, Caroline Wozniacki les dijo a los periodistas que la había mordido un canguro bebé y luego, por Twitter, se burló por la mentira. Al rato volvió a dar otra rueda de prensa para disculparse.

 Por Sebastián Fest

Desde Melbourne

La danesa Caroline Wozniacki sabe de tenis porque es la número uno del mundo, pero muy poco de cierres de edición y acuerdos tácitos con los lectores. Todo cambió ayer, cuando un inexistente canguro bebé la llevó a un curso acelerado de periodismo. Todo sucedió luego de ganarle 6-4, 6-3 a la letona Anastasija Sevastova y clasificarse para los cuartos de final del Abierto de Australia.

“Pensé que lo mejor era venir y disculparme”, dijo ayer una azorada Wozniacki ante una sonriente legión de periodistas. ¿Por qué se disculpaba Wozniacki? Sencillamente por haber inventado una historia falsa que toda la prensa siguiendo el Abierto de Australia creyó, y que muchos medios, en especial en América, publicaron al borde de su horario de cierre. Ayer, tras avanzar con facilidad a cuartos de final en el primer partido del día, Wozniacki se destapó con una de esas historias irresistibles para muchos medios, una oferta ideal de “color” tras un partido sin historia: un canguro bebé le había mordido la pierna la semana pasada durante una excursión con su familia.

“Estaba tirado ahí, así que pensé en ayudarlo. Cuando lo toqué, se volvió agresivo y me arañó”, aseguró la jugadora de 20 años. Wozniacki se había quejado días atrás del hecho de que los periodistas comentasen que sus ruedas de prensa son aburridas, afirmación que contrarrestó con la historia inventada. Lo cierto es que la herida en la pierna se produjo en un accidente en la cinta de correr del gimnasio, pero a Wozniacki le pareció mucho más excitante describir el imaginario ataque del canguro bebé. Así fue que dejó la rueda de prensa feliz por la broma y sin haber avisado a los periodistas de que la historia era falsa. A esa altura del mediodía australiano del domingo eran entre las ocho y las diez de la noche del sábado en América, aún a tiempo para situar la historia en las ediciones del día siguiente de los periódicos impresos.

Wozniacki, gran tenista y muy buena futbolista, no sabe de deadlines, pero maneja con destreza el Twitter, al que recurrió enseguida para seguir riéndose de la prensa. El Twitter es, de hecho, uno de los pasatiempos preferidos de los tenistas en la actualidad, un barómetro de egos que más de una vez se desborda. “Segundo round con los medios. Espero que hayan disfrutado mi historia del canguro. Espero que sepan que estaba bromeando. ¡Nos vemos para el tercer round!”, escribió la danesa.

La broma cayó mal a muchos periodistas, desolados por haberles vendido una historia falsa a sus lectores. El malestar llegó a la WTA y a Wozniacki, que por la tarde se presentó en una segunda rueda de prensa.

“Quise volver aquí porque quiero aclarar lo que sucedió y disculparme por si causé algún daño o hice su trabajo un poco más difícil”, dijo seria la rubia tenista de origen polaco. “Inventé la historia del canguro porque sonaba mejor que lo que realmente había sucedido”, argumentó la número uno del mundo, que debe superar las semifinales para mantener esa condición. “Tus conferencias de prensa ya no son aburridas”, le dijo un periodista, sellando una paz simbólica con la jugadora, a la que también le preguntaron si Woody Allen la llamó para contratarla como actriz.

“Verlos a todos ustedes aquí es grandioso”, devolvió Wozniacki la pelota a los periodistas. “Son todos ustedes chicos y chicas muy bien parecidos, así que me es difícil concentrarme ahora, porque sólo puedo sonreír, todos ustedes me sonríen. Está todo bien.”

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