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Lunes, 7 de diciembre de 2009

AUTOMOVILISMO Y MOTORES › JUAN MARíA TRAVERSO VOLVIó A MANEJAR PARA LA GENTE

Un Desafío que no fue tal

El BMW de 507 HP que condujo el Flaco fue 15 segundos más lento que el Torino de TC de José María López. La diferencia estuvo en las curvas. El de Ramallo asegura que el proyecto de volver a correr sigue en marcha.

La potencia no es lo único que importa en un auto de carreras. De eso fue perfectamente consciente Juan María Traverso ayer, al concretar (y perder) el Desafío del Año, tratando de igualar, a bordo de un potente BMW M5, la pole position que José María López había establecido el viernes con su Torino de TC. Los 507 HP del auto alemán son más que los 380 HP promedio de un auto de punta de TC, pero es el único rubro en el que vence en la comparación técnica con el Torino que maneja el cordobés. Más pesado, con mucho más despeje respecto del piso, sin carga aerodinámica valedera, la diferencia competitiva fue tan enorme como los más de 15 segundos que separaron en los relojes a ambos coches.

Según los datos de telemetría que recopiló el Departamento Técnico de la ACTC en la prueba de Traverso, el BMW levantaba tanta velocidad final como el Torino al final de la larga recta principal del autódromo Roberto Mouras, de La Plata, superando por poco los 250 km/h. Pero a la hora de doblar el curvón posterior, había por lo menos 50 km/h de diferencia entre el TC y el BMW. Traverso sorprendió, incluso, despistándose ligeramente en la primera vuelta en la entrada a esa zona. En el resto de las curvas del escenario, a causa de la falta de agarre aerodinámico y también del hecho de usar cubiertas de serie, la diferencia entre un auto y otro estaba en los 15 a los 20 km/h.

El ex piloto de Ramallo ya había anticipado antes de largar que era probable que no pudiera acercarse a los tiempos de López y especuló con que en el autódromo de Buenos Aires, escenario de la última carrera del torneo 2009 y el más rápido de todo el calendario, la diferencia pudiera ser mucho menor. Al bajarse del auto, señaló lo que a su criterio había sido un atenuante: “No supe desconectar el control de tracción del auto y cuando patinaba, se paraba el motor. Por eso lo tenía que llevar finito en el curvón. Pero en Buenos Aires tendremos la revancha”, aseguró, aunque la reiteración del experimento no está asegurada. “El BMW va muy rápido pero la diferencia es mucha con un auto de carreras.”

Traverso volvió a referirse al proyecto de un futuro retorno, que el martes pasado, cuando se presentó este Desafío, había negado enfáticamente. “Si me diera el físico me encantaría, pero el TC de hoy cambió mucho respecto del de hace cuatro años, cuando dejé de correr –dijo–. No tengo dudas de que me voy a sentir bien. Si las empresas con las que hablé se entusiasman con el proyecto, en una de ésas tendré que salir a hablar con los periodistas y los hinchas a desmentir todas las pelotudeces del retiro que dije.” El ramallense cumplirá 59 años el próximo lunes 28.

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n El BMW M5 que manejó Traverso: mucha potencia, poco agarre.
 
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