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Lunes, 9 de septiembre de 2013

AUTOMOVILISMO Y MOTORES › SEXTA VICTORIA DEL AñO EN LA FóRMULA 1 DEL CAMPEóN

Vettel hace muy fáciles las difíciles

 Por Pablo Vignone

Opinión

Desde que llevó a la victoria al humilde Toro Rosso, bajo la lluvia, en la misma pista de Monza, pasaron cinco años. En ese período, y con la lograda ayer, en el mismo Grand Prix de Italia, pero ya a bordo de un poderoso Red Bull-Renault y a 234,268 km/h de promedio, el rubio Sebastian Vettel logró 32 victorias en Fórmula 1, la misma cantidad que a Fernando Alonso le tomó el doble, 10 años, alcanzar. En ese lapso, además, amasó tres títulos mundiales y va camino del cuarto, lo que es inexorable.

Si el año pasado, cuando siete pilotos distintos ganaron las siete primeras pruebas del año, Vettel terminó llevándose el título, ¿por qué no habría de ser campeón en 2013, cuando ganó seis de las 12 carreras del año? Sus rivales se desinflan, y sólo Alonso permanece en contención, aunque cada vez que intenta descontarle puntos al alemán, tiene que recurrir a ejercicios de retórica tras cada carrera para explicar lo infructuoso de su deseo.

Con 32 victorias en F-1, a Vettel sólo lo superan en cantidad de éxito Michael Schumacher (91), Alain Prost (51) y Ayrton Senna (41), aunque a todos ellos los supera en eficiencia, en la cantidad de carreras que necesitó para alcanzar esa cifra. La superioridad técnica del Red Bull en los últimos años explica buena parte de semejante suceso.

Otra vez segundo de Vettel, como en Bélgica, Alonso ve estirarse cada vez más la diferencia: ahora el alemán suma 222 puntos contra 169 del español. Lewis Hamilton (Mercedes), que terminó noveno, tiene 141, y Kimi Raikkonen (Lotus), que no sumó puntos, se quedó en 134, ambos ya fuera de combate.

“Se nota la diferencia cuando no ganas aquí con un traje rojo (en referencia a Ferrari). Puede pasar lo de hoy, que te abuchean, pero significa que lo has hecho bien y que has derrotado a los chicos de rojo”, señaló el campeón mundial. “Recuerdo cuando gané aquí mi primera carrera en 2008, con un Toro Rosso, un equipo italiano y con un motor Ferrari. Fue una auténtica locura”, insistió. “Luego, en 2011, cuando volví a ganar (ya con Red Bull), fue diferente. Me sorprendió. Esta vez me lo esperaba.”

“La verdad es que debemos ser realistas con miras al campeonato y ahora la brecha es muy grande”, aceptó por su parte Alonso. “No quedan suficientes carreras y posiblemente no tenemos la velocidad ahora para ganar carreras de forma consecutiva y de reducir la distancia.”

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