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Lunes, 21 de marzo de 2011

UNA LECCIóN PARA EL EQUIPO DE AVELLANEDA, SI QUIERE SEGUIR PELEANDO EL TíTULO

Racing, el dolor de ya no ser líder

Sigue siendo uno de los candidatos al título, pese a la derrota con Estudiantes. No debe perder la audacia ni mucho menos la tranquilidad, pero anoche necesitó la profundidad de que gozó en Santa Fe y que precisa recuperar.

 Por Daniel Guiñazú

Le pasó muchas veces en los últimos tiempos de su historia más que centenaria. Y volvió a pasarle anoche. Cada vez que Racing construye una ilusión, y que una multitud hace estallar el Cilindro de Avellaneda de sonido y color blanquiceleste, una derrota manda todo a foja cero y obliga a empezar de nuevo. No mereció la Academia probar anoche el amargo polvo de la frustración. Pero los tres puntos se marcharon con Estudiantes de regreso a La Plata. Por eso, el silencio y la bronca dominaron la escena académica del final. Aunque sin la carga de histeria o de rebeldía de tantas otras ocasiones. Claro, soplan vientos más felices. Racing ya no pelea por sostenerse en Primera. Ahora cree que puede ser campeón. O al menos luchar hasta el final.

Racing quiere. ¿Racing puede? El 0-1 no implica que Miguel Angel Russo deba descartar todo lo bueno que había conseguido hasta aquí y empezar de nuevo. Quizá desde la llegada de Gio Moreno (y mucho más ahora que el colombiano no está) se percibe un equipo vertical y punzante. Pero mucho menos urgido y vertiginoso. Más interesado en la elaboración que en el vértigo porque sí. Racing juega al ritmo que quiere, no al que le imponen las urgencias de 45 mil almas. Y ése es un enorme paso adelante.

Podrá decirse que a su mayor intención ganadora le faltó profundidad, y se estará en lo cierto. Racing tuvo más tiempo la pelota que Estudiantes y, seguramente, más ganas de ganar. Pero a diferencia de los partidos con Olimpo y Colón, en los que generó juego, llegadas y goles de sobra, anoche el fútbol le apareció en los ratos en que se lo permitió Estudiantes (que no fueron muchos), apenas produjo tres situaciones claras en noventa minutos y el gol que anotó Teófilo Gutiérrez fue anulado por posición adelantada. Hauche, Lugüercio y Gutiérrez no resultaron los delanteros picantes que venían siendo. Pero Racing tiene poder de fuego. Y ese dato debe tenerse en cuenta a la hora de evaluar potencialidades. No abundan equipos así.

Patricio Toranzo no gozó de su mejor noche. Le hizo un notable caño a Enzo Pérez, pisándosela de espaldas en el primer tiempo. Pero de él se espera bastante más que lujos esporádicos. Se lo devoró la fricción que Estudiantes propuso e impuso en el medio. Y no fue determinante. De la misma manera que Pillud y Licht, que gravitaron mucho menos que en los dos partidos anteriores. Sólo Yacob mantuvo la bandera en la mitad de la cancha. Y no fue casual en un partido en el que los que corrieron y metieron pudieron más que los que pretendieron jugar.

Acaso pueda criticársele a Racing que nunca pudo hacerle a Estudiantes una diferencia clara que pusiera en entredicho el resultado. Pero no perdió ante cualquiera. Cayó ante el último campeón argentino, seguro clasificado a los octavos de final de la Copa Libertadores y dueño de un oficio y una solvencia colectiva que le reconocen hasta aquellos que no le reconocen casi nada. Era un listón muy alto el que Racing debía pasar. Y no lo pudo superar. De todas maneras, sigue siendo uno de los grandes candidatos. Racing ha dado sobradas pruebas de fortalecerse a partir de la adversidad.


Estadio: Racing.

Arbitro: Diego Abal.

Gol: 39m, H.R. López (E).

Cambios: 74m Barrientos por González (E), 83m Zuculini por Toranzo (R), 90m M. Sánchez por Pérez (E).

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El festejo de Hernán Rodrigo López y la carrera triunfal de Braña tras el gol de la victoria.
Imagen: Jorge Larrosa
 
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