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Lunes, 9 de julio de 2012

EL HANDBALL ARGENTINO, TRAS UNA CLASIFICACIóN INéDITA A LOS JUEGOS

Gladiadores olímpicos por primera vez

“Antes, mucha gente no sabía de qué se trataba este deporte y ahora, por lo menos, ya saben que existe”, afirma el entrenador del equipo, Eduardo Gallardo. Los chicos, medalla de oro en los Panamericanos, quieren meterse entre los ocho mejores.

No posee la popularidad del fútbol. Tampoco es el básquet o el tenis. Ni siquiera goza de la relevancia que sí tienen el hockey, el vóleibol o el rugby. Sus partidos pocas veces son televisados y sus jugadores no tienen la fama que poseen otros deportistas. El handball argentino lejos está de todo eso. En resumen, es un deporte amateur, que en el último año pegó el salto que le faltaba. La buena performance realizada en el Mundial de Suecia, donde quedó en un meritorio 12º lugar y la clasificación por primera vez a los Juegos Olímpicos marcaron un “punto de inflexión” para el handball del país. En diálogo con Líbero, el entrenador del seleccionado, Eduardo Gallardo, señaló que juntar jugadores jóvenes con veteranos “enriquece al equipo”, indicó que el objetivo en Londres no será conseguir una medalla sino terminar “entre los primeros ocho”, y aseguró que la madurez del equipo llegará para Río de Janeiro 2016.

–A menos de tres semanas para que comiencen los Juegos Olímpicos, ¿cómo está el equipo?

–Gracias a Dios, la gran mayoría de los jugadores del plantel están bien, y con muchas ganas. Reunir con tiempo a los jugadores que juegan en el país y los que están afuera fue importante para ir aceitando al equipo.

–¿Cómo fue la preparación para Londres?

–Desde marzo estamos entrenando en el Cenard cuatro veces por semana. Al tener muchos jugadores afuera, lo que hicimos primero fue mejorar la técnica individual de cada jugador y ponerlos bien físicamente, para después comenzar a preparar la táctica con el plantel completo.

–A principios de abril, disputaron un Cuatro Naciones en Londres. ¿Qué balance hace del torneo?

–Nos sirvió para ponernos a punto y tener un rodaje de competencia. Después, en la parte de competencia, nos sirvió para conocer el juego de Gran Bretaña, que va a ser uno de los rivales a vencer. En conclusión, sirvió para medir fuerzas y para ver cómo estamos. A nivel juego, ganar o perder o cómo nos fue no era tan importante.

–¿Mezclar la energía de los jugadores jóvenes con la experiencia de los más veteranos es la clave de este seleccionado?

–Eso es lo que hicimos hasta ahora y es lo que queremos seguir haciendo. En los Panamericanos de Guadalajara jugó un jugador de 42 años con un chico de 20, y lo que tenía de bueno es que se fueron transmitiendo los valores. Nosotros creemos que poder juntar diferentes generaciones da riqueza al grupo y mejora el nivel de juego.

–¿Es descabellado pensar en una medalla olímpica? ¿Para qué está Argentina?

–El objetivo en estos Juegos Olímpicos es pasar de ronda y quedar entre los mejores ocho del torneo. Luego, si te metés entre los mejores cuatro, podés soñar con una medalla, que no es algo descabellado, pero no corresponde a la realidad. Me parece que el equipo tendrá su punto de madurez en Río de Janeiro 2016, donde ya los jugadores más jóvenes estarán entre los 28 y 30 años y van a tener una maduración ideal para sí hablar sobre lucharles a las potencias de igual a igual.

–El Panamericano en Almirante Brown, que otorgó tres lugares para la Copa del Mundo de España, ¿fue una vara para determinar cómo está el equipo para Londres?

–Fue un torneo complicado. Teníamos la presión de ganarlo por el hecho de ser locales, y porque veníamos ganándole a Brasil con frecuencia. Por suerte pudimos lograrlo y lo que nos queda del torneo es muy bueno. Ahora llegás a los Juegos Olímpicos con más confianza y fortalecidos como grupo.

–Luego del buen Mundial que hicieron, ¿cree que hubo un cambio en el handball argentino?

–Sí, creo que el Mundial que hicimos fue un punto de inflexión, pero no sólo por ganarle a una potencia como Suecia. Yo creo que el Mundial nos hizo cambiar nuestra imagen internacional. Cambiamos la mirada que los demás tenían de nosotros. Antes, los demás veían que Argentina era un equipo de tercer orden. Pero hoy tenemos un reconocimiento afuera que antes no teníamos. Ya no somos el equipo fácil de ganar.

–¿Cree que una buena performance en los Juegos Olímpicos puede darle mucha más trascendencia al handball argentino?

–Para nosotros, el Mundial pasado y los Juegos Panamericanos de Guadalajara tuvieron una trascendencia muy grande en el país. Antes, de ser un deporte que salía en cuatro líneas en un diario, empezamos a ser tapa o a salir en radio o en televisión. Nosotros buscamos fomentar este deporte y eso lo lograremos con buenos resultados. Antes, mucha gente no sabía lo que era el handball, y hoy ya saben de qué se trata.

Entrevista: Matías Jofré.

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Andrés Kogovsek, capitán y figura de los Gladiadores, un equipo que quiere causar sensación.
Imagen: Télam
 
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