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Lunes, 11 de marzo de 2002

LA ROMA GOLEO 5-1 A LAZIO EN EL CLASICO ITALIANO

El duelo entre Batistuta y Crespo lo ganó Montella con cuatro goles

Se esperaba con ansiedad el último enfrentamiento entre ambos goleadores de la Selección Argentina. Pero Batistuta se enojó porque Fabio Capello lo mandaba al banco para poner como titular al “Aeroplanino”, y se fue a su casa. Montella, el mimado de los hinchas, respondió liquidando el partido, mientras Crespo, del otro lado, no pudo hacer nada en la gran confusión de su equipo.

Lazio-Roma, el clásico de la capital italiana que fulguraba como la gema de la 26ª fecha de la Liga de Italia, aparecía, para los argentinos, como la última chance de medir, mano a mano, los rendimientos de los dos goleadores de la Selección Nacional, Hernán Crespo y Gabriel Batistuta, pero el duelo se redujo a nada antes de empezar el encuentro, no sólo porque Batistuta no fue de la partida, envuelto en una creciente polémica, sino porque su reemplazante, Vincenzo Montella, “Il Aeroplanino”, señaló cuatro de los cinco tantos con que el campeón italiano goleó 5-1 a su rival, en el que Crespo, por el otro lado, apenas si la tocó...
La ausencia de Batistuta fue polémica, pues según la versión oficial de Roma, ofrecida minutos antes del inicio del partido, se justificaba en que al no estar bien físicamente –el argentino habría acusado dolores en su rodilla–, de acuerdo con el técnico Fabio Capello, se decidió al mediodía que volviera a su casa.
En cambio, por el Olímpico, antes, durante y después del partido, circuló el rumor de que Batistuta se había enojado mucho cuando supo que por segunda vez consecutiva iba a estar inicialmente en el banco de suplentes, como sustituto de Montella y decidió marcharse a su domicilio.
Settimio Aloisio, el representante del argentino, minimizó luego el incidente al asegurar: “Gabriel sólo tiene dolor en una rodilla, eso es todo”. Pero, para los hinchas de la Roma, Batistuta perdió ampliamente la batalla.
Montella prácticamente mató, y pronto, él solo a Lazio, dando la razón a los muchos hinchas y críticos que desde hace tiempo pedían su titularidad en detrimento de Batistuta.
La Roma se hizo pronto con el mando del partido, con una fuerte presión, una defensa alta y una mejor disposición en la cancha. Lazio pareció apático y sufrió muy pronto ante un rival con más ganas y que vio cómo la defensa de tres ofrecía oportunidades. Esos huecos defensivos facilitaron el trámite, y Montella, antes de la media hora, ya había puesto 2-0 el marcador, el primero de cabeza, tras centro de Candela; el segundo, al recoger un rebote tras disparo de Totti. Antes de que terminara el primer tiempo, marcó el tercero, también de cabeza tras un toque de Totti. Hernán Crespo se veía obligado a bajar porque la pelota no le llegaba al ataque.
Stankovic acortó distancias con un excelente disparo desde unos veinticinco metros. El tanto dio ánimos a Lazio, que volvió casi de inmediato a llevar peligro. Pero Montella, casi en el primer balón que tocaba del segundo tiempo, volvió a marcar, con un potente disparo, y nueve minutos después, Totti fabricó una excelente jugada que terminó en el quinto gol del campeón italiano. La humillación de Roma a Lazio era ya tan notable que el técnico lacial, Alberto Zaccheroni, no quiso más y sacó un delantero para poner un volante.
El partido, que contó con 75 mil espectadores, debió ser suspendido durante algunos minutos en el segundo tiempo por enfrentamientos entre la policía y los fanáticos de Lazio. Además, un camarógrafo de televisión había sido apuñalado en un muslo durante disturbios que se produjeron en las horas previas al clásico, cuando quedó atrapado en un enfrentamiento entre hinchas y policías en los alrededores del Olímpico.

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Damiano Tomassi avanza ante la marca de Mijhailovic. La Roma se quedó con el clàsico gracias a un sensacional Vicenzo Montella.
 
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