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Domingo, 18 de diciembre de 2005

EL EPISODIO DE “LA NARRACIóN DE LA HISTORIA” CONTADO POR CARLOS CORREAS

Publicaciones obscenas

“El episodio fue una cosa política, y además, moralista, religiosa, católica. Tendría que contarlo en detalle. Cómo ocurrió. Ocurrió esto: el cuento salió publicado en Centro, en el número de diciembre de 1959. Yo tenía veintiocho años. Y fue en un principio resistido porque había un comité de dirección en la revista. El director era Lafforgue. Y había un comité de dirección... Estaba Celia Durruty, a la que yo le dediqué el cuento como una especie de estrategia. Como era un cuento de tema homosexual. Evidentemente, ahí le pegué con esa estrategia porque el fiscal estaba muy sorprendido de que un cuento con tema homosexual fuera dedicado a una mujer. Pero yo lo hice a propósito, para crear, así, una especie de desconcierto. Claro, por qué se lo dedico a una mujer, en un cuento donde la mujer está totalmente excluida de la temática, de la narrativa... Y se sorprendió, el fiscal. Y pasaron como unos seis meses. Simplemente, del cuento, recibía comentarios: nada más. Y en mayo, junio, de 1960, un fiscal de la época que se llamaba Guillermo De la Riestra inicia la cuestión, la querella, la cuestión judicial, como “publicaciones obscenas”. Con el artículo 128 del Código Penal. Entonces, hizo intervenir a un juez, un juez que creo que se llamaba Boero... Bueno, el juez leyó el cuento y entonces procedió. Procedió según la denuncia del fiscal. Ahora, ¿cómo llegó la revista a manos del fiscal? Pienso que a través de AUDE, que era la Agrupación Humanista de Estudiantes de Filosofía y Letras, estudiantes católicos de derecha. Entonces hubo un allanamiento en Filosofía y Letras, donde estaban depositados los ejemplares. En el centro de estudiantes. Secuestraron la edición. No sé dónde habrá ido a parar. Bueno, y ahí, entonces, el juez este, Boero, atendió al reclamo del fiscal y entonces inició un proceso donde caímos todos. Yo en tanto autor por el artículo de publicaciones obscenas. Que creo que rige todavía ese artículo, ¿no? Siempre queda al criterio del juez que eso es una publicación obscena. El juez dictamina el límite, es una cuestión de interpretación. Yo como autor. Lafforgue como director de la revista responsable, después de todo el comité de redacción... O sea, como cuatro o cinco personas entre las que estaba Celia Durruty. Todos en cana.



La condena fue condicional. Lafforgue y yo seis meses, en libertad condicional. La máxima prevista por el código era un año, así que nos castigaron bastante. Quedás en libertad y seguí haciendo tu vida. Ahora, lo que no tenés que hacer durante esos seis meses es volver a escribir otro cuento como éste. Celia Durruty..., yo se lo dediqué a ella porque fue una de las primeras mujeres con las que yo tuve relación sexual, mientras iba saliendo de la homosexualidad..., entonces, consideré que había que dedicárselo a ella. Bueno, después yo recibí una citación judicial para ir a declarar, delante del juez. Lafforgue también, fuimos unos cuantos. Y ahí, cuando se recibió la intimación judicial, ahí nos hicimos asesorar por un abogado. Y muy gentilmente, el hermano de David, Ismael Viñas, que era abogado, se prestó a asesorarnos. A defendernos, bueno: a representarnos..., gratis, no nos cobró nada. Y el propio Ismael, al principio, estaba bastante optimista. “No”, decía, “esto no va a prosperar... Publicaciones obscenas... se puede defender. Ni siquiera...” (bueno: ahí se equivocó) “ni siquiera el juez va a intervenir acá. Intervendrá el secretario o el secretario del secretario”. No, no, acá intervino el juez. Se ve que se la tomó muy en serio. Ahí, Ismael digamos, bueno, no previó la cosa tal como debía ser. Fuimos al juzgado, un juzgado que estaba en la calle Lavalle... Ahí fuimos Lafforgue... En principio todos. Después yo tuve que volver para un segundo interrogatorio. Y después cada uno por separado. Bueno, en ese primer interrogatorio, unos cuantos, por ejemplo, Juan Carlos Franco, un tipo que después murió... Juan Carlos Franco se borró totalmente del asunto, dijo que él había estado siempre en desacuerdo con que se publicara ese cuento. Con lo cual el juez le dijo que se retirara. Bueno, Lafforgue asumió toda la responsabilidad conmigo, tuvo la misma condena. Y los demás tuvieron conductas diversas. Entonces algunos tuvieron sobreseimiento, o fueronliberados sin ofensa a su honor y dignidad..., esa terminología judicial. Eso fue diverso, Lafforgue y yo, no. Seis meses y nada de buen nombre y reputación. Tuvimos condena.”



(Extraído de la entrevista a Carlos Correas realizada en la revista El ojo mocho, en 1996.)

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