no

Jueves, 30 de junio de 2016

Post todo

Del vasto universo de etiquetas que gravitan alrededor de la música popular contemporánea, el blackgaze se alzó como una de las más atractivas de los últimos tiempos. Quizá porque es el Moderno Prometeo de las tendencias extremas, al surgir del cruce entre el lamento, los golpes de mazmorra y el aura oscura propia del black metal, con el sonido reflexivo de las guitarras del post rock, el shoegaze y el post hardcore. Su destierro es tan grande y su desarrollo underground tan potente que es difícil encontrarle un origen geográfico. Pero todo apunta a que surgió en Francia a mediados de la década pasada, gracias a las bandas Alcest (su EP Le Secret, de 2005, es considerado el punto de partida del movimiento), y Amesoeurs, las cuales a su vez estaban influidas por agrupaciones experimentales y ambientales del metal como la noruega Ulver y la austríaca Summoning. Pero todo cambió a partir de Sunbather (2013), de Deafheaven, pues impactó de tal manera que no sólo le abrió las puertas a otros exponentes del palo, entre los que destacan Liturgy, Ghost Bath, Vaura o Bosse-de-Nage, sino que estableció un punto de inflexión en la forma de comprender las tendencias extremas: los metaleros radicales andan prendidos fuego a causa de su indignación.

Compartir: 

Twitter

 
NO
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2022 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.