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Domingo, 24 de octubre de 2010

SALI

A tomar café

 Por Daniela Pasik

Expertise y delicias

Establecimiento General del Café: El modo más sibarita de ingresar cafeína en sangre

Cafés de todo el mundo, a medida. Sí, leyó bien: café a medida. Es que en el Establecimiento General de Café se puede elegir el grano y también el punto de tostado y crear el blend que se desee para llevarse el paquete a casa. Así, oh, el café soñado se hace realidad. Detallistas, para el consumo en el local tienen pequeñas partidas en stock que les permite mantenerlo siempre fresco y recién tostado. Además, se puede comprar online desde su página web con un formulario simple, informativo y efectivo: http://estcafe.com.ar

En 1999, los dueños de la pequeña y artesanal cadena empezaron a tostar café y, poco a poco, se fueron expandiendo hasta llegar a los actuales cinco locales. Céntricos y de decoración austera, resultan ideales para la pausa obligada en la vorágine laboral diaria. Se abre la puerta y todo cambia: el olor a café entra al cuerpo y se estremece el espíritu. Es un “amalo o amalo” (un buen café, tostado como éstos, no da lugar al “dejalo”).

El fruto del cafeto suele ser de color rojizo cuando está maduro, tiene una forma ovalada y contiene dos semillas verdes, aplanadas y simétricamente opuestas. Esos son los futuros granos, que se seleccionan minuciosamente y, según su perfección, determinan la calidad del café que se hará con ellos. Argentina no es un país productor, así que se importan. En el Establecimiento General del Café hay granos de Brasil, Indonesia, Kenya, Costa Rica y más. Todo lo que ofrecen es categoría gourmet. Café en pocillos sólo es un detalle delicioso como para arrancar a imaginar el resto de este universo.

En el Establecimiento General del Café se dedican a todo lo referido al café. Lo tienen en granos, molido, para llevar hecho, en paquete, por delivery... y también ofrecen pastelería deliciosa para maridar y hasta máquinas para hacerlo en casa, repuestos y todo, todo lo necesario para mantener contento al corazón cafetero. Ah, cuidado con algunas delicatessens de elaboración propia, como los granos de café bañados en chocolate. Son un viaje de ida.

El Establecimiento General del Café tiene cinco locales: Lavalle 1518, Lavalle 1701, Reconquista 591, Av. Pueyrredón 1529 y Tucumán 1365. Abren de lunes a viernes de 8 a 19.


Pocillos porteños

Mar Azul: Desde la década del ’40 en Tucumán y Rodríguez Peña.

Como si fuera el TEG, podríamos decir que Coffee Culture ataca a Teafilosophy y le gana el territorio en la zona de Buenos Aires, pero igualmente ambos son dos potencias mundiales que vienen pisando fuerte las últimas partidas de este juego. Habitantes de una ciudad cafetera desde mucho antes de que la costumbre tuviera un nombre cool, los porteños acostumbramos pasar tiempo en los bares, pocillo en mesa y libro (o diario) en mano. Desde siempre. O desde que hay bares.

El café no es sólo tomarlo, sino también es el ambiente. Y no en cualquier lado uno se puede quedar sentado mirando la ventana con un pocillo y nada más durante horas por menos de 10 pesos. Esa costumbre es sólo nuestra. En Europa no se consigue, habría que avisarle eso a la tía Estela, que mira siempre para afuera. Porque vas a Roma y pedís un espresso y te dan un vasito intenso, corto, para tomar de parado y salir corriendo. En París tampoco, porque aunque te dejan sentarte un momento, al rato ya viene el garçon a preguntar si usted quiere algo más.

La ciudad de Buenos Aires cuenta con más de cincuenta bares notables, lo que quiere decir que son Patrimonio Cultural por su arquitectura o historia. El próximo martes 26 de octubre, como ya es costumbre anual, se celebra el Día de los Cafés y, tangueros de ley, los notables ofertan precios 2 x 4. Uno de los anfitriones es Mar Azul: hermosa ochava completa de ventanas con la cafetera siempre humeante.

La carta ofrece, entre otras cosas, café ($6,50), café con leche con tres medialunas ($8,50), Cindor (en botella de vidrio, caliente o fría, $9), Bay Biscuit ($2), Galletitas Express ($4), Traviata de jamón y queso ($7) y gratis, absolutamente sin cargo, la posibilidad de detener el tiempo para la pausa que implica el cafecito, esa que todos los que van y vienen correteando por el centro necesitan hacer.

Mar Azul queda en Tucumán 1700 (esquina Rodríguez Peña) y está abierto de lunes a viernes de 6 a 21 y sábados de 7 a 15.


Cafeína, helados y wifi

Nonna Bianca: Heladería artesanal con una excelente oferta de cafetería.

¿A qué se dedican los heladeros cuándo hace frío? Esa fue la pregunta, la gran duda de muchas infancias. En tiempos ya muy lejanos, las heladerías no tenían nada para ofrecer durante el invierno y cerraban sus puertas terminado el verano. Poco después algunas empezaron a vender golosinas, un pobre intento que quedaba opacado en cuanto arrancaba la temporada estival. Hoy ya nadie recuerda aquellas dudas y las heladerías, todas, tienen una segunda oferta con la que quedan abiertas no importa el clima.

En la cresta de la ola de la onda “helados y algo más”, está Nonna Bianca. Con poco, resulta especialmente acogedora. Dos ventanales que dan a una calle finita y tranquila de San Telmo, ideales para abstraerse y mirar. Revistas para hojear y pasar el tiempo. Wifi y mesas amplias para instalarse. Una decoración rústica, patagónica, y a la vez un aire a tradición italiana: toda la calidez del típico negocio familiar que le gana terreno al mainstream con buenos precios y calidad.

En principio, es una heladería artesanal, con delicias bajo cero de todo tipo y en cualquier soporte. Cucuruchos, vasitos y mil etcéteras. Tienen más de 80 sabores y se caracterizan por la innovación y la originalidad. Hay whisky o cerveza, entre otros, pero también miles de tipos de chocolate, crema de mate, melón, quinoto y, claro, todas las variaciones posibles de dulce de leche. Los postres para llevar son casi un desafío que se podría llamar: ¿Cómo parar de comerlos?

Pero hoy salimos a tomar café y Nonna Bianca es, además y hasta por sobre todo, un barcito muy original. Tienen servicio de mate, ofertas para desayuno y merienda, cafecito en pocillo, capucchino, café con leche, cortado y bonus de luxe a la hora de los cafés: nada de galletitas baratas como acompañamiento. La cofradía de la abuela Bianca te ofrece un delicioso y simpático minihelado de 10 centímetros bañado en chocolate con cada taza de la delicia negra que fuimos a buscar.

La heladería artesanal Nonna Bianca queda en Estados Unidos 425 y está abierta todos los días de 9 de la mañana a 2 de la madrugada. Delivery: 4362-0604.

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