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Domingo, 10 de enero de 2010

LOS MEJORES DESCONOCIDOS DEL ROCK Y POP DEL 2009

Los diez mejores discos del año (que casi nadie escuchó)

Un clásico de fines de año son las listas con lo mejor de los doce meses que pasaron, que funcionan tanto para revivir el tiempo perdido como para que cada medio especializado y no tanto se regodee con sus sentencias. Pero hay otra forma de utilizar esas listas, y es como yacimiento de nueva música para quienes no siguen tan puntillosamente los acontecimientos de ese universo cada vez más al día, el de la música. Por eso, por tercer año consecutivo, Radar se tomó el trabajo de repasar las selecciones de los medios más representativos del rock y el pop mundial, buscando secretos aún por descubrir entre los pliegues –e incluso bien cerca del margen– de todas esas listas de un 2009 que ya se fue, pero aún se puede seguir escuchando. por martin perez

DePedro

DePedro

Con el cuadro con el que se recibió en la carrera de Bellas Artes en la portada de su debut solista, Jairo Zavala –cuyo proyecto en solitario se llama DePedro– es un español con una larga experiencia musical, tanto en el grupo español Lavacazul como integrante de Amparanoia, entre tantos otros. Un par de años atrás, Jairo juntó canciones que no parecían formar parte de sus otros proyectos, y se encerró en Tucson a grabarlas, ayudado por los integrantes de Calexico. El resultado es un disco encantador, que tiene mucho de ese desértico latinazo del rock tejano, y que cuando se acerca peligrosamente a Juanes –como en la balada “Te sigo soñando”— enseguida entran las baquetas de John Convertino y lo cambian todo. Aunque la edición original es del 2008, se lo puede descubrir en las listas de este año porque acaba de salir en EE.UU. junto a un EP –Como el viento– que incluye una versión de “Running scared”, de Roy Orbison.

depedro.net


Mayer Hawthorne

A strange arrangement

Cuenta la leyenda que los que escucharon sus primeros demos –especialistas en el soul de los ‘60 y ‘70– pensaron estar ante nuevas mezclas de los temas de oro de esos tiempos. Pero no. Mayer Hawthorne es en realidad el blanquísimo Andrew Cohen, nativo de Ann Arbor, justo en las afueras de Detroit. Fanático de Curtis Mayfield, Smokey Robinson y Barry White, Cohen es un DJ de hip hop que comenzó a maquetear temas con su estilo por puro hobby, pero el asunto ya es bien serio. Aunque es pura mímesis, su debut es una delicia que fue recibida con los brazos abiertos por la prensa especializada, que celebra el juego y el fanatismo, y festeja tanto las baladas como encantadores temas más movidos como “One track mind” o “Your easy lovin’ ain’t pleasin’ nothin’”, una canción sobre una chica cara de mantener que –al decir de Christian Hoard, de la Rolling Stone norteamericana– uno fácilmente podría jurar que ya escuchó alguna vez en una radio de clásicos. Y quedó encantado.

stonesthrow.com/mayerhawthorne


Naomi Shelton and the Gospel Queens

What have you done, my brother?

Apenas suena el órgano con que abre el primer tema del disco, queda claro que Naomi Shelton y sus Reinas del Gospel llegaron para quedarse. Nacida en Alabama, con casi medio siglo de carrera musical y tres décadas viviendo en Brooklyn, Shelton ha vivido de la iglesia al club nocturno, y eso es lo que se escucha en este disco: música que se canta –y se escucha– como si ambos lugares necesitasen lo mismo. La pregunta del título es la que Naomi imagina que nos harán en el juicio final, y lo que ella ha hecho es creer y cantar. Su demoradísimo debut hace justicia con su larga y sinuosa carrera, y se explica por dos razones: el reencuentro con el pianista Cliff Driver diez años atrás, y el éxito del sello Daptone, que reempaquetó el soul con bandas como Sharon Jones & the Dap-Kings, entre otras. Después de ser el secreto mejor guardado de Nueva York con sus shows de los viernes por la noche en el Fat Cat del West Village, Naomi llega al disco con su gospel embebido en soul. Irresistible.

myspace.com/naomisheltonthegospelqueens


Kid Cudi

Man on the moon: the end of day

Una de las estrellas más recientes del submundo de compilados del hip hop norteamericano, Kid Cudi es en realidad Scott Ramón Seguro Mescudi, nacido en Cleveland hace 25 años, hijo de padre mexicano y madre afronorteamericana. Sin tener que editar antes un álbum debut propiamente dicho, Kid Cudi saltó a la fama al llamar la atención de Kanye West, que rápidamente lo convocó para su disco 808 & Heartbreak y, ni lerdo ni perezoso, Jay Z invitó a participar de The Blueprint 3. The end of the day es el debut con el que Kid Cudi debía estar a la altura de todo lo que se espera de él, y no defrauda. Es un trabajo conceptual –con invitados esperables como Common y su mentor West y otros más inesperados como Ratatat y MGMT—, con la suficiente valentía como para arrancar con los temas más intimistas y reflexivos y terminar con hitazos como “Make her say” y “Pursuit of happiness”.

kidcudi.com


The Avett Brothers

I and love and you

“Para los hermanos Avett, bluegrass es hardcore, y el country es emo”, escribió Ann Powers sobre el trío de los hermanos Scott y Seth, oriundos de Carolina del Norte. Después de construir una sólida base de fanáticos durante una década de giras y discos, los Avett firmaron para una multinacional y se pusieron en manos nada menos que de Rick Rubin. Sabio a la hora de ir a las raíces del sonido de los artistas a su cuidado, Rubin enriqueció su música acompañándolos sutilmente con una orquestación aquí y allá, un piano siempre cerca. El resultado es una especie de cuidado country de cámara con reminiscencias californianas, con las voces de los hermanos bien al frente y armonizando entre ellas, y hermosas canciones, como “The perfect space”, una balada al piano digna del mejor Elton John. O la tierna “January wedding”, que Pete Seeger se hubiese enorgullecido de cantar medio siglo atrás.

theavettbrothers.com


Screaming Females

Power move

A veces con un buen nombre alcanza para llamar la atención, y este es un punto de partida tan bueno como cualquier otro para acercarse a este trío de Nueva Jersey. ¡Mujeres aullantes! ¿Cómo ignorar semejante bautismo? Pero como todo prólogo tiene la semilla de la traición en sí mismo, hay que aclarar que la mujer que aúlla es una sola: Marissa Paternoster. La acompaña una poderosa base masculina, y los tres juntos hacen una música mitad heavy y mitad punk, a medio camino –digamos– de Sleater Kinney y Dinosaur Jr., como se puede leer en la imprescindible All Music Guide (allmusic.com). Tercer disco de su carrera, Power move derrama riffs contundentes y contagiosos en temas que van más allá de cualquier género. Cuidado headbangers con la sorpresa indie del año: desde los ‘90 que no aparecía una banda así.

screamingfemales.com


Cass McCombs

Catacombs

Cada año tiene que tener un cantautor indie que emerge de las sombras, y el 2009 ha terminado siendo el año de Cass McCombs, que directamente desde la ciudad de Baltimore –a no olvidarse del estribillo de la canción que le dedica Randy Newman: “Oh, Baltimore/es horrible”— pone toda su melancolía al servicio de una resignada tristeza, que nunca llega a ser trágica, y en el camino regala bellas canciones. Huyendo definitivamente del low-fi de sus primeros discos, este quinto opus de McCombs lo presenta huyendo de comparaciones con otro cantautores de similar vena, como Will Oldham o Ben Ivers, y encarnándose en algo que un reseñador del periódico británico NME describe como mezcla de dandy del siglo XIX y padre de una sitcom de los ‘90. Allí yace el tranquilo drama de deliciosas canciones como las que abren el disco, “Dreams-come true-girl” y “Prima donna”.

myspace.com/cassmccombs


Ida Maria

Fortress round my heart

Vaya uno a saber si la energética noruega Ida Maria Silverstein sabe el significado que encierran sus dos nombres propios en castellano, pero lo cierto es que realmente se deja ir en sus poderosas canciones, como en el simple “Oh my God”, con el que se presentó en Gran Bretaña. Canta siempre como si el final del tema estuviese cerca, con un buen gusto pop pero un filo casi punk, algo que hizo las delicias de más de un reseñador harto de tanta melancolía femenina bien marketineada. Nacida en un pueblito llamado Nesna, a los 14 años Ida ya tocaba en público, pero fue recién cuando se mudó a Suecia que comenzó a llamar la atención, y así llegó el turno de un debut que tiene más energía que ideas, es cierto, pero que igual impresionó lo suficiente a los críticos de la revista Spin y del New York Times como para incluirlo en sus listas de fin de año. Especialmente un tema irresistible, traducible como “Me gustás mucho más cuando estás desnudo”.

myspace.com/idamaria


Miike Snow

Miike Snow

Aunque detrás de semejante nombre es posible imaginar a un crooner bien rubio y de anteojos negros de marco grueso, en realidad Miike Snow es el seudónimo detrás del cual se esconden los suecos Christian Karlsson y Pontus Winnberg. Más conocidos como Bloodshy & Avant, productores de Madonna, Jennifer López y –especialmente– Britney Spears y su megaéxito “Toxic”, este dúo oriundo de Estocolmo se juntó hace dos años con el también productor neoyorquino Andrew Wyatt, mezclando baladas con fantasías electrónicas. El resultado es un disco al que han llegado a calificar como pop bailable pero para introvertidos, de superficie ganchera aunque herido por dentro. Algo que se puede disfrutar en temas como “Plastic jungle” o en el contagioso estribillo sintetizado de una canción nada ingenuamente titulada “Song for no one”.

miikesnow.co.uk


Staff Benda Bilili

Très très fort

Atención documentalistas buscando historias de hondo dramatismo humano pero una moraleja final esperanzadora: Staff Benda Bilili es un grupo de músicos callejeros congoleños, muchos de ellos en silla de ruedas, que viven cerca del zoológico de la ciudad de Kinshasa. Por supuesto que ya hay una película sobre ellos, pero más allá de su historia lo que importa es la música, y su disco debut es francamente arrollador. La suya es la historia Buena Vista Social Club del año, y hay que decir que su música tiene extrañas reminiscencias caribeñas. Producido por Vincent Kenis, responsable de la indispensable colección Congotronics, el corazón del grupo son cuatro cantantes y guitarristas, acompañados por percusionistas y la guitarra de una sola cuerda de un joven ex niño de la calle, mezclando reggae, soul, funk y toda clase de influencias africanas que devienen en algo encantador e irresistible. No en vano benda bilili en el idioma lingala significa mirar más allá de las apariencias.

staffbendabilili.com

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