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Domingo, 18 de septiembre de 2011

CINE > MEL GIBSON PLANEA FILMAR UNA BIOGRAFIA DE JUDAS MACABEO

LA ULTIMA PASION DE MEL

La semana pasada, Warner Bros. anunció que Ala nueva película de Mel Gibson está en plena etapa de producción. Se trata de una biografía de Judas Macabeo, el héroe de la fe judía que se celebra y recuerda en Janucá. Jeffrey Goldberg, periodista especializado en temas de Medio Oriente que está trabajando en un libro sobre el personaje, se entrevistó con Gibson para preguntarle qué quiere hacer, exactamente. Y terminó hablando de las tendencias antisemitas del actor y director, de Christopher Hitchens y de la circuncisión.

 Por Jeffrey Goldberg

La noticia de que Mel Gibson está por realizar una biopic sobre Judas Macabeo, el gran héroe de la historia judía, el que celebramos en Janucá, no fue una sorpresa para mí. Bueno, es de alguna manera sorprendente que Warner Bros. –o cualquier estudio– contrate a Gibson (y a Joe Esztherhas, que está escribiendo el guión) para cualquier cosa, después de su racha de desastres personales y públicos.

Sucede que conozco desde hace años el interés del Gibson por el Martillo Hebreo original. Estoy trabajando en un libro biográfico sobre Judas Macabeo y así me enteré de que a Gibson le preocupa el personaje. (Mi interés es simple: Judas Macabeo lideró la primera revuelta por la libertad religiosa de la historia, y no tiene pares como guerrillero y hombre de fe. Y también nos legó un feriado excelente.)

Hace unos años estaba cenando con Christopher Hitchens, que recientemente había lanzado un corrosivo ataque contra Judas Macabeo en su libro God Is Not Great (Hitchens culpa a Judas Macabeo, esencialmente, de tener éxito –la revuelta macabea ayudó a preservar, contra la fuerza y el poder de la cultura griega, lo que Hitchens podría llamar un Judaísmo celoso de Dios y así abrir camino para el nacimiento de la Cristiandad, que Hitchens, como se sabe, rechaza–). Le mencioné a Hitchens la noticia de que Gibson había expresado interés en la historia de Judas, lo que provocó que Hitchens me mirara con gravedad y me ordenara: “Tenés que ir a Los Angeles y detenerlo”.

Lo hice. Fui a Los Angeles y pasé una intermitentemente agradable tarde con Gibson. Obviamente fallé en mi misión pero la verdad es que no lo intenté seriamente. Me divertía increíblemente estar en presencia del máximo antisemita de Hollywood que además es uno de mis actores favoritos (El año que vivimos en peligro es una película que amo), y no discutí demasiado su idea. En todo caso, terminamos teniendo una sorprendentemente complicada discusión teológica e histórica. Y ahora tengo ganas de compartir algunos de los momentos más absurdos y luminosos de esta visita. Primero le pregunté sobre su famoso brote antisemita, cuando fue detenido por manejar borracho en 2006 y, una vez dentro de la patrulla de la policía, les dijo a los oficiales: “Judíos de mierda, los judíos son los culpables de todas las guerras del mundo... ¿Ustedes son judíos?”. Quise saber por qué había dicho eso y me contestó directamente: “Estaba borracho y cuando estás borracho te puede salir de la boca un montón de mierda estúpida”.

Pero, ¿de qué oscuro rincón de su alma emanó esta terrible acusación, que los judíos son responsables de todas las guerras del mundo? Me contestó: “Ese día estaban marchando sobre Líbano. Fue una de esas cosas. Lo daban en las noticias”.

Los que estaban marchando eran las Fuerzas de Defensa Israelitas. Encontré que esta respuesta era una prueba, por supuesto, de las tendencias antisemitas de Gibson. La mayoría de los borrachos, cuando son detenidos por la policía, no lanzan un ataque sobre los judíos. Obviamente estaba preocupado por los pecados putativos del pueblo judío, lo que llevaba a la pregunta más obvia: ¿Por qué querría hacer una película sobre uno de los más grandes héroes judíos de la Historia? El dinero, me dijo, no es su motivación.

“Si uno quiere ganar dinero con esto, major que se olvide” dijo, citando los costos de hacer una película histórica. “Ni siquiera Corazón valiente hizo mucho dinero.”

Su interés surgió, dice, del simple hecho de que el Libro de los Macabeos (el I y el II) “es una lectura apasionante”.

“Lo leí cuando era adolescente, y fue alucinante. Es como... –aquí tomó mi grabador digital, se lo llevó a la boca y habló con el tono portentoso de un anunciante de películas–: ‘Profanaron su Templo. Mataron a su padre. Montones de cosas así. Se enfrentó a todos los obstáculos con la fuerza de su fe’ –aquí cambió a su voz normal– ‘y, Dios mío, los obstáculos que enfrentó. ¡Los ejércitos enemigos tenían elefantes! ¡Esto es terriblemente cinemático! Incluso el padre de Judas, cómo se llama, ¿Matatías?, uno puede entender a este tipo que más o menos está tratando de evitar todo el asunto pero llega a un punto en que es demasiado y ¡pierde la cabeza!’”.

En otras palabras, Judas Macabeo, su padre y sus hermanos son como los héroes de todas las películas de Mel Gibson.

Le menciono la crítica de Hitchens a Judas Macabeo. Hitchens argumenta, esencialmente, que sin Judas no hay Jesús, que el judaísmo de entonces (2100 años atrás) simplemente se hubiera hundido en las fuerzas de asimilación, y hubiera desaparecido antes del nacimiento de Jesús. Y si Jesús no hubiera nacido en un hogar judío tradicional... bueno, el resto se puede imaginar.

“Puedo ver desde dónde viene Hitchens, pero su argumento es débil porque deja afuera un ingrediente vital –dijo Gibson–, y es que Dios puede hacer lo que quiera. No importa lo que hayan hecho los griegos. ¡Y Hitchens no tiene en cuenta eso! Creo que piensa así porque puede ser ateo. ¿Es ateo, no?”

Correcto.

La conversación continuó, pero el mejor momento fue, quizá, cuando hablamos de la circuncisión. Uno de los aspectos más brutales de la historia de Janucá fue la decisión de los Macabeos de circuncidar por la fuerza a los judíos asimilados. Algunos judíos, que habían aceptado la asimilación antes de la revuelta, habían incluso intentado “reconstruir” sus prepucios. En otras palabras, el pene tiene un rol mucho más central en la historia de Janucá de lo que se relata en las escuelas hebreas.

Esta historia tiene aspectos desagradables. Pasaron cosas muy locas. Algunas personas estaban tan enamoradas de la cultura griega que decidían a-circuncidarse.

¡Lo sé! Lo leí. Es raro. ¿Eso cómo se hace?

Hay que colgarse pesas del pene, creo. Como una forma de estirar la piel hacia abajo. Alguna gente tiene piel extra.

Mierda, no sé. No sé cómo se hace.

Es con estas pesas. Esto tiene que...

Lastimarte.

Bueno, por lo menos debe doler mucho. Era por la lucha, el deporte, que practicaban desnudos. No era estar frente a sus esposas lo que los preocupaba, sino el gimnasio.

¡Con otros hombres!

Supongo que no querían sentir vergüenza por un pene circuncidado. De muchas maneras fue una guerra sobre la circuncisión.

Raro.

No sé cómo se puede dramatizar eso.

Hay que mencionarlo, pero no tiene por qué ser un tema de la película. “¡Tiren de la piel!” Por Dios.

Tratá de convencer a tus actores.

En esa escena nos mantendremos lejos de los aspectos desagradables. Nos quedaremos con la cara del tipo, gritando.

Bueno, ya lo hiciste antes. Tuviste que arrancarte los intestinos en Corazón valiente.

Destripado. Sabes, a William Wallace lo castraron. Primero lo castraron, después lo arrastraron por las calles detrás de caballos.

¿En serio?

Yo suavicé mucho. Le cortaron el pene y los testículos y lo arrastraron por las calles. Después lo colgaron y lo cortaron en pedazos. Fue un desastre.

No sabía que lo habían castrado.

Fue espantoso. Uno no filma esas cosas. Pensé: “Esto no lo hago”.

Lo interesante sobre Judas Macabeo es que viene desde las colinas y se lleva a chicos, los hijos de los judíos helenizados, chicos que no estaban circuncidados, y los circuncida.

Sí, no me acordaba de todos las acciones que hizo.

Esa fue la que siempre me quedó en la mente.

Yo estoy circuncidado. Fue un procedimiento médico, no por cuestiones religiosas. Por higiene o algo así.

¿En serio?

No sé por qué fue. Y uno de los doctores se hizo una billetera con la piel.

Acabo de enterarme de que varias organizaciones judías están juntando fuerzas contra Mel Gibson y Warner Bros. Su objetivo es parar la película. Lo que van a lograr es darle a Gibson toneladas de publicidad. Ya hemos visto esto antes, con La Pasión de Cristo. A mí no me importa si hace la película o no. Es mejor que estas organizaciones judías se focalicen en Hamas, Hezbolá y la república islámica de Irán. Estas son cosas de las que preocuparse. No me preocupa Mel Gibson.

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