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Domingo, 11 de noviembre de 2012

MúSICA > THE XX, POP INDIE Y MISTERIOSO DESDE LONDRES

DESPEJAR LA EQUIS

Formados en 2009, cuando sus integrantes todavía iban a la secundaria, los londinenses the xx vienen cautivando a críticos y público con un pop misterioso que reconoce influencias tanto de Pixies como del r&b contemporáneo, de Rihanna a Aaliyah. Hace un mes lanzaron su segundo disco, Coexist, y acaban de superar la prueba con un lanzamiento viral por Internet y canciones más sombrías y emotivas.

 Por Micaela Ortelli

El mundo de the xx es puramente musical, íntimo y austero, para recorrer con detenimiento, en volumen alto, preferiblemente en soledad y de noche. Nacidos y criados en el sur de Londres, los chicos de la modesta x son tres jóvenes tímidos y reservados, que visten siempre de negro, hablan poco y no buscan convertirse en ídolos de nadie. Que en 2009, cuando ninguno había cumplido 20 años, enamoraron al mundo con su disco debut, xx, ganador de un Mercury Prize. La historia de los xx es, antes que la de un emblema del indie actual, la de una amistad: Romy Madley Croft y Oliver Sim voces, guitarra y bajo respectivamente se conocen desde los 3 años; ninguno recuerda la vida sin el otro. Jamie Smith beats y producción es amigo desde los 11. Hasta fines de 2009, la banda tuvo un cuarto miembro, Baria Qureshi: ella dice que la echaron por mensaje de texto. Y partir de entonces xx es, sobre todo, un grupo de amigos; y su música un pop sereno y profundo con influencias R&B, dubstep, house y dance–, expresión de esa conexión sincera y natural.

Esto es debatible, pero pocas veces dos cantantes se complementaron tanto como Croft y Sim, tan armoniosos que parecieran tener la versión femenina y masculina de una misma voz. Adoradores confesos de Sade, Croft y Sim empezaron a componer a los 16, cada cual en su habitación, sin conocer muy bien los instrumentos ni los temas sobre los que escribían –amor, sexo, separaciones–. Como suelen trabajar de noche, cantaban bajito para no despertar a los padres, costumbre que derivó en un estilo vocal suave y sensual, en nada afectado, incluso en los momentos de mayor exposición (probar con “Angels” y “Fiction”, que cantan en solitario). Las voces en contrapunto o al unísono y la ejecución minimalista de los instrumentos, simples sucesiones de acordes, bajo continuo dibujan el esqueleto de las canciones, que toman forma con la destreza absoluta, sensible y precisa de Smith con el sampler. Inolvidable la apertura del primer álbum con “Intro”, canción pequeña, con voces que balbucean y beats que son delicadas explosiones: una carta de presentación sencilla y hechizante. Aunque todo el disco lo fue, a decir verdad, con sus paisajes juvenilmente melancólicos (“VCR”, “Heart Skipped a Beat”) y melodías simples y elegantes. xx fue un trabajo sorprendente, con un sonido llamativamente reconocible y personal para una banda tan joven (hay una única referencia directa entre “Infinity” y “Wicked Games”, de Chris Isaak; por lo demás, puede escucharse algo de Radiohead y más acá, de los neoyorquinos Chairlift). Los xx giraron ese disco durante más de 2 años. En ese tiempo, Smith, más conocido como Jamie xx, se volvió nombre respetado en la escena de DJ y productores, algo que en parte se debió al álbum We’re New Here, su fantástica reinterpretación de I’m New Here (2010), el último disco de Gil Scott Heron. El trabajo de Jamie es a la vez tan personal y complementario del original, que los discos podrían venderse juntos como parte de una misma obra. La técnica perfeccionada de Jamie, sus influencias expandidas hacia el dance y el house, se detectan en el esperado segundo álbum de los xx, Coexist, editado en septiembre. Este disco es más sofisticado que su antecesor; el sonido está aún más despojado y cada detalle es absolutamente expresivo y necesario. Aunque tiene muchos más espacios libres que xx, la atmósfera de Coexist es más densa y oscura: esta vez los arreglos parecen tender a la creación de un clima de espera, cambio, tensión contenida. Ahí están “Chained”, las voces que se superponen: “Es difícil decir/ Separarse o combinarse/ Pregunto por última vez/ ¿Apreté demasiado fuerte, no dejé entrar suficiente luz?”; “Reunion”, que comienza lánguida y hacia la mitad se transforma en un amable chill-out; la sombría y emotiva “Missing”, seguida por la desnudez de “Tides”. Llegando al final, en “Our Song”, Croft y Sim cantan al unísono: “Nadie me conoce como vos/ Lo que hice, lo hiciste también”. Algo fundamental cambió entre xx y Coexist: el primero se gestó con la libertad e inocencia de la primera juventud y la no ambición; el segundo, por el contrario, era un disco muy esperado (y no hay expectativas que presionen tanto como las mejores). El 3 de septiembre, los xx iniciaron un experimento en colaboración con Internet Explorer: subieron el disco terminado a la web y le dieron la dirección a un solo fan, que al activar el rastreador de ubicación, habilitó la escucha online al resto del mundo. Con el anuncio oficial del experimento, millones de personas entraron al sitio e hicieron lo mismo. Ahora se puede ver en un mapa negro las capitales iluminadas, la proliferación viral de Coexist día por día hasta el 11, cuando finalmente se lanzó con el visto bueno previo de todo el mundo.

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