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Domingo, 9 de enero de 2011

Amor se llama el juego

Bastonazos de ciego: las idas, las vueltas y los golpes del amor para leer de a uno por vez.

Bastonazos de ciego. Andrezzinho Burlesque/Loco Rabia 72 páginas

Según Diegogue, responsable del muy buen site colombiano de historietas 68 Revoluciones, cuando Andrezzinho empezó la serie Bastonazos de ciego, era un muy buen ilustrador al que le gustaban las historietas. Cincuenta entregas más tarde, cuando la terminó, “puede decirse que es un dibujante de comics con muy buenas dotes de ilustrador, en ese orden”. Nacido en Bogotá hace 33 años, Andrezzinho es Andrés Prieto, un dibujante que trabajó durante más de una década dentro del ámbito de la ilustración para editoriales como Santillana, Alfaguara o Norma, y revistas como El Malpensante, entre otras. Hasta que, siguiendo la historia que narra Diegogue –prologuista de la recopilación de los Bastonazos–, empezó a publicar de a una por vez, las páginas cuadradas de su historieta. Con un dibujo asociado a la línea clara, de indudable ternura, cada Bastonazo de ciego –porque así fueron dibujados y publicados, para leerlos de a uno, a pesar de que en conjunto completen una obra de cierta coherencia– narra encuentros y desencuentros amorosos de su protagonista, con una libertad y variedad de recursos narrativos que resultan admirables, y una sorprendente sutileza a la hora de ahondar en abismos y plenitudes emocionales. “Bastonazos se te clava en la cabeza y el corazón como una esquirla caliente, te arrastra a una identificación profunda con los personajes y al final te deja conmovido, sin aliento y con una extraña mezcla de desasosiego y felicidad”, escribió el historietista local Fernando Calvi, en la contratapa de su deliciosa edición integral, publicada por estos pagos por la heroica gente de Burlesque en asociación con Loco Rabia.

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