SANTA FE › VUELVEN A PRESENTAR EL PROYECTO PARA EL VOTO ELECTRóNICO EN SANTA FE

Buscando consenso para la tecnología

El proyecto ingresó al circuito de comisiones legislativas la semana pasada. Su autor espera que sea aprobado antes de fin de año, como para poder comenzar a aplicarse en las elecciones legislativas de 2013. La iniciativa había naufragado en el Senado.

 Por Luis Bastús

Ahora que integra el Senado, la cámara que sepultó dos veces su proyecto aprobado en Diputados, el radical Hugo Marcucci vuelve a la carga con su iniciativa de implementar el voto electrónico en elecciones provinciales a partir del año que viene. La propuesta es aplicarlo de manera progresiva, para llegar al 2017 al 100 por ciento del padrón que hoy tiene casi 2,5 millones de votantes distribuidos en 7320 mesas comiciales. Para el senador, este sistema anularía la posibilidad de maniobras fraudulentas y prácticas clientelares de la política. Pero admite que hay otros tantos que desconfían de la tecnología en estas lides y defienden el método tradicional.

"A los críticos del voto electrónico les preocupa que el sistema pueda ser manipulable y vulnerable. Pero tomando los recaudos de diseñarlo con un software de código abierto, con la presencia de auditores informáticos y la posibilidad de que cada partido pueda poner técnicos propios, la fiabilidad del sistema estaría sometida a un control múltiple. Brasil hace años que lo tiene y no ha tenido impugnaciones", argumentó el senador de la UCR.

El proyecto ingresó al circuito de comisiones legislativas la semana pasada. Su autor espera que sea aprobado antes de fin de año, como para poder comenzar a aplicarse en las elecciones legislativas de 2013. Ya en 2005 y en 2007, cuando Marcucci era diputado, el proyecto alcanzó la media sanción de Cámara baja, pero naufragó en el Senado. Esta vez, el legislador espera llegar a buen puerto. Dijo que esta vez hay consenso con senadores peronistas, como el galvense Danilo Capitani, que tiene una propuesta similar con la que tal vez se integre en un solo despacho para ser tratado en el recinto.

Según el texto, se prevé empezar por etapas, con la digitalización de la emisión del voto y del escrutinio para una porción del 5 al 15 por ciento del padrón en 2013, avanzar al 50% del padrón para 2015, y generalizar el sistema a toda la provincia en 2017. En el caso de coincidir un comicio provincial con uno nacional (donde no hay miras de que el método vaya a cambiar), deberían convivir ambos sistemas en la misma jornada y lugares de votación.

"La idea es desarrollarlo progresivamente, con la debida difusión, teniendo en cuenta que el dispositivo es similar al de un cajero automático", dijo. Confrontado con el dilema que esta modalidad puede suponer para los analfabetos digitales, Marcucci analizó que "Brasil tiene una mayor brecha digital que Argentina y sin embargo el sistema allí funciona". Admitió que la inversión necesaria no es poca cosa, considerando que habría que garantizar máquinas para las más de 7300 mesas del padrón santafesino. "Pero la impresión de la boleta única costó más de 50 millones de pesos y requiere de toda una logística posterior que con el voto electrónico se suprime. Además, el costo es inicial, luego el sistema ya estará disponible para los sucesivos comicios", señaló. "Al desaparecer la boleta de papel, se termina con la costumbre de marcar votos comprados, evitar la manipulación del conteo y de las actas, y garantiza que los candidatos de todos los partidos políticos, aún sin estructura territorial, estén presentes en cada mesa de la provincia".

Marcucci explicó que el sistema ofrece en primer término la opción de votar lista completa o de seleccionar candidatos según cada categoría electiva. Al concluir el voto, la máquina emite una boleta de papel acorde al sufragio emitido, y la deposita en una urna interna, de manera de que ante cualquier duda haya posibilidad de recuento en un soporte físico: el papel.

En contra. El voto electrónico como medio para definir elecciones es un debate aún sujeto a polémica. Salta fue la primera provincia que estrenó este sistema en abril de 2011, y también hubo experiencias municipales en Ushuaia y Pinamar, y también para los programas de presupuesto participativo en Santa Fe y Rosario. En el mundo, hay países que ya lo adoptaron abiertamente como Brasil, Venezuela, India y Filipinas. Pero hay otros que lo resisten. Por caso, Alemania y Holanda son dos ejemplos de naciones que introdujeron esta tecnología a sus elecciones y luego la abandonaron para regresar al modo convencional, al concluir que el nuevo sistema no garantiza la transparencia que sus apologistas declaman. En su libro Voto electrónico, los riesgos de una ilusión, el estadounidense Richard Stallman ha señalado un detalle clave: que el diseño del software empleado corre por cuenta de empresas privadas, y no de los estados. "El fabricante podría diseñarlo a sus anchas para fraude", ha dicho. Esta desconfianza también impregna la posición del propio gobierno nacional. Aníbal Fernández, cuando era jefe de Gabinete, se pronunció en contra del voto electrónico porque -dijo- "deslegitima las votaciones".

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Marcucci dice que el sistema impediría "maniobras fraudulentas y prácticas clientelares"
 
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