SANTA FE › 2013 TUVO CARACTERíSTICAS GRAVES Y ESPECIALES

Los apuntes del año

 Por Pablo Feldman

(Viene de: "2013")

La narcocriminalidad ha marcado a sangre y fuego el 2013, y si bien es un problema que se extiende por la geografía del país, en estas latitudes el fenómeno creció exponencialmente en el último lustro, producto de diversos factores -conocidos y repetidos en otras partes- entre los que se distingue la falta de control político sobre quienes deberían combatir el negocio clandestino en lugar de compartirlo. Este fenómeno se remonta a la gestión de Hermes Binner que le dio "vía libre" al accionar policial sin conducción política, ni controles -de hecho no se presentaban declaraciones juradas por años de comisarios y plana mayor- generándose un estado de libre albedrío impropio de una fuerza vertical como debe ser la policía.

Que el Jefe de Policía esté preso por narcotráfico es una imagen que releva a este cronista de cualquier explicación. Sin embargo, al comienzo de esta historia se pretendió justificar esa situación -emergente de la descomposición de la fuerza- sosteniendo que se trataba de una "operación política" cuando no "periodística" y fue este medio el principal blanco de aquellas imputaciones que el tiempo y la justicia mostraron que eran apenas la punta del ovillo.

Y frente a esta situación, el gobierno tenía dos opciones, seguir mirando para otro lado, como hizo Binner, o tirar de la punta de esa madeja. La decisión política de Antonio Bonfatti fue hacer lo segundo y tuvo su costo: Fue víctima del más grave atentado contra un mandatario desde la recuperación de la democracia. Otro suceso que por su proximidad en el tiempo algunos -afortunadamente no la dirigencia política ni los poderes del Estado- no han dimensionado en su real magnitud. La balacera en la casa del gobernador, que el propio Bonfatti vio desde un sillón de su living, y la investigación -aún lenta y deficiente de la jueza María Luisa Pérez Vara- han permitido ratificar la connivencia del hampa y efectivos policiales.

La presión social, la actitud -en este caso sin fisuras- de los medios de comunicación, y el compromiso de las diferentes fuerzas políticas y sociales; literalmente empujaron a la justicia a "hacerse cargo" de lo que le correspondía. Fue así como saliendo de un letargo casi suicida los fiscales -algunas honrosas excepciones lo venían haciendo- y los jueces se pusieron a trabajar en el asunto. Y así superadas algunas "internas" funcionales a las bandas delictivas, se puede hablar recién ahora de un accionar conjunto para combatir a una organización que creció cómodamente en las sombras de la impunidad.

El gobierno provincial tomó la decisión de combatir la narcocriminalidad, y eso atravesó también otro episodio sin precendentes como fue la insubordinación policial que tuvo el efecto paradojal de que se produjeran menos delitos con los agentes acuartelados, pero que tuvo en vilo a toda la población. Se saldó con un aumento que complicará las cuentas públicas y que marcará las paritarias de los gremios estatales el año que se inicia, pero que mostró la determinación que necesariamente debía exhibir un gobierno que quisiera conservar no ya la adhesión sino el respeto de la ciudadanía. Aquellos vientos de la década pasada, trajeron estas tempestades.

Lo demás, incluidos cortes de luz (que alteran más en el día a día que la sedición de grupos de policías, y la falta de agua que condiciona el humor más que los ajuste de cuentas) y hasta los voraces peces que aparecieron en el Paraná y atacaron a los bañistas en los últimos días; son problemas que hay que atender y solucionar y que requieren además de la decisión política, sabiduría técnica, trabajo y probablemente recambio de algunos funcionarios. Pero el tenor de los hechos expuestos en el comienzo de la nota, y aún a riesgo de pecar de displicente; todo lo demás es lo de menos.

Probablemente la publicación política más lúcida de actualidad -como ya lo ha hecho notar algún colega de la redacción de Página/12- es la revista "Barcelona". En la portada de la edición que está en la calle anuncia que llegaron a Rosario las "Narcopalometas". Una síntesis perfecta del año que se va.

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El gobernador Bonfatti emocionado al recibir la solidaridad de sus vecinos luego del atentado.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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