SANTA FE › DENUNCIA DE LA EX PAREJA DE UNO DE LOS IMPUTADOS POR EL CRIMEN DE SILVIA SUPPO

El reino de los apremios ilegales

Marcela es la ex mujer de Cóceres, uno de los dos acusados por el asesinato de la testigo de la causa Brusa. El día después del homicidio, la fueron a buscar a la casa y la amenazaron para que dijera dónde estaba el hoy imputado.

 Por Juan Carlos Tizziani

Desde Santa Fe

La ex pareja de uno de los imputados en el juicio por el asesinato de Silvia Suppo denunció ante el Tribunal Oral el suplicio que vivió en las horas siguientes del crimen, el 29 de marzo de 2010. Marcela Cóceres relató que fue arrestada esa misma noche, alrededor de las 20.30, junto con su hijo de 9 meses; la llevaron a la comisaría 1ª de Rafaela, donde la amenazaron con "sacarle el bebé y mandarlo a la Casa Cuna" si no decía "sí o sí" dónde estaba su ex concubino, Rodolfo Cóceres y después de declarar en esas condiciones, la dejaron esposada durante casi 20 horas, hasta las dos de la tarde del día siguiente, cuando recuperó la libertad. "Me dijeron que si no aparecían Cóceres y (el otro imputado en el homicidio, Rodrigo) Sosa me iba a comer diez días presa", dijo la mujer.

Marcela declaró por video conferencia desde Junín, provincia de Buenos Aires, donde vive. Fue la última audiencia de testimoniales porque el viernes comenzará la etapa de alegatos, primero, con los abogados de la querella: Lucila Puyol y Guillermo Munné (que representan a los hijos de Suppo, Marina y Andrés Destéfani) y Lucía Tejera (por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación), a quienes seguirán sus colegas de la Fiscalía y la defensa.

Los Cóceres y su hijo vivían en la casa de la familia Sosa, en el barrio 2 de Abril, de Rafaela, que fue allanada esa misma noche del crimen, donde se "secuestró" un celular marca Samsung, que era de Suppo. Y después, se agregó otra acta que dice que el teléfono había sido "entregado en forma espontánea y voluntaria" por Marcela.

En la declaración policial, Marcela dijo que al celular se lo "había dado su marido", pero ayer en el juicio señaló que "se lo entregó Sosa". "Me preguntaron por el celular y yo entregué el teléfono que me dio Sosa", explicó.

Su relato no fue escuchado por su ex pareja que salió de la sala por un problema de salud, pero sí por Sosa, y varias de las preguntas que le hicieron fueron impugnadas por el defensor oficial, Martín Gesino para que no "incriminaran" a Cóceres.

Tras el allanamiento, la policía dispuso el "arresto preventivo" de Marcela, quien fue interrogada en la comisaría 1ª. "Me dijeron que tenía que declarar porque yo era la señora de Cóceres", afirmó. "Y después, de declarar estuve hasta las 2 de la tarde del otro día, esposada".

- ¿Cuando declaró también estaba esposada? - le preguntó Munné.

- No. Me esposaron después de declarar - contestó Marcela. Y contó que más tarde llegó la hermana de Sosa, que se llevó al niño.

"Me dijeron que si no aparecían Cóceres y Sosa me iba a comer diez días presa", expresó. Su ex marido y su primo ya habían viajado a Santa Fe, donde fueron entregados el 31 de marzo en la comisaría del barrio San Agustín por la madre de Cóceres, María Rosa Sánchez.

Marcela dijo que en el allanamiento "la manotearon", le preguntaron quién era y quién era el bebé. "Les dije que era mi hijo". Y "Cóceres, mi marido que se había ido a la casa de la madre" en el barrio San Agustín, de Santa Fe. "Me rompieron todo, documentos, papeles, ropa, dieron vuelta todo. Y me llevaron, porque tenía que decirles sí o sí donde estaba mi marido".

- ¿Qué explicación le dieron?

- Ninguna. Les pregunté por qué rompían las cosas y me dijeron que me callara. Que me iban a sacar el bebé y lo llevarían a la Casa Cuna.

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La querella de Lucila Puyol y Guillermo Munné comenzará mañana los alegatos de cierre.
 
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