SANTA FE › LLEGARON MáS FEDERALES PERO LOS TRES FUGITIVOS NO APARECEN

En el Triángulo de la pampa gringa

En el segundo día de búsqueda, sólo surgió
que Schillaci llamó a una antigua novia de
San Carlos Centro. La policía se corrió

Los tres fugitivos, donde sea que estén, atravesaron un día más a salvo de sus perseguidores. Y para bochorno de estos, ayer cayó en Sinaloa el Chapo Guzmán, el narco más buscado del mundo. Christian y Martín Lanatta, y Víctor Schillaci son, apenas, los más buscados del país desde hace doce días. El Ministerio de Seguridad de la Nación asignó más agentes federales para seguir buscando en los campos y cañadas que delimitan las rutas 6, 11 y 19. No hubo nuevos rastros del trío, pero sí al menos trascendió un dato que explica la decisión de rumbear su fuga hacia la capital nacional de la cerveza: una mujer.

Los federales volvieron a Coronda para buscar a los prófugos en la casa de un ex empleado de Ceremonial y Protocolo de Casa Rosada, hermano de dos procesados en la causa penal de las importaciones de efedrina autorizadas por Sedronar. Los evadidos del penal bonaerense de General Alvear no parecen ser tan obvios. Y así también buscaron en vano por Laguna Paiva, en Sauce Viejo y en controles ruteros de "auto por auto". Nada.

La tensión entre fuerzas federales y provinciales porque aquellas no le avisaron a tiempo a estas sobre el procedimiento que estaban haciendo se agravó con el correr de las horas, y la llegada de refuerzos terminó por correr de escena a la Policía santafesina, cuyos jefes miran de soslayo ahora el trajinar a ciegas de sus colegas forasteros en el laberinto de caminos de tierra y chacras que descubrieron hace 48 horas. "Ni siquiera pueden estar seguros de que no se les hayan escapado, porque no tuvieron gente suficiente para hacer un cerrojo eficaz en toda la zona", despreció un comisario.

A la cacería espectacularizada que se desató el jueves a primera hora desde una tapera entre San Carlos Sud y Matilde, que se cobró dos gendarmes baleados con fusil, ayer se le sumó un condimento propio de la literatura sobre bandidos en fuga: una mujer. Por un sistema digital que rastrea patrones de voz en conversaciones telefónicas, sin importar que los aparatos estén pinchados o no, la sección Inteligencia de Gendarmería Nacional pescó a Víctor Schillaci en diálogo con una mujer de unos 40 años, con la que en el pasado estuvo vinculado sentimentalmente y que actualmente reside en San Carlos Centro. A partir de eso, ayer ya algunos vecinos aseguraban haber visto en los últimos días la famosa Kangoo en los alrededores. No trascendió más que eso, pero a los investigadores les hizo pensar que así el trío buscó el mentado apoyo local al arribar al pueblo. Una pregunta nueva que se hacen es desde cuándo, entonces, merodeaban la zona, y cómo y por qué eligieron el galpón derruido de un campo de soja para esconderse. Con todo, no se informó de que la mujer en cuestión haya sido comprometida en lo penal a partir de esa revelación.

El clima en los pueblos afectados, en tanto, siguió ayer en estado de crispación. El presidente comunal de San Agustín, por ejemplo, ordenó que se suspendiera la colonia de vacaciones y recomendó a los pobladores rurales que buscaran refugio en sus parientes del pueblo.

Ante la falta de novedades, los federales allanaron antenoche en Coronda la coqueta vivienda de Luis Zacarías, que trabajó entre 1991 y el año pasado en Ceremonial de Casa Rosada. Es hermano de Máximo y Miguel Angel Zacarías, que fueron, respectivamente, jefe del PAMI Rosario y secretario del ex titular de la Sedronar, José Graneros. Este, con Máximo y Miguel, están procesados por la jueza María Servini de Cubría por el tráfico de 41 toneladas de efedrina, el precursor para elaborar drogas sintéticas, entre 2004 y 2008, con autorización de la Sedronar.

Igual, el allanamiento en lo de Zacarías fue estéril.

La Policía de Santa Fe, en tanto, dejó de participar en el operativo luego de que ayer se sumara un centenar de efectivos federales de distintas fuerzas. Una fuente del Ministerio de Seguridad provincial disimuló el enojo que hay con sus colegas de la Nación y explicó: "Llegaron los suficientes refuerzos federales para hacer los retenes y rastrillajes. Quedamos en prestar colaboración cuando Gendarmería lo requiera".

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Hubo varios controles "auto por auto" en las rutas de la zona en busca de los evadidos.
Imagen: Eduardo Seval
 
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