CULTURA / ESPECTáCULOS › LITERATURA. SEIS POETAS DE ROSARIO LEERáN HOY EN EL INSTITUTO DE RECUPERACIóN DEL ADOLESCENTE

Para contarles qué es un desaparecido

La actividad se realizará en el marco del taller literario que coordina Fabricio Simeoni desde hace dos años y medio en el Irar. La semana pasada, el filósofo y poeta les habló de la última dictadura militar, y los chicos la desconocían.

 Por Beatriz Vignoli

Hoy de 16 a 18, en el Instituto de Recuperación del Adolescente de Rosario (Saavedra y Cullen), leerán seis poetas de Rosario en una actividad abierta a la comunidad, con entrada libre y gratuita: Poetas por la memoria en el Irar. La lectura, que es una de las actividades programadas por el gobierno provincial a propósito del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia y forma parte de la agenda cultural del IRAR, surge de la iniciativa de Fabricio Simeoni, el escritor y periodista que coordina desde hace dos años y medio un taller literario en dicha institución.

Simeoni convocó a Alicia Salinas, quien llamó a Alejandra Méndez y a Corina Moscovich; por su parte el tallerista eligió a Pablo Castro Leguizamón y Tomás Boasso. Leen los dos coordinadores más los cuatro invitados, seis poetas en total. La idea, cuenta Simeoni a Rosario/12, "no es quemarles la cabeza a los pibes con poesía oscura, sino hacer algo ameno" que además sirva para promover en ellos la integración social, el sentido de pertenencia y su conciencia de sí mismos como sujetos de derecho, compartiendo la memoria y la historia del país.

Los muros que separan a los adolescentes alojados en el Irar, que se encuentra dentro de la órbita de la Subsecretaría de Asuntos Penales del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y la Dirección de Justicia Penal Juvenil, son algo más que cemento y ladrillo; Simeoni sueña con una sociedad futura donde ya no será necesario que exista un lugar así, pero considera que mientras tanto es importante "que la sociedad se abra a estos chicos, quienes muchas veces al salir se encuentran con un afuera más hostil todavía que el adentro". En este instituto de detención de régimen cerrado, donde se encuentran alojados jóvenes adolescentes infractores a la ley penal cuyas edades oscilan entre 16 y 18 años, se abrió el año pasado una escuela secundaria.

Comparado con la escuela, que les brinda una educación formal a los chicos, "el taller es un espacio relativamente anárquico", relata el poeta y docente. "¿Anárquico? Puedo publicar esto?", pregunta no sin cierto desconcierto la cronista. "Sí, sí. El método de trabajo es más anárquico --explica Simeoni--, porque, a diferencia de los otros talleres, centrados en el oficio, de lo que se trata aquí es de brindar un canal de expresión, que puede pasar por lo literario aunque no necesariamente; algunos de los chicos son analfabetos, algunos no saben escribir ni siquiera su propio nombre. He invitado a poetas y también a magos. Desde el taller se busca también liberar la imaginación de los chicos. A veces voy con una idea de trabajo pero me cuentan que están deprimidos y quieren escribir cartas, entonces escriben cartas. El género epistolar es muy importante para ellos. Les permite conectarse con sus afectos. Les escriben cartas a sus madres, poemas de amor a sus novias".

El desafío de ayudarlos a construir el vínculo social mediante la palabra no se restringe a lo íntimo y personal sino que abarca, como en la actividad de hoy, conexiones más amplias con diversos actores culturales del presente y también con un pasado que no han vivido, como el de la última dictadura militar de 1976 a 1983 y los crímenes contra los derechos humanos cometidos por el terrorismo de Estado en ese período. Simeoni consiguió que se realicen actividades compartidas entre los internos y la comunidad en una sala de usos múltiples y que el juez permita ingresar a la misma sólo con el DNI, sin necesidad de requisas.

"El miércoles pasado les conté brevemente sobre lo que pasó en el país, vieron películas", evoca el tallerista. "Si bien no vivieron esa época, yo les preguntaba si tenían algún desaparecido en su familia y me preguntaban: ¿qué es un desaparecido?". En la "situación de privación" en que viven cotidianamente, los alumnos del taller de Simeoni padecen no sólo las condiciones de reclusión sino "el tedio" y algo que es, dice el poeta, muy penoso de observar: "la falta de conciencia de sí mismos como sujetos de derecho".

Quienes estén interesados en asistir a Poetas por la memoria en el Irar, deben llamar al teléfono (0341) 4727152/53/54 (los cupos son limitados) y llevar DNI para ingresar.

Fabricio Simeoni (Rosario, 1974), es periodista radial y coordina talleres literarios en diferentes instituciones. Ha publicado, entre otros libros: Sub (poesía, Ciudad Gótica, 2005); Prontuario de la luciérnaga (poesía, Papeles del Boulevard, 2009); La mujer de las cortadas (prosa poética, Ross, 2008), y Libro de filosofía (ensayo, El ombú bonsai, 2011). Obtuvo el premio municipal de poesía Felipe Aldana 2007 por Cavidades del recreo, en colaboración con Fernando Marquínez.

Alicia Salinas (Rosario, 1976) es Licenciada en Comunicación Social por la UNR. Publicó, en poesía: La sumergida (Los lanzallamas, 2003), Gallina ciega (Ciudad Gótica, 2009) y la crónica periodística Crisis social, medios y violencia: a diez años de los saqueos en Rosario (Centro de Estudios de Historia Obrera y otros. Rosario, 1999).

Alejandra Méndez coordinó el ciclo Poetas del Tercer Mundo desde 2007 a 2010. Tiene inédito un libro de poesía, Tarde abedul. Corina Moscovich (Rosario, 1972) publicó, en poesía, Vía Remington (2006). Pablo Castro Leguizamón coordina Ciclotimia, ciclo de lecturas de poesía, música, video y magia en el bar Jekyll & Hyde, de Rosario.

Tomás Boasso (Rosario, 1984) es músico. Publicó, en poesía, El hit del verano (Tropofonía, 2010); en novela infantil y juvenil, Vergüenza (Sigmar, 2011), en colaboración con Verónica Laurino. De su libro Fuentes de radio casi estelares (2012) proceden estos fragmentos iniciales de su poema Panamá: "Venía cantando:/ El se llevó el azúcar,/ él se llevó el azúcar/ que no era Panamá,/ que no era Panamá./ Avísenle, eh, eh./ El se llevó el azúcar / él se llevó. / No fui yo el curupí./ Detras de lentes oscuros los ojos/ van y vienen./ Estoy re perseguido./ Me creo el centro./ Me siento juzgado./ Quiero caer bien a la gente./ El se llevó el azúcar,/ él se llevó el azúcar. (...) El se llevó./ Todo./ No quedó nada./ Fue viniendo/ con el bolso y la valija,/ había cosas/ que no podía llevarse,/ otras/ que no le permití./ No fui yo el curupí./ Mármol blanco por mil./ El se llevó el azúcar". (Puede escucharse el audio completo de este y otros poemas en http://sonidosderosario.com.ar).

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Fabricio Simeoni apunta a recuperar en los internos la conciencia de que son sujetos de derecho.
Imagen: Alberto Gentilcore.
 
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