CULTURA / ESPECTáCULOS › LITERATURA. CONCURSO PROVINCIAL "CIUDAD DE ROSARIO"

Novelas que toman partido

El mosto y la queresa de Mario Castells y Tambor de arranque de Francisco Bitar obtuvieron la primera edición del certamen de novela corta. Se trata de dos excelentes nouvelles que desarrollan mundos realistas muy creíbles.

 Por Beatriz Vignoli

Como ya fuera anunciado en estas páginas, Mario Castells, con El mosto y la queresa, y Francisco Bitar, autor de Tambor de arranque, fueron los ganadores de la primera edición del Concurso Provincial de Novela Corta "Ciudad de Rosario", organizado por la Editorial Municipal de Rosario (EMR). El jurado estuvo integrado por los escritores Gabriela Cabezón Cámara, Sergio Chejfec y Damián Ríos, quienes por unanimidad eligieron estas dos obras que inauguran la Serie novela corta de la editorial. Luego de leerlos, hay que decir que los premios son merecidos: se trata de dos excelentes nouvelles que desarrollan mundos realistas muy creíbles, con una cuidada experimentación en sus lenguajes. El de Bitar se nutre de su experiencia como poeta y el de Castells combina guaraní y castellano en la tradición del bilingüismo, resultando sin embargo fluidamente legible. Los libros se presentaron en Santa Fe el sábado 1, después de su presentación en Rosario.

Francisco Bitar tiene publicados tres libros de poesía. Nació en 1981 en la ciudad de Santa Fe, donde vive y trabaja como traductor y ensayista, y desde donde, a juzgar por sus declaraciones en una entrevista de su colega cordobés Alejandro Schmidt, parece ver a Rosario como una aldea llena de poetas. "No, no son tantos", corrigió en un diálogo telefónico con esta cronista para Rosario/12.

Se dijo en alguna reseña que esta primera novela de Bitar es una novela de objetos, más que de personajes. Bitar ya había trabajado para la EMR como coeditor, con Sergio Delgado, de Trabajo Nocturno. Poemas completos de Juan Manuel Inchauspe (UNL﷓EMR, 2010).

En su novela corta premiada, al igual que en su poesía, busca, como él mismo dice, "retomar la idea de que se puede trasladar desde la poesía china esta visión concreta del poema. Hay una concreción, una idea de objeto que va más allá de que adentro de un poema haya objetos. Apertura, apoyo, giro y conclusión: esos procedimientos que vienen de la poesía china de la dinastía Tang, a la que reivindicó cierto objetivismo, a mí me sirvieron para estructurar el relato".

Por "cierto objetivismo" se refiere al americano: el de Raymond Carver, admirador de William Carlos Williams, cuyo famoso poema de la nota en la heladera ("esto es sólo para decir") hizo escuela en la provincia; una nota así (admite Bitar) podría aparecer en la heladera del protagonista de su novela. "La nota diría: no queda nada", bromea el autor. En su novela, lo que encuentra el protagonista en la heladera del padre muerto es una adecuada metáfora del cadáver. Y desde el tambor de arranque del título, son los autos, juguetes y demás objetos los que (al igual que en aquella lista de Leonardo Da Vinci de gastos para el funeral de su madre) expresan los afectos. En poesía, Bitar publicó: Negativos (2007), El olimpo (2010) y Ropa vieja: la muerte de una estrella (2011), todos ellos a través de Ediciones Stanton.

Situada en la tradición hispanoamericana de la picaresca, El mosto y la queresa es una novela tan barroca y dieciochesca, tan rica en peripecias y tan compleja en cuanto al idioma, que se la lee como si se tratara del Quijote; sin embargo su acción transcurre acá nomás, en Sudamérica, en un paraje paraguayo cercano a la frontera con Formosa, en tiempos de la dictadura de Stroessner y poco antes de la guerra de Malvinas. El autor, Mario Castells, nacido en Rosario en 1975, es hijo de padres paraguayos y forma parte del Centro de Estudios de América Latina Contemporánea de la Universidad Nacional de Rosario. Publicó en 2010 un ensayo sobre Rafael Barrett y en 2010 un libro de poemas (Fiscal de sangre, firmado con el heterónimo Juan Ignacio Cabrera).

El ambiente de la nouvelle de Castells es tan rural como urbano el de la de Bitar; si Bitar narra el derrumbe inexorable de un matrimonio joven y pobre demasiado expuesto a la ley de la entropía negativa, el héroe de El mosto y la queresa (o antihéroe, como prefiere presentarlo Castells) lucha contra la adversidad y lleva adelante su ritual de cortejo amoroso en medio de una sociedad fuertemente codificada y a la vez salvaje, donde los conflictos se dirimen a tiros de "emigüeson" y para llegar a su chica tiene que vadear un río a lomo de caballo.

"Celebramos que El mosto y la queresa forme parte de la literatura argentina, y que los episodios que narra, su lenguaje híbrido y su dulce entonación sean una manera de tensar sus límites", declaran los editores de la EMR. Además de editores, Oscar Taborda y Daniel García Helder tienen una reconocida obra poética en la estela del objetivismo que mencionaba Bitar; aquel objetivismo poético que, como dijo Juan José Saer en El arte de narrar, toma partido por las cosas.

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Mario Castells, autor de El mosto y la queresa, y Francisco Bitar, autor de Tambor de arranque
 
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