CULTURA / ESPECTACULOS › PLASTICA. ENTRE LO REAL Y LO IMAGINARIO EN EL CENTRO CULTURAL PARQUE ESPAñA

La potencia de las imágenes

La muestra colectiva reúne trabajos de Paula Grazzini, Valeria Calvo y Emilio Reato, ganadores de la convocatoria 2012 del CCPE. El proyecto curatorial, de Magdalena Verdejo y Graciela Scacciaferro, apuntó a un diálogo multidisciplinar.

 Por Beatriz Vignoli

Iluminados por un intenso reflector, cuatro versos de un conocido poema de Alejandra Pizarnik, "El despertar", son lo primero que se ve al entrar a la primera de las tres galerías del Centro Cultural Parque de España (Sarmiento y el río) donde hasta el 23 de junio puede apreciarse la exposición colectiva titulada Entre lo real y lo imaginario. La muestra reúne pinturas de Paula Grazzini, Valeria Calvo y Emilio Reato. El proyecto curatorial, diseñado por Magdalena Verdejo y Graciela Scacciaferro, ganó la convocatoria 2012 para exponer allí, y experimentó luego algunas modificaciones. Pensado como un diálogo multidisciplinar de pintores figurativos bonaerenses y rosarinos con poetas de esta ciudad, retuvo sólo un poema de una rosarina, radicada en Barcelona: María Laura Frucella. "Abreviamos los textos al mínimo, tratando de que las imágenes no se perdieran entre los textos. Las imágenes son potentes y aparecieron más imágenes a último momento", comentó Verdejo a Rosario/12, aludiendo concretamente a dos obras muy recientes de Paula Grazzini, quien se encuentra en plena producción.

Ante la pregunta de si el título tiene que ver con los "registros" de Lacan, responde Verdejo con un enigmático "no exactamente". Curadora independiente de arte contemporáneo que, al igual que su par, desarrolla actualmente su tesis de grado por la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA), Magdalena Verdejo (Luján, Buenos Aires, 1988) toma estas categorías de otro autor francés. "Trabajamos con un texto de Sartre: La imaginación", puntualiza. Se refiere a un libro de 1939 donde dicho filósofo (con poco más de treinta años y en medio de una década de apogeo del cine) reflexiona sobre la imagen como acto.

De esto, de la imagen como "performance", conversó Paula Grazzini (Rosario, 1978) en un recorrido por la muestra con esta cronista. Con un dominio técnico singularmente impecable de los claroscuros de la figura femenina, esta discípula de Julián Usandizaga comenzó trabajando con modelos; hoy se toma ella misma como modelo para una serie reciente de figuras y desnudos femeninos que evocan (por la luz, la austeridad y la presencia ominosa del tiempo) a la pintura flamenca de Jan Vermeer.

Como las de Vermeer, cada figura en interior o cada figura en el paisaje que pinta Grazzini parece habitar un espacio íntimo que no se ofrece a ninguna mirada más que la propia, volcada sobre algún objeto puntual, al que esa mirada invisible carga de sentido. "El objeto es una construcción simbólica emocional", afirma.

"¿Cómo no me suicido frente a un espejo/ y desaparezco para reaparecer en el mar/ donde un gran barco me esperaría/ con las luces encendidas?", pregunta Pizarnik en otra parte del poema, no citada en el texto de sala. Los versos allí citados aluden a la infancia; en estos otros, en cambio, resuena un romántico acento de angustia y esperanza que es el tono de una pintura particularmente sublime de Grazzini. Una mujer de espaldas contemplando el río, un globo en forma de delfín y un moño, en una armonía tonal de colores fríos, componen la misteriosa escena. La obra, si bien autónoma, es parte de un tríptico que se expuso en la galería Jacques Martínez. Otras pinturas formaron parte de la muestra Pic-Fic. Siete pintores contemporáneos rosarinos (Osde Rosario, 2011) y añaden cierto pop mediático, o cierto leve kitsch oriental, pero con sutileza y belleza.

"¿Cómo no me extraigo las venas/ y hago con ellas una escala/ para huir al otro lado de la noche?", insiste Pizarnik. Y Valeria Calvo (Buenos Aires, 1979) presenta una serie de cuasi abstracciones que compuso en 2008, y que apuntan a revivir la experiencia física de los juegos de la "placita": hamacas, trepadores. En el tercer túnel, asombra un universo de ficción desde los tondos y frisos circulares de Emilio Reato (San Antonio de Padua, Buenos Aires, 1962). En sus escenas oníricas, entre nostálgicas playas de veraneo y aguas de pesadilla, en vaporosos paisajes naturales deslumbrantes de luz solar, conviven figuras humanas y de juguetes de una niñez no tan lejana.

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No es aquí I (2011), óleo sobre tela de 100 x 140 centímetros de Paula Grazzini.
 
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