CULTURA / ESPECTáCULOS › PLASTICA. LA COLECCIóN EN FOCO 7. ARTISTAS Y TALLERES

La guarida del demiurgo

Siempre es revelador visitar al artista en su taller, que atesora el caos primigenio: no sólo está ahí la obra en curso sino su inspiración. La nueva muestra del Castagnino ofrece dibujos, pinturas y fotos de estos espacios.

"Es una luz entre azul y gris, casi invernal, la que atraviesa los ventanales de Saladillo, mi taller", escribía en los años 20 el pintor rosarino Manuel Musto. El taller del artista es la guarida del demiurgo. Quien escribe estas líneas tuvo como pelotero de la infancia al de un contemporáneo de Musto, el escultor Herminio Blotta, fascinante con su luz cenital natural y sus extraños objetos, que hacían que el tiempo pareciera detenido. Algunos talleres de la región hoy son instituciones, como el Museo Cochet en Funes o la Escuela Musto en la zona sur de Rosario. Siempre es más revelador visitar al artista en su taller que ver la obra expuesta. El taller (en su versión romántica tardía y aún vigente para algunos) atesora el caos primigenio. No sólo está ahí la obra en curso sino su inspiración.

Hasta el 28 de septiembre y desde el 14 de agosto, la sala central del Museo Municipal de Bellas Artes "Juan B. Castagnino" (Oroño y Pellegrini) ofrece dibujos, pinturas y fotos de estos espacios por autores de diversas épocas. Como siempre con curaduría de María de la Paz López Carvajal, el capítulo 7 de En Foco, la saga temática de exposiciones de la colección histórica del Museo Castagnino+Macro, se llama La colección en foco 7. Artistas y talleres. "Esta vez invité a Nadia Insaurralde, del Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (Macro), que eligió dos obras de la colección de arte contemporáneo que se relacionan con el mismo tema", comentó López Carvajal a Rosario/12. "Es muy interesante el contrapunto; seguramente desde ahora cruzaremos las colecciones", anticipa.

Desde el academicismo del francés Charles Coessin de la Fosse (1829﷓1910), quien dibuja a "La Diosa Razón" con fotográfica precisión, hasta la selección de retratos de participantes en la última beca Kuitca que integran la serie Temporada (2005) de 41 fotografías color por Rosana Schoijett, el círculo se abre y cierra en torno a emblemas que revelan cómo se para, literalmente incluso, el artista ante su época y desde su taller. Un modo moderno es la identificación con el trabajador: es casi idéntico el cuello del overol de Maximiliano Bellman en la foto de Schoijett al que luce el pintor Victorica en su retrato por Alfredo Guttero. El anarquista Gustavo Cochet pinta al grabador santafesino José Planas Casas con las gubias de su oficio y la corbata formal del pequeño propietario.

Para pintores rosarinos como Musto y Augusto Schiavoni (de quienes se incluyen obras emblemáticas), Cochet o Julio Vanzo (especie de Benjamin Button estilístico, más moderno a comienzos que a mediados de su siglo) el taller era el espacio íntimo de la creación; lo mismo podría decirse del entrerriano Cesáreo Bernaldo de Quirós o del catamarqueño Emilio Caraffa, o del bonaerense Héctor Basaldúa. El taller es por donde pasan los amigos, donde posan las modelos. Hasta ahí la colección del Castagnino y el siglo veinte. El veintiuno, de la mano de la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Rosario, trae dos ejemplos contrapuestos. El joven pintor cordobés Lucas Tesoriero (La Cumbre, provincia de Córdoba, 1978) alude a una cita de Kafka para titular su cuadro El taller del pintor: Un pájaro en busca de su jaula

(2002), composición que representa el caos creativo de un universo aparentemente cerrado en sí mismo, con signos del mundo externo en lo que se lee como las marcas industriales de los tachos de pintura.

Tesoriero, quien en 2003 obtuvo con esta obra el II Premio Adquisición Fondo Nacional de las Artes del LVII Salón Nacional de Rosario, formó parte con Remo Bianchedi y otros artistas en La Cumbre, desde el 2000 al 2003, de Fundación Nautilius, "un espacio organizado a modo de contención para los jóvenes locales excluidos del ámbito laboral debido a la crisis económica, social y política producida en Argentina. La temática del estudio del artista o el artista en su estudio fue trabajada por Tesoriero en varias pinturas realizadas durante los años 2002, 2003, 2004 y 2010", escribe Insaurralde.

"Quería hablar del grupo con el que conviví estos últimos dos años", dijo Rosana Schoijett sobre los retratos y el autorretrato que publicó entre 2003 y 2005 mientras fue becaria del Programa de Talleres para las Artes Visuales, del Centro Cultural Ricardo Rojas (UBA) y Guillermo Kuitca. Temporada fue una serie y un libro. Estos retratos frontales de los últimos "JBK" (Jóvenes Beca Kuitca) configuran una vidriera en exposición al público, cargada de firme actitud yoica. Se incluyen tres rosarinos. Una pulcritud de laboratorio respalda a Leandro Comba; Fabiana Imola parece fundirse con su obra escultórica y Manuel Brandazza luce una remera de autor.

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Retrato de Leandro Comba por Rosana Schoijett (colección Macro)
 
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