CULTURA / ESPECTáCULOS › HISTORIETA. HOY COMIENZA UNA NUEVA EDICIóN DE CRACK BANG BOOM

Larga vida a las onomatopeyas

Libros, diálogos, disfraces y dibujos convivirán durante cuatro días en un nuevo ritual de las historietas. Previo a esta séptima edición, un repaso por la experiencia y expectativas, según organizadores, profesionales y editores.

 Por Leandro Arteaga

Historietas por todas partes. Curioso. Rosario se ha vuelto un lugar de referencia, con dibujantes a granel y sin revistas que los contengan. Las soluciones continúan en la autoedición o los mercados ajenos. Los ejemplos son muchos, entre ellos sobresale Eduardo Risso. Risso no sólo ha obtenido los premios más importantes del medio, sino que es el impulsor de este fenómeno que se llama Crack Bang Boom, cuya séptima edición inicia hoy en el Centro de Expresiones Contemporáneas, cuyos galpones volverán a cobijar legiones.

Entre muchos aspectos, CBB es lugar de preferencia para autores y lectores. Una piedra de toque que hizo y hace evidente la necesidad de celebrar la historieta, así como de cachetear a tanto editor que nada sabe sobre los artistas notables de su ciudad y país.

Pero CBB, se sabe, es internacional. Si nunca asistió a alguna de estas jornadas, prepárese: muestras, charlas, invitados, seminarios, homenajes, disfraces, revistas. De distintas latitudes. Que dan razón a la máxima que dice que el arte no tiene fronteras. Ahora bien, esta aventura ya cuenta con años de experiencia. Si Eduardo Risso es el referente que convoca, están quienes acompañan y organizan. Dos de estas figuras fundamentales son Eduardo Santillán Marcus y Juan Angel Szama.

Santillán Marcus piensa que "CBB se ha convertido en el lugar de encuentro e intercambio para discutir, discernir y comprender un modo de hacer y pensar la historieta argentina. Uno de los objetivos que se tuvo al crear este evento era recuperar la producción editorial, y creo sinceramente que se evidencia un progreso en ese aspecto, con nuevas editoriales y el crecimiento de las ya existentes".

Según Szama, uno de los logros tuvo que ver con "dar visibilidad a una industria editorial incipiente; desde la primera edición se priorizó la presencia editorial y las presentaciones de libros, así como los proyectos pequeños y autogestivos".

Toda edición, así como experiencia que balancea con la de años previos, es instancia a tener en cuenta para las siguientes. Los organizadores distinguen matices. Para Szama, hay un desafío importante que deberán enfrentar. "De acuerdo con las condiciones sociopolíticas, no soy optimista en cuanto a la permanencia de espacios como el nuestro. Si bien han surgido experiencias positivas, la historieta no está incorporada y naturalizada en la agenda cultural estatal. Aunque seamos uno de los eventos más importante de Latinoamérica, todos los años tenemos que salir a defenderlo y a dar explicaciones sobre lo que se intenta construir".

Desde el ámbito periodístico, Andrés Accorsi aventura un análisis puntual: "Ojalá que el precio de la entrada, que se multiplicó por 20 desde 2010 y este año dejó definitivamente de ser inclusivo, no sea un obstáculo para que se acerque la inmensa cantidad de público de los últimos años. Y ojalá que las buenas ventas acompañen a los editores que apuestan a la producción nacional, en estos tiempos en los que el mercado está siendo invadido de forma tan grosera por las ediciones importadas, aprovechando la caída de las trabas aduaneras con las que antes se protegía a la industria del libro argentino".

Accorsi coincide con el punto de vista de Andrés Valenzuela, de Página/12, quien sostiene que "CBB es el festival de historietas más importante de Argentina, en torno al cual todas las editoriales piensan sus lanzamientos, el que moviliza fanáticos de todo el país y, por lejos, el más disfrutable a todo nivel".

Mariano Abrach (Zona Negativa) aduce que no es menor "la ausencia de Comicópolis (realizado en Tecnópolis desde 2013) en el calendario, lo que quita una fecha de relevancia, muchas editoriales apuntarán todos los cañones a Crack Bang Boom, mirando de reojo y con expectativa lo que suceda en octubre en Córdoba con Docta Cómics. Muy probablemente se reduzca la cantidad de libros producidos, pero a peores contextos ha sobrevivido la historieta".

Los editores tienen, por eso, la palabra. Según Marcos Vergara (Loco Rabia), "aún seguimos cotejando cómo influye en el movimiento de los libros el cambio en la coyuntura económica. Los festivales son un buen termómetro para eso. La apertura de la importación nos pone en una situación de desventaja y existe una recesión en el bolsillo del público". Desde la mirada de César Libardi (Rabdomantes), "al estar Comicópolis suspendido, CCB queda como el único encuentro grande a nivel país. Mi expectativa es que se siga sosteniendo, desde la organización y desde la municipalidad, como espacio necesario para la difusión de la historieta". Daniel Galliano (Puro Comic) agrega que "la apertura de importaciones beneficia al comercio, al lector, pero perjudica directamente a las editoriales. Debido al pequeño tamaño del mercado, se torna imposible competir con ediciones españolas. Las medidas económicas nunca son inocuas, menos en lo que se refiere a los mercados, ya que afectan proyectos y personas".

Para Bruno Chiroleu (Términus), "todavía está por verse el impacto. Por lo pronto, se percibe mayor prudencia en los riesgos editoriales. Quienes siguieron generando proyectos a partir del 2001 te van a decir que siempre hay que mantenerse buscando alternativas". Entre quienes saben por experiencia, sobresale Renzo Podestá (Le Noise), quien sugiere de manera analítica: "CBB implica el inicio de algo así como la tercera generación de creadores, si marcamos como reinicio la generación de 'la primavera de los fanzines', impulsadas por las distintas AHI (Asociación de Historietistas Independientes) del país; la segunda bien podría delimitarse dentro del furor de los blogs, circa 2004/2005, con Historietas Reales a la cabeza. Pues bien, podemos tildar 2009 como el año en que los eventos comenzaron con un ritmo bien claro al renovar la difusión de la historieta y las diversas visiones creativas".

Larga vida, entonces, a Crack Bang Boom.

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Los galpones del CEC alojan a adultos, niños, fanáticos, autores y editores.
Imagen: Andrés Macera
 
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