CULTURA / ESPECTACULOS

La supervivencia de un teatro no comercial en un lugar turístico

El Festival de Teatro del Valle de Punilla, que terminó anoche, fue un espacio inmejorable para mostrar una producción variada frente a espectadores y elencos de distintas regiones del país.

 Por Julio Cejas

El sábado finalizó en la localidad serrana de Villa Giardino la edición número 15 del "Festival de Teatro del Valle de Punilla", que comenzó el martes 20 con una importante afluencia de público. Al cierre de esta edición faltaban todavía desarrollarse dos jornadas a pesar de lo cual se puede afirmar que la respuesta del público, evaluando los primeros días del Encuentro, se incrementará en el fin de semana de cierre.

El esfuerzo de la Subcomisión de Teatro de la "Biblioteca Popular "Leopoldo Lugones" por sostener este espacio insuperable para la mayoría de los teatreros que acuden año tras año a la cita es un ejemplo a seguir para los que todavía apuestan a la supervivencia de un teatro no comercial pero que se atreve a competir en lugares turísticos.

De esta manera lo ha entendido la comunidad local que apoya este evento a partir del apoyo de su Municipalidad y en menor medida el Instituto Nacional del Teatro y la Agencia Córdoba Cultura (ver recuadro). Para los elencos rosarinos que fueron seleccionados a participar en una convocatoria que año tras año crece, este fue un espacio inmejorable para mostrar una producción variada frente a otros espectadores y a elencos de distintas regiones del país.

La apertura a cargo del Grupo Eslabón perdido con la obra Criadas para nada de Laura Bruzzo con dirección de Cristina Caroza fue un anticipo de la respuesta que el público del Festival brindó a los cinco elencos de Rosario. De pie los espectadores del Teatro Alejandro Giardino premiaron este original cruce entre el texto de Las Criadas de Genet y La Moribunda de Urdapilleta y Tortonese, estructurados en una nueva escritura por Laura Bruzzo. Una vez más el histrionismo y la ductilidad de Claudia Piccinini; María del Carmen Sojo y Claudia Simón se ganaron la admiración y el reconocimiento de una platea que supo disfrutar de esta inteligente propuesta.

Por su parte y en un horario poco adecuado Los payasos muertos de Adrián Giampani provocaron el asombro de un público acostumbrado a la tradicional imagen del payaso de circo, transgredida en una lectura que invita a la reflexión acerca del tema de la risa y la muerte. Independientemente de lo riesgoso de un producto que juega con algunos elementos de clown y la cantidad de actores llenando el espacio de una caja a la italiana, el barroquismo y los intentos por desarrollar muchos temas conspiró en la duración excesiva del espectáculo.

La obra del rosarino Leonel Giacometto, Madagascar, dirigida por Pablo Fossa fue apreciada fundamentalmente por las actuaciones de Juan Nemirovsky y Raúl Santángelo. A pesar de los problemas de la adaptación de un nuevo espacio, la recepción de parte del público apostó más por las relaciones entre los personajes que por la historia misma, si bien es cierto que gran parte del texto se perdió por las dimensiones del espacio y el registro de las voces de los actores.

La ciudad de Córdoba presentó otro de los trabajos más reconocidos del Festival: La sexualidad de Sandra de Maximiliano Gallo, en una perturbadora propuesta que contó con las actuaciones de Analía Juan y Lucía Márquez. En el espacio de café-concert que se instala hace años en el Bar del Teatro se presentó con tres trabajos breves, la actriz Erica Pazur de Buenos Aires. Una mezcla de clown y de reminiscencias chaplinescas acompañó las rutinas de ¡Oh Sana!, La Cita y El Atril, esta última en dirección compartida con Enrique Federman.

Por su parte el elenco "El Ojo Teatro" de Villa Giardino se presentó con un nuevo trabajo escrito y dirigido por María Cecilia Cravero que contó con acertadas actuaciones de Emilia Gómez, Ana Raquel Elizondo y Gabriela Winnicki.

Otro de los atractivos del Festival es el dictado de talleres como el de Asistencia Técnica en Teatro Comunitario dictado por el docente tucumano Adrián Barón que propone acercar una serie de herramientas técnicas y operativas que faciliten el desarrollo de una actividad teatral de tipo comunitaria y sobre todo la conformación de un grupo de teatro en una zona rural o periférica urbana. Por su parte el reconocido director cordobés Jorge Villegas desarrolló el tema de la Escena y la diseminación de sentido y María Cecilia Cravero de La Falda dictó un taller acerca de la Puesta en Escena y Gustavo Corso sobre "Diseño del Espacio Habitado".

Al cierre de esta edición faltaban presentarse las obras locales Arroz con pena del Grupo Esse est percipi y Historias de los Sres. Moc y Poc del Grupo Rapalá.

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De pie los espectadores premiaron a la obra "Criadas para nada" del grupo rosarino Eslabón. Un original cruce entre el texto de Las Criadas de Genet y La Moribunda de Urdapilleta y Tortonese.
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