CONTRATAPA › FOTOGRAFIANDO LA ZONA

El desierto de la vida

 Por Adrián Abonizio

*El amigo explica con el diario sobre la mesa del bar: -﷓Cuando organizan el Dakar a mi me repugna. Los tipos atraviesan zonas supuestamente vacías y aplastan lo que tocan además de saturar el ambiente con gas oil, ruido y civilización. En los desiertos hay miles de formas de vida, desde plantas hasta animales que no se ven, pues viven bajo la arena. ¡Y los salames festejando el paso de esos carros asesinos!, culmina. Está indignado. Solo acota: -De vez en cuando la naturaleza es sabia y se traga a alguno de estos boludos imperialistas con cascos.

*Los tipos de la foto son remeros internacionales. En sus dormideras descansan los botes que bajo una luz extraña parecen agujas de plata. Son argonautas y comparten el privilegio de surcar corrientes por gusto o competencia. Para el pescador común es un trabajo, la pitanza,el puchero. Pero ambas especies comparten lo mismo. El saber que el río es ni más ni menos que un desierto acuoso y que estamos solos contra el mundo, ya sea arena o agua.

*-﷓Esto es un desierto, dice el mozo a modo de saludo al ver entrar a un cliente. -﷓Sí, una pena, devuelve. Pero dentro suyo baila la felicidad de encontrarse en este páramo de sillas y de mesas vacías con su alma, con todo este refugio para si. Y además del doble combo: encontrarse en un desierto dentro de otro: la ciudad que parece abandonada por la final del Mundo. Son las 16 horas y no hay un alma.

*La Momia terrible no vivía en el desierto del Sahara, entre las tumbas de las pirámides, sino en su terraza, otro desierto irregular espeluznante. Cuando ya era noche y su madre lo mandaba a descolgar la ropa en el tendedero de arriba, temblaba y se armaba de valor para vencer al monstruoso ser que acechaba entre los ladrillos. Cuando regresaba con el manojo y entraba de un empellón en la cocina, le resultaba aquel ámbito casi como un oasis en medio de tantísima arena de temor.

*¿Cómo se prepara una enorme hogaza, capaz de alimentar a más de veinte personas, sin horno donde cocerla, y a muchos kilómetros de cualquier asentamiento? Es entonces cuando la genialidad de los pueblos del desierto, trasmitida en herencia generación tras generación, se vuelve más viva que nunca. Tan sencillo como enterrar la enorme masa de harina, levadura y agua bajo la arena, y hacer en su superficie una fogata. Por efecto del propio fuego y el tiempo, en una suerte de alquimia natural un rato después "nace" un pan. Magia de la desolación y la paciencia.

*"Un enorme manto de fósiles, mayormente corales y conchas, se esparce durante kilómetros por los desiertos. La fehaciente prueba de que lo que hoy es tierra seca, en su día fue mar, no es la única. No hay que buscar mucho para encontrar cualquier almeja con las estrías de su superficie perfectamente visibles, o los nervios, interiores. En otras zonas del desierto se han encontrado restos de peces, e incluso ballenas". Ella, niñam lee el artículo y apresuradamente vuelca un poco de comida a Nemo, su pez. -Por si te toca de nuevo que te lleven a las arenas. Y se entristece.

*El criollo, expósito, huérfano de padre, gaucho libre por idea y predominio del paisaje -"vago y mal entretenido", según el Juez-, era apresado y enviado a las líneas de frontera a combatir al indio. Las más de las veces se fugaba o entraba masticando deshonor en la milicia. Cuando huía lo hacía en dirección de quienes combatía. Y es cierto que la indiada, "salvaje, ruin, sin alma", como la catalogaban, entendiendo que el fugitivo era uno de los suyos, un libertario, lo acogía en sus aldeas itinerantes.

*Allí están retratados en la contracara de nuestro billete de mayor denominación, violeta con el 100 arrriba. Son Roca y sus secuaces prestos al deguello del indio. Debajo, gráficamente, se lee "La Conquista del Desierto". Pero nada hay en su contra que la propia naturaleza humana desdiga: no se es impiadoso con lo que se cree que es un objeto que aúlla como se creía eran los habitantes naturales del suelo argentino. No es crimen asesinar lo que no tiene alma y la sangre suele ser apenas un detalle casual. Una lógica común que no asusta a los criminales.

*"Echado el pueblo israelita al desierto estuvo a punto de sucumbir hasta que empezaron a recibir el maná, de un sabor y apariencia de todo lo que uno deseaba. Luego el mismo Cristo fue empujado al desierto por Dios para ponerlo a prueba y tras cuarenta díaa de haber ayunado el Diablo lo tentó con manjares y poder a lo que el hijo del Hombre contestó: "No solo de pan vive el hombre". Todo aquello, leído durante al aprendizaje divino dado en un claustro oscuro de la parroquia hacen que él salga hambreado como un lobo a devorarse la merienda mientras Hijitus aparece en la pantalla. Como no le dejará nada a su hermana menor, aduce que el Demonio con cuernos y todo lo tentó con la gula. Tres rezos y listo, se dice.

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