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Violencia

Nada, ni las posiciones hipócritas, ni los discursos enfáticos pero vacíos, ni siquiera las sinceras pero tardías adhesiones, podrán opacar la alegría que me produce que la Cámara de Diputados apruebe, por tercera vez, un proyecto de mi autoría que apunta, en este caso prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.

¿Por qué, habiéndose aprobado otras normativas en torno de este flagelo, era necesario aprobar esta ley? Porque provincialmente no hay una política clara y definida para abordar integralmente el tema. Sólo es formal y publicitaria, pero ante un caso concreto de violencia, ya sea física, por acoso o discriminación, no hay abordaje ceñido a la ley con protección o sanción. Por eso resultaba indispensable dejar claramente establecidos los procedimientos con esta Ley.

Y mientras muchos y muchas se llenan la boca hablando de la lucha con la violencia de género, en la Argentina se producen ocho femicidios por mes, más de cien casos en los últimos años, y se han recibido más de 300 mil llamadas en el teléfono de denuncias por violencia contra mujeres.

En el colmo de los vejámenes, las mujeres que denuncian malos tratos, castigos físicos, agresiones, discriminación, también deben sufrir y soportar, en muchísimos casos, la sorna, la desidia, y los modales autoritarios de parte de la Policía y la Justicia.

En estos temas no se puede estar medio embarazado. O se está o no se está a favor de prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género, que ya es pandemia y debe ser tratada como tal.

Y mientras algunos políticos ornamentan de adjetivos sus discursos contra este aborrecible mal, el Senado de la provincia de Santa Fe nunca aprobó los anteriores proyectos presentados en tal sentido.

No entiendo cómo un senador puede sentirse afuera de esta lucha contra la violencia hacia las mujeres en sus departamentos, incluso porque en algunos casos esa violencia ha llegado al femicidio.

Nosotros, desde el Movimiento Evita, reafirmamos y definimos expresamente mediante la ley las formas y modalidades de violencia y los derechos protegidos.

Aún sabiendo el largo camino que deberemos recorrer antes de ver cumplida esta meta, ésta debe ser la consigna de hombres, mujeres y niños de nuestra provincia: "Ni una sola mujer santafesina maltratada, acosada, discriminada nunca más".

Por Gerardo Rico

Diputado Provincial por el Frente para la Victoria

Miembro del Ejecutivo Nacional del Movimiento Evita

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